martes, 20 de agosto de 2019

Los gráficos que confirman que el déficit debe cerrarse bajando gasto y no subiendo impuestos

D.S.C. muestra los resultados de la investigación de los economistas Alesina, Favero y Giavazzi sobre más de 100 planes de ajuste aplicados en muchos de los países de la OCDE, con una conclusión clara. Lo mejor para la economía, consumidores, empresas, ciudadanos, trabajadores y prosperidad de un país para ajustar el déficit de un país y afrontar el exceso de gasto público es reducir y ajustar dicho gasto público, no subir impuestos, tal como se ha venido aplicando en España y se pretende continuar haciendo. 

Los resultados son mejores para el crecimiento del PIB, la inversión (y por tanto los salarios y la productividad), el consumo, las exportaciones, la inflación (el coste de la vida) o la confianza de familias y empresas. También por tanto para el empleo. 
Artículo de Libre Mercado: 
Los ajustes basados en reducir el gasto no afectan negativamente al PIB, a diferencias de las subidas fiscales.La ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero | EFE
Con el estallido de la Gran Recesión, las distintas economías de Occidente se han visto obligadas a lidiar con un grave problema de endeudamiento público. A raíz de dicho desbarajuste fiscal, los gobiernos del mundo rico se han visto obligados a elegir entre dos tipos de medidas contra el déficit: los recortes de gasto y las subidas de impuestos.
En el caso de España, el aumento de la presión fiscal fue una constante en los gobiernos dirigidos por el socialista Rodríguez Zapatero y el popular Mariano Rajoy. En la misma línea, el gabinete que encabeza Pedro Sánchez desde mediados de 2018 ha apostado por subir los impuestos como fórmula maestra contra el déficit.
Sin embargo, los profesores Alberto Alesina, Carlo Favero y Francesco Giavazzi, académicos especializados en medir el impacto de las políticas de austeridad han presentado recientemente un demoledor ensayo en el que miden el efecto que tiene subir impuestos o recortar gasto sobre distintas variables macroeconómicas, como el PIB, el consumo o la inversión.
Alesina, Favero y Giavazzi han estudiado más de 100 planes de ajuste aplicados en muchos de los países de la OCDE. Como vemos en el siguiente gráfico, su principal conclusión es que el resultado medio de los ajustes basados en reducir el gasto tiende a mantener el PIB relativamente plano durante un periodo de cuatro años, mientras que los programas de estabilización basados en aumentar los ingresos arrojan una caída creciente de la producción, hasta situarse en el entorno del 2% del PIB.

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Algo similar encuentran los tres académicos transalpinos en su análisis de la respuesta del consumo a los dos grandes tipos de austeridad. Cuando los ajustes se vuelcan por el lado de los ingresos, la caída en este indicador es dos veces mayor que en el caso de las consolidaciones de gasto. Lo vemos en el siguiente gráfico.

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El tercer gran hallazgo de sus investigaciones tiene que ver con la evolución de la inversión y muestra que la senda que sigue dicha variable llega a tornarse positiva en el medio plazo de los ajustes basados en reducir el gasto, mientras que los programas de reducción del déficit volcados en subir los ingresos públicos llegan a recortar un 4% la evolución de la inversión.

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Las conclusiones de Alesina, Favero y Giavazzi serán divulgadas con mayor detalle de la mano de un libro que llegará próximamente a España. De sus trabajos también se deduce que la austeridad en los presupuestos del Estado tiene un mejor impacto que las subidas impositivas en lo tocante a la evolución de las exportaciones, la inflación, los tipos de interés a corto plazo y la confianza de familias y empresas.

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