jueves, 5 de enero de 2012

El fraude piramidal de la Generalitat mete miedo a sus bonistas. (Política, Economía. 479)


Sobre este tema ya he hablado en varios artículos. En el siguiente artículo, McCoy da en el clavo mostrando la estafa piramidal en el que están metidas muchas Comunidades Autónomas, hablando del ejemplo de Cataluña, cuyo nivel de deuda es ciertamente preocupante, e insostenible. Y en lugar de reducir su nivel de gastos, siguen haciendo la bola más grande:

"El fraude piramidal de la Generalitat mete miedo a sus bonistas:
Ponga un fraude piramidal en su vida. Es el regalo de moda estas Navidades. Corra, que se agotan. Quedan yermos los estantes ante la ingente demanda de bancos y administraciones públicas. Quieren dinero que sirva para pagar las rentabilidades prometidas a los que antes picaron el anzuelo. Y venga a dar patadas adelante que mañana Dios dirá. Balances de entidades financieras, sistemas de seguridad social y, ahora, comunidades autónomas bajo agua se apuntan a tan discutible, si no delictivo, estilo de gestión tomando el relevo de financieros astutos y clanes familiares en declive. Con una novedad, se acabaron los eufemismos: total, para qué complicarnos con entramados y maquillajes contables si el pueblo consiente el engaño a la luz del sol y acude presuroso a nuestra llamada. Pues a ello. Y, para cuando se caigan del guindo, nosotros al bollo de nuestros blindajes, pensiones y prebendas. Vita dura, sed vita.

Pongamos el caso de la Generalitat de Catalunya, que ayer mismo cerró un crédito de 150 millones de euros con el Banco de Sabadell -encantados tienen que estar sus accionistas con ese 3% de valor relativo que perdió contra el Ibex en el día de ayer, segundo peor valor del selectivo- para poder pagar la paga extra de sus más de 230.000 funcionarios, viva el empleo público en la era de internet. ¿Plazo? Seis meses, momento en el que el ejecutivo regional prevé “disfrutar de una situación mejor de tesorería”; ¿tipo de interés?, cercano al 6% anual, 3% en el periodo considerado, “en línea con el mercado”. 70 kilos se destinarán a la causa última que justifica este remedo de urgencia, el resto a pagar a proveedores. No se trata, por tanto, de dinero productivo que asegure al banco el rendimiento pactado. Sirve para tapar agujeros. Lo importante es que la bola siga rodando. Si no ocurre el milagro de los panes y los peces en los ingresos fiscales, y tiene toda la pinta de que no va a ser así, el año continuará como concluyó. Y… ¿entonces? A correr otra vez.

Bien es sabido que buena parte del gasto de las comunidades autónomas es estructural. Hasta un 80% sirve para financiar, de acuerdo con el insostenible estado actual del bienestar, sanidad, educación y transporte de sus ciudadanos. De ahí las perentorias actuaciones que, sobre estas materias, están adoptando. Y la vaca no da. Eso se traduce en un déficit contable, preocupante, que hay que financiar en un entorno como el actual. El problema se agudiza cuando de hacer equilibrios entre recaudación discontinua y gastos corrientes, nóminas y suministros, se trata. Los flujos de fondos no cuadran. Es en esos momentos en los que la administración muestra su precariedad financiera y saltan las alarmas. El poco dinero en la caja se destina a lo perentorio. Y, con los mercados cerrados, se mira a banca y, sobre todo, a los particulares con la esperanza, similar a la que mató a algunas compañías privadas hiper endeudadas que se encuentran en situación crítica, de que sus deudas serán renovadas hasta el infinito y más allá, navidades con Toy Story..

Así ocurrió, de hecho, al vencimiento de la primera emisión de los llamados bonos patrióticos en noviembre de este año al que la Generalitat pudo hacer frente gracias a… una nueva emisión de bonos patrióticos. Ni un solo euro permaneció en las arcas públicas sino que pasó de unos acreedores a otros. Pirámide que te crió. Aún peor, su saldo se minoró a resultas del pago de los intereses comprometidos a los tenedores de los títulos y las suculentas comisiones de colocación a las entidades financieras. Pan como unas tortas, se llama eso. En mayo hubo otra que vencerá en los próximos meses, tiene concedida financiación bancaria por doquier, parte en manos de unas firmas extranjeras a las que han vetado el riesgo España, quedan las obligaciones plurianuales de pagos por inversiones, y… No es de extrañar que las noticias sobre la falta de liquidez del gobierno tengan en un sin vivir a algunos inversores de estos valores, que fueron seducidos en su día por la convincente seguridad del director de su sucursal. No es para menos. No será, eso sí, porque no estaban avisados.

Se agarra el equipo de Artur Más a los 759 millones que se calcula debía haber entregado el gobierno central a Catalunya para equiparar la inversión en infraestructuras con su contribución al PIB nacional, de acuerdo con la Disposición Adicional Tercera del Estatut, y que no han sido abonados en la pasada legislatura. El texto legal es bastante claro en términos del origen del “derecho”, vinculación a proyectos, y carácter finalista del mismo, que desde luego no contempla el pago de nóminas. Pero da igual. Es una gota en el océano del endeudamiento regional que supera en 40 veces esa cifra. Ese es el problema real al que se enfrenta el consejero de economía, Mas Colell. Y que tiene imposible solución en un entorno recesivo como el actual. Solo quedan dos opciones: suspensión de pagos, con las correspondientes quitas o esperas (que ayudaría a poner las cosas en su sitio y que cada palo aguante su vela) o “piramidalización” a la espera que escampe. Esta última en la opción elegida. En efecto, la bola rueda… pero también engorda de manera preocupante.

Nada más, me despido hasta el martes 3, donde volveré fiel a mi encuentro diario con todos ustedes, sexto año ya. 2012 promete: entren con buen pié. Agur."

Fuente: Cotizalia

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