martes, 18 de mayo de 2021

El origen real del tergiversado nombre de Palestina: una historia que muchos ignoran

Elentir expone el origen real del tergiversado nombre de Palestina. Una historia que muchos ignoran, y que ya he desarrollado en otros artículos pasados, y que lleva a opiniones más que erradas sobre el conflicto.  


Artículo de Contando Estrelas: 



Desde hace años circulan muchos falsos tópicos obre la historia de Israel y de Palestina. Algunos de ellos tienen que ver con el nombre de sus territorios.

Un nombre de origen romano para designar al antiguo Reino de Israel

El nombre de Palestina fue creado por el Imperio Romano para designar al territorio del antiguo Reino de Israel. Su origen etimológico procede del término Filistea, que designaba al territorio habitado por los filisteos (aproximadamente la actual zona de la franja de Gaza). El origen de los filisteos es incierto, pero algunos lo han situado en la isla de Creta, mientras que un estudio reciente señala que procedían de Europa. Actualmente se ignora el nombre que ese pueblo se daba a sí mismo. El término “filisteos” procede de una palabra hebrea cuyo significado sería “invasores” o “usurpadores”.

No hay ningún vínculo histórico entre los filisteos y los palestinos

A pesar de lo que algunos afirman, no existe ninguna relación entre los antiguos filisteos y los actuales palestinos, más allá del nombre. Los filisteos desaparecieron siglos antes de nuestra era como consecuencia de las invasiones asirias. Su desaparición fue muy anterior a la conquista de Israel por parte de Babilonia. Tras la caída del Imperio Romano, que también se adueñó del antiguo territorio del Reino de Israel -habitado en esa época mayoritariamente por judíos y por pueblos emparentados, como los samaritanos-, ese territorio estuvo primero bajo el dominio bizantino (el Imperio Romano de Oriente) y desde el siglo VII por los árabes islámicos, con la excepción de la época de las Cruzadas, en las que se fundó el Reino Latino de Jerusalén, cuyo título ostenta, de forma simbólica, el Rey de España desde comienzos del siglo XVI.

Napoleón intentó crear un Estado judío en Palestina en 1799

Durante cuatro siglos y hasta la Primera Guerra Mundial, el antiguo territorio del Reino de Israel estuvo bajo el dominio del Imperio otomano. En todo ese tiempo siguió siendo el hogar de decenas de miles de judíos. De hecho, en su expedición militar de 1799 contra los otomanos que acabó en el Asedio de Acre, Napoleón hizo una proclama para establecer un Estado judío independiente en ese territorio, un proyecto que se frustró por la derrota francesa.

El Mandato Británico de Palestina (1922-1948)

Tras la derrota otomana en la Primera Guerra Mundial, en 1922 la Sociedad de Naciones (antecesora de la ONU) asignó la administración de ese territorio al Reino Unido, que lo tenía en su poder desde 1917, creándose el llamado Mandato Británico de Palestina, que se extendió hasta 1948, año de la partición de ese territorio y de la fundación del actual Estado de Israel. Durante ese Mandato británico, muchos judíos europeos volvieron a la tierra de sus antepasados huyendo del antisemitismo, especialmente duro en la Rusia zarista y sobre todo en la Alemania nazi. Durante esa época, los musulmanes de Palestina se llamaban a sí mismos “árabes” y eran partidarios del panarabismo, es decir, la creación de un único Estado árabe en Oriente Medio.

La colaboración del gran muftí árabe de Jerusalén con la Alemania nazi

Por entonces, los judíos de Tierra Santa se consideraban a sí mismos “palestinos”. De hecho, en 1932 fue fundado allí un periódico judío, “The Palestine Post”, que tras la independencia de Israel pasó a llamarse “Jerusalem Post”. En esa época, concretamente en 1941, el gran muftí de Jerusalén, Amin al-Husayni, líder de los árabes de Palestinase alió con la Alemania nazi en un intento de que Hitler le ayudase a exterminar a los judíos de Palestina. Hoy el Estado de Israel considera a al-Husayni como uno de los instigadores del Holocausto. Las autoridades palestinas aún siguen ensalzando a ese colaborador de los nazis.

La partición y la independencia del Estado de Israel

Tras la Segunda Guerra Mundial, los árabes de Palestina rechazaron la partición del territorio aprobada por la ONU e invadieron Israel al día siguiente de su independencia, el 15 de mayo de 1948, porque querían un solo Estado árabe en todo Oriente Medio. Israel ganó esa guerra, a pesar de lo cual acabó cediendo, unilateralmente, los territorios de Gaza y Cisjordania a los árabes palestinos. A esto hay que añadir que hoy en día viven en Israel 1,8 millones de árabes, la mayoría de ellos musulmanes (con una minoría de cristianos), que son ciudadanos de pleno derecho.

Tras la guerra de 1948, Egipto siguió reivindicando como suya la franja de Gaza hasta 1979 y Jordania hizo lo mismo con Cisjordania hasta 1988, lo que demuestra que con anterioridad a esas fechas los países árabes vecinos de Israel tenían muy poco interés real en declarar un Estado palestino independiente.

Los árabes empezaron a llamarse ‘palestinos’ con el declive del panarabismo

A su vez, y movidos por tendencias nacionalistas, los árabes de Palestina empezaron a hacerse llamar “palestinos” especialmente desde la década de 1960, para presentarse a sí mismos como los habitantes originarios del que se había llamado Mandato Británico de Palestina y cuando el panarabismo entró en declive, especialmente acentuado tras una nueva derrota de países árabes contra Israel en la Guerra de los Seis Días de 1967. En 1964 se fundó la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), que en sus primeras décadas de existencia se propuso destruir al Estado de Israel mediante la práctica del terrorismo. La OLP no reconoció la existencia del Estado de Israel hasta 1993. A día de hoy el grupo terrorista Hamás, que gobierna en la franja de Gaza, sigue sin reconocer a Israel.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Twittear