sábado, 3 de julio de 2010

Los principios fundamentales del liberalismo. Por qué soy liberal? (Política, Economía. 148)

Acertada Síntesis de los Principios fundamentales del liberalismo

El Liberalismo como doctrina político-económica no es dogmática ni discriminatoria, está en constante evolución y puede convivir armoniosamente con cualquier otra doctrina, filosofía o corriente de pensamiento siempre que estas no sean totalitarias o traten de imponerse por la fuerza.

El liberalismo es la antítesis del totalitarismo. Son dos sistemas de vida totalmente incompatibles. El primero tiende a crear las condiciones para que cada ciudadano pueda desarrollar al máximo su capacidad creativa y alcance sus metas. El segundo pretende imponer la obediencia absoluta a sus súbditos con el pretexto de garantizarles igualdad y seguridad ficticias.

Los totalitarios no pueden resolver nunca los problemas de las sociedades que asfixian porque su objetivo principal es conservar el poder, ampliarlo y robustecerlo hasta que llegue a ser absoluto. Los liberales, por el contrario, creemos que lo más saludable en una sociedad es que los poderes del estado no solamente estén separados, equilibrados e independientes sino que deben permanecer alertas para que ninguno de ellos trate de imponerse sobre otro. De esta manera se garantiza que los funcionarios o gobernantes que cometan abusos o se corrompan puedan ser destituidos antes de que los daños que infrinjan sean irreparables.

Los totalitarios tienen una sola voz que dicta las pautas de opinión, el coro que la rodea, unos por miedo y otros por conveniencia, solo aplauden y repiten. Cuando se sienten fuertes comienzan a cerrar o “comunizar” televisoras, radios, periódicos, revistas y cualquier otro lugar donde puedan expresarse ideas divergentes del credo vigente. Aquellos que todavía insistan en dar a conocer opiniones contrarias al régimen terminaran en prisión porque el Jefe no admite disentimientos, hay una sola verdad: la suya.

Los liberales creemos en la libertad de opinión, de expresión y de prensa. Todo el mundo tiene derecho a pensar como quiera, y a expresarse sin coacción ni siendo satanizado ni perseguido por el gobierno cuando no sean de su agrado.

Los liberales creemos que la forma más eficiente de producción se organiza sobre el respeto a la propiedad privada, que además constituye la mejor garantía contra los intentos de despotismo. Los totalitarios ven a la propiedad privada como su enemigo principal, como un obstáculo que hay que eliminar para la lograr la obediencia absoluta.

Los liberales creemos en un Estado de Derecho imparcial, equilibrado, laico y sin tintes ideológicos. Nadie debe estar por encima de la ley, que debe ser legislada para defender los derechos de todos los ciudadanos.

Los totalitarios no creen en poderes distintos a los del Jefe, el manda y los demás obedecen.

Los liberales creemos en el sistema de libre empresa, que el Mercado es el mejor planificador y sólo debe ser regulado para asegurar la libre competencia. Los totalitarios creen que un grupo de obedientes profesionales son capaces de planificar la economía, que pueden estimar todas las necesidades de la población y decidir que se produce, quien lo va a producir, en que cantidad y como van distribuir los productos. El resultado, además del estancamiento económico, es un pueblo en la miseria regido por opulentos burócratas.

Los liberales propiciamos la cooperación entre todas las clases. Los totalitarios piensan que solo a través de la lucha de clases se llega al poder y se alcanza el Nirvana comunista o fascista, según sea el caso.
Todos los sectores laborales son importantes y los gobiernos nunca deben apoyar uno en detrimento de otro y mucho menos promover el odio y el conflicto entre ellos.

Los liberales, en resumen, creemos que debe acatarse siempre la voluntad de la mayoría libremente elegida, pero, a la vez, debe respetarse la opinión de la minoría y garantizársele total funcionabilidad para que tenga oportunidad de convertirse en mayoría si así lo decide el pueblo en futuras consultas. En fin, de la libre competencia de ideas y planteamientos saldrán las mejores soluciones a los problemas que confrontan las sociedades.

Fuente: Iplperu (vía Liberalismoonline)

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