Una muestra más del enorme intervencionismo en la economía, y la ausencia de libertad de mercado, prevaleciendo siempre los intereses políticos y de los lobbies en detrimento del contribuyente y el consumidor.
El reciente rescate agrario tras el conflicto con Rusia no es más que un nuevo ejemplo del sistema actual, y que nada tiene de capitalista, sino de corporativista y socialdemócrata. Esto es, la privatización del beneficio y la socialización de las pérdidas (como hemos observado en tantos sectores como bancos, autopistas, automóviles...).
Sufre el consumidor y el contribuyente, y por partida doble en la mayoría de los casos pues el incremento de subvenciones para permitir que no se bajen los precios de dichos productos y evitar pérdidas del productor, provoca más impuestos del contribuyente para pagar estas ayudas, y más dinero gastado por los consumidores para pagar dichos productos, a los que no se les deja bajar el precio como ocurriría en un mercado libre donde la oferta es muy superior a la demanda.