martes, 9 de agosto de 2016

La rebaja fiscal que cambió la historia de Irlanda

Diego Sánchez de la Cruz analiza la política fiscal de Irlanda, que cambió para bien su historia, permitiéndole un brutal crecimiento económico (prosperidad, empleo, salarios, valor añadido e inversión).

Artículo de Libre Mercado:
Dublín, capital de Irlanda | Flickr- Giuseppe Milo

Irlanda no se convirtió en un “paraíso fiscal” de la noche a la mañana. Ya en los años 60, 70 y 80 del siglo XX se empezaron a aprobar medidas orientadas a mejorar el tratamiento tributario recibido por las empresas que operan en las islas. Sin embargo, el verdadero salto adelante llegó en los años 90.
Los distintos partidos políticos irlandeses se pusieron de acuerdo a la hora de impulsar una batería de deducciones fiscales orientada a consolidar un modelo de impuestos empresariales reducidos. Por ejemplo, al sector industrial se le brindó una fiscalidad diferenciada que, en términos efectivos, apenas suponía una retención del 10% sobre los beneficios empresariales.
Sin embargo, el verdadero vuelco llegó en 1998, cuando el ministro de Finanzas, Charlie McCreevy, introdujo una ley que reducía el tipo general del Impuesto de Sociedades hasta dejarlo en el 12,5%, lo que suponía asumir el nivel más bajo de fiscalidad empresarial de toda la OCDE.

12,5%... y 6,25%

Las progresivas rebajas del Impuesto de Sociedades no se tradujeron en el desplome recaudatorio que anticipaban los críticos de Charlie McCreevy. Ya en la década de los 90, los ingresos obtenidos por este gravamen se dispararon del 1% al 3,5% del PIB. Tras la entrada en vigor del nuevo tipo del 12,5%, la recaudación por el Impuesto de Sociedades se ha estabilizado en el entorno del 2,5% del PIB.
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Mirando hacia el futuro, Irlanda se plantea nuevas rebajas del Impuesto de Sociedades. De hecho, el ministro de Finanzas, Michael Noonan, anunció en 2015 un tipo reducido del 6,25% que se aplicará a todas aquellos ingresos empresariales derivados de patentes desarrolladas y registradas en Irlanda. De esta forma, el Tigre Celta le da una nueva vuelta de tuerca a su Impuesto de Sociedades y lo reduce un 50% más para las compañías que impulsen el I+D en la isla.

Uno de cada cinco empleos, en compañías multinacionales

El nuevo marco tributario irlandés ha atraído a cientos de empresas multinacionales que han optado por trasladar su centro de operaciones a la isla. Si solamente nos fijamos en compañías internacionales llegadas de Estados Unidos, vemos que Irlanda ha captado a más de 700 sociedades. Además, las inyecciones de inversión extranjera directa llegadas desde suelo estadounidense han supuesto la entrada de 275.000 millones de dólares a lo largo de las dos últimas décadas.
En total, uno de cada cinco trabajadores irlandeses trabaja en compañías multinacionales. Hablamos, además, de empresas de alto valor añadido: Google, HP, Apple, IBM, Facebook, LinkedIn, Twitter, Pfizer, GSK, Genzyme… son solo algunas de las grandes casas empresariales que canalizan sus operaciones a través de Irlanda.
El PIB irlandés ha experimentado un fuerte crecimiento como consecuencia de esta fuerte inyección de riqueza, motivada en gran parte por el atractivo fiscal que ofrece la isla. Un buen ejemplo lo tenemos en los datos de aumento del PIB para 2015: se esperaba un crecimiento del 8%, un dato ya de por sí espectacular, pero la cifra final ha superado el 25%. Y es que, a pesar del programa de “rescate” en el que entró Irlanda tras el pinchazo de su “burbuja” económica, la salida de la crisis está siendo cada vez más pujante, al contrario de lo que vemos en Grecia o en otros países europeos.
De hecho, si comparamos el PIB per cápita de Irlanda con el de la OCDE vemos una clara historia de convergencia entre 1985 y 1995, seguida de un fuerte despegue entre 1995 y 2015 que ni siquiera quedó anulado por el duro impacto de la Gran Recesión.
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