jueves, 8 de diciembre de 2011

El día en que la banca enloqueció: de invertir solo depósitos a pedir miles de millones. (Economía, Política. 450)

Muy interesante artículo sobre cómo ha cambiado en los últimos años el modelo de negocio en la banca española, pasando de autofinanciarse a endeudarse brutalmente para conceder créditos, algo permitido e incentivado por las autoridades públicas:

"Quienes desconocen otro modelo podrían pensar que la banca tiene una sola forma de operar. Las entidades españolas afrontan 120.000 millones de vencimientos en 2012, pero si hubieran seguido el patrón de finales del siglo XX no tendrían ese problema. Antes, financiaba los créditos con depósitos. En el `boom´, se endeudó en seis euros por cada uno propio para financiar ladrillos.

¿Cómo no pedir prestado al 2% cuando la rentabilidad de una inversión era muy superior? La entrada en el euro, divisa menos susceptible a una devaluación, los bajos tipos y la mejora de los fundamentales económicos inundaron España de dinero. Las entidades financieras, encargadas de canalizar el ahorro de alemanes y el resto de naciones con superávit, tomaron nota y cambiaron (¿para siempre?) la forma de entender su negocio.

El desarrollo de España es digno de admiración. En 1986, año de entrada en la UE, la inflación era del 10%, el paro superaba el 17% y el PIB estaba en el 71% de la media. En 2006, la inflación era del 3%, el paro estaba en el 10% y el PIB, por encima del 90% de la media, se puede leer en un trabajo de Sonia Piedrafita, Federico Steinberg y José Ignacio Torreblanca. España disponía en 1985 de 2.117 kilómetros de autovías, por 13.000 en 2006.

El endeudamiento ha sido la base de ese crecimiento, que casi ha triplicado el PIB real de 370.000 millones de euros en 1990 a cerca del billón. Al mismo tiempo, las familias y las empresas han pasado de asumir una deuda de 476.000 millones a finales de la década de los 90 a los 1,79 billones de septiembre de este año, según Banco de España (BdE). Cambio de paradigma que ayudó al desarrollo pero que ha derivado en la mayor crisis que se recuerde.

Valga un ejemplo: Banco Popular, entidad conservadora por excelencia, tenía una caja de 2.000 millones en 1990. Disponía de recursos líquidos que superaban al dinero que había pedido prestado. Su apalancamiento contable, relación entre la deuda neta y el capital propio, era negativo, lo que significa que su deuda era menor que sus recursos propios. Negocio por tanto de poco riesgo, ya que financiaba su inversión sin pedir prestado.

Para terminar de amarrar el negocio, ese año los créditos de la entidad que ahora preside Ángel Ron representaban el 80% de sus depósitos, la fuente de financiación más estable. En 2003, la deuda neta del banco era de 13.300 millones y representaba 2,8 veces su capital. La relación créditos-depósitos subió al 165%. En 2006, en endeudamiento alcanzaba los 36.700 millones, lo que quiere decir que pedía prestado seis veces su patrimonio.


Deuda (millones de euros); apalancamiento (veces de deuda sobre capital); préstamos sobre depósitos (%). Entre paréntesis, negativo

Fuente: Bloomberg

El caso de esta entidad es extrapolable al grueso del sistema financiero español, sobre todo a las cajas de ahorros. “El modelo comienza a cambiar tres o cuatro años antes de la crisis, sobre todo en las cajas, a o largo de una trayectoria de crecimiento económico y expansión de la burbuja inmobiliaria”, explica Roberto Escudero, miembro del Consejo General del Colegio de Economistas de España y ex director del servicio de estudios de Caja España.

CAM, quebrada e intervenida por Banco de España por su pésima gestión de los riesgos, ejemplifica el disparatado crecimiento de las cajas. En 2004, siempre según datos de Bloomberg, tenía una deuda neta de 6.900 millones de euros, tres veces su capital. Sus créditos representaban 1,3 veces sus depósitos. En 2008, la deuda era de 24.600 millones de euros, cerca de siete veces el patrimonio.

Antes, una caja local operaba con la captación del ahorro en el mercado local y en base a ese ahorro generaba créditos. La relación era controlada por BdE en coherencia con un modelo de gestión bancaria ortodoxo. El ahorro era estable y predecible”, explica Escudero. “El modelo se rompe porque la demanda que se exige a la banca, y en especial a las cajas, es de tal envergadura que no puede ser soportada por el ahorro tradicional, por lo que salen a captar recursos fuera […] en países con superávit en la balanza de pagos”.

Entre las fuentes de financiación destacan países asiáticos como China o Japón, mientras que en Europa sobresale Alemania, que reinvirtió los grandes flujos que le proporcionan la venta de coches Mercedes y lavadoras Siemens en cemento, grúas y ladrillo español. La exposición de los bancos teutones, de todo menos conservadores en sus políticas hasta antes de 2007, a España es de unos 170.000 millones de euros.

“Los bancos se han endeudado para dar más dinero del que tenían, esto solo funciona cuando hay crecimiento económico”, analiza Jorge Sanz, consejero delegado de Atlas Capital. “El riesgo es altísimo, porque los clientes comparten el riesgo: en una empresa mal gestionada corren riesgo los proveedores (que serían los bonistas de un banco) y los accionistas. En un banco, corren peligro los clientes”.

Que se lo digan a los de Caja Castilla La Mancha, cuyo rescate costó más que el de Banesto a cargo del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD). La caja tenía una deuda neta de 2.500 millones de euros en 2005, algo menos de tres veces sus recursos propios. En 2008 subió a 8.200 millones, más del triple, con una relación de ¡28 veces! sobre patrimonio. La relación créditos depósitos antes de su quiebra era del 113%.

Roberto Escudero señala que este fenómeno, por el que los bancos rompen el equilibrio entre créditos y depósitos, es la “primera vez que pasa en España”. “La competencia es brutal en créditos a largo plazo, mientras que el ahorro que captan del exterior es más a corto plazo […] la crisis del ladrillo proviene por una crisis de confianza por la “subprime”, se cierra el crédito […] el ahorro y la inversión deben ser iguales”.

LOS GRANDES BANCOS, MÁS ACOSTUMBRADOS A LA DEUDA

Santander tenía en 1991 un endeudamiento neto de 1.900 millones, inferior a su capital, y una relación de créditos sobre depósitos del 97%. En 1999, su deuda crece a 59.000 millones y pide prestado tres euros por cada uno propio. En 2006, debe 274.000 millones netos por su internacionalización, y la relación deuda neta sobre capital se dispara a cerca de seis veces. Los créditos representaban este año el 170% de los depósitos.

La purga derivada de la crisis ha disminuido el apalancamiento del primer banco español hasta las 2,2 veces, con una deuda neta a cierre del tercer trimestre según datos recogidos en Bloomberg de 173.000 millones. Además, Santander ha incrementado con fuerza su base de capital ante los mayores requisitos exigidos por Basilea y otros supervisores. La relación créditos sobre depósitos ha caído hasta el 135%.

BBVA disparó en 2007 su deuda hasta 165.000 millones, seis veces su patrimonio, cuando en 1999 tenía 57.400 millones para un apalancamiento de 3,5 a uno. La relación créditos sobre depósitos se elevó al 158% en 2007, cuando a cierre del pasado septiembre ha caído al 137% por la restricción del crédito y las dificultades de la banca para captar recursos del mercado. De ahí una guerra de depósitos que le ha servido para mejorar los ratios."

Fuente: Invertia

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