La mitad de los 2.200 ejecutivos sondeados, que pertenecen a grandes compañías en 22 países europeos, aseguró que uno o más tipos de comportamientos empresariales contrarios a la ética son aceptables.
"Hacer pagos en efectivo para obtener un negocio e incluso mentir sobre la gestión financiera para encubrir resultados decepcionantes fueron apoyados por un número alarmantemente elevado de consultados", señaló en un comunicado David Stulb, líder de Ernst & Young para investigación de fraudes.
El porcentaje de directivos que consideraron aceptable dar un soborno en efectivo para conservar a un cliente subió al 38% en España, al 43% en República Checa y al 53% en Turquía.
El fraude corporativo aumenta tradicionalmente durante las recesiones como un efecto para enmascarar la disminución de las ganancias. El sondeo mostró que la alta gerencia era más propensa a perdonar un comportamiento contrario a la ética que sus subalternos






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