miércoles, 28 de julio de 2021

Biden destruye el ahorro de los pobres y beneficia a los ricos con sus políticas económicas

Emmanuel Rincón expone cómo Joe Biden (EEUU) está destruyendo el ahorro de los pobres y beneficiando a los ricos (todo lo contrario a su discurso) con su demencial política inflacionaria, que además arguye que reducirá la misma inflación, en un muestra bien de profunda ignorancia económica, bien de vil y despreciable mentira al ciudadano. 

Artículo de El American: 



Jamás pensé que escucharía a un presidente de Estados Unidos argumentar que la impresión descontrolada de dinero era una estrategia para reducir la inflación, si bien no es un requisito para ocupar la Casa Blanca conocer a profundidad las ciencias económicas, se debe tener por lo menos una noción de las mismas por respeto al pueblo americano.

Alguien podría argumentar que Biden no es un ignorante de las ciencias económicas, sino que tan solo cumple su rol político para complacer a su partido y seguir adelante con la agenda de enorme gasto público que ya empieza a destrozar la economía del país.

Ya sea que Biden es un ignorante en economía, o que miente con conocimiento de causa, sus políticas están ocasionando un grave perjuicio a la sociedad, y sobre todo, a los más pobres del país, pues son quienes pierden la capacidad de ahorro, y a quienes afecta más drásticamente la inflación de la moneda. En ese sentido, el presidente de Estados Unidos actúa con ignorancia o maldad, y cualquiera de las dos opciones es bastante grave.

“No, no, este es el asunto. Hoy salió Moody’s, la firma de Wall Street, no un grupo de expertos liberales, dijo que si aprobamos las otras dos cosas que estoy tratando de hacer, de hecho reduciremos la inflación, reduciremos la inflación, reduciremos la inflación”, dijo el presidente haciendo énfasis en el último punto de forma repetida, siguiendo el maquiavélico principio del jefe de propaganda nacionalsocialista, Joseph Goebbels: una mentira repetida cientos de veces se convierte en verdad.

Según Biden la inflación se reducirá a pesar del enorme gasto público y la disparatada impresión de masa monetaria “porque vamos a proporcionar buenas oportunidades y puestos de trabajo para la gente, que de hecho va a reinvertir ese dinero en todas las cosas de las que estamos hablando, bajando los precios, no subiendo los precios”, su argumento es tan absurdo como el plantear que una cantidad abundante de gasolina podría apagar un incendio.

La nueva fórmula de Biden para “bajar los precios” es algo que uno esperaría escuchar del tirano Nicolás Maduro en Venezuela, que llevó a su país a tener una inflación acumulada del 65.374 % en el 2018, y que para “reducir la inflación” se ha dedicado a eliminar una decena de ceros de la moneda nacional; pero indudablemente no es algo que uno esperaría escuchar del presidente de la primera potencia del mundo, y además, de uno de los responsables de establecer las políticas económicas de la principal divisa de cambio para la humanidad.

Biden y el Partido Demócrata han solicitado un presupuesto fiscal récord para los años venideros, su requerimiento pretende llegar a los 8,2 billones de dólares para el 2031, esto además de llevar la deuda del país por encima del 100 % de su PIB, comprometería a Estados Unidos con el mayor gasto público desde la Segunda Guerra Mundial; es decir, el Estado está alcanzando unos niveles de gasto similares o superiores a cuando se debió financiar y luchar la más grande guerra en la historia de la humanidad. Si esto no alarma a los ciudadanos, entonces nada lo hará.

Lamentablemente el gobierno americano ha perdido la brújula y ha traicionado los principios de los padres fundadores: la libertad —social, política y económica— está cada vez más amenazada por un Estado sobredimensionado que absorbe más responsabilidades, y se involucra en la vida privada de los ciudadanos; además de las enormes tasas de tributación que en algunos estados pueden llegar a ser prácticamente de la mitad de ingresos de los contribuyentes, se suma ahora la disparatada inflación, que como todos bien saben, es otro tipo de impuesto, pues el gobierno financia con impresión monetaria sus políticas de gasto, lo cual posteriormente eleva los precios, e incrementa la deuda pública que posteriormente es trasladada a los contribuyentes.

Biden destruye el ahorro de los pobres y beneficia a los ricos con sus políticas económicas
Presidente Joe Biden (EFE)

Biden le declara la guerra a los más pobres

Los ocupantes de la Casa Blanca no solo están asesinando el dólar americano, sino que también están ocasionando un grave perjuicio a los ciudadanos del país, y en especial a los más pobres, quienes son las que más sufren la desbordada inflación y la pérdida de capacidad de ahorro.

El Partido Demócrata habla repetitivamente de “ayudar a las minorías” y “castigar a los ricos”, pero lo cierto es que desde que llegaron al poder, los ricos se hacen más ricos, y los pobres más pobres; los confinamientos radicales y medidas económicas implementadas por el Gobierno de Biden tan solo favorecieron a las grandes corporaciones como Amazon, las cuales incrementaron sus ingresos de forma exponencial, mientras que las tiendas familiares y comercios minoristas quebraron. Ahora, con la actual devaluación del dólar, el precio de los bienes raíces y las acciones de grandes compañías se disparan, mientras que las débiles cuentas de ahorros de las personas con menos ingresos se desvanecen gracias a la inflación.  

Si el propósito de la Administración Biden es mantener pobres a los pobres y enriquecer más a los ricos, lo está logrando de forma sobresaliente, ese es un mérito que nadie le podrá quitar.


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