domingo, 5 de enero de 2014

Nueva burla. Raúl Castro permite la compra de coches… con precios inalcanzables

Una nueva burla con el tema de la autorización para comprar-vender vehículos en Cuba. Por una parte, con unos precios desorbitados, muchísimo mayores a los precios de mercado en otros países (hasta el punto de darse el caso de que un Peugeot valga lo mismo que aquí un Ferrari), lo que provoca que sean inalcanzables para el pueblo, lo que ya de por sí es un hecho en una economía socialista, donde el poder adquisitivo y la generación de riqueza y salarios para la sociedad es prácticamente nulo, debido a la baja productividad y producción de bienes por la nula capitalización de la economía.


Artículo de Libertad Digital:

"Este viernes, la dictadura cubana anunció nuevas facilidades para la compra de coches con la aprobación de una serie de medidas que liberan el mercado eliminando las restricciones y autorizaciones administrativas que eran necesarias hasta ahora.

Este decreto contempla la eliminación de "restricciones y autorizaciones administrativas" y posibilita "la adquisición de vehículos de motor y sus partes fundamentales en entidades comercializadoras, a precios minoristas semejantes a los que reconoce el mercado entre personas naturales". Esto supone la eliminación de la carta de autorización necesaria hasta la fecha y la liberalización de la venta estatal de motos, coches, camionetas y microbuses, nuevos y de segunda mano.

Sin embargo, una cosa es eliminar condiciones y autorizar la compra de coches y otra cosa es que los cubanos realmente tengan la capacidad de hacerlo. Según EFE, los precios de coches de segunda mano oscilan al cambio entre 14.700 y los 81.000 euros y sólo dos modelos con más de una década de uso están alrededor de los 11.000 euros. Además, una agencia del municipio habanero de Playa, por ejemplo, ofrece un Peugeot de 2008 a más de 62.500 euros, automóviles Kia de 2008 y 2011 por entre 20.500 y 30.000 euros, y un Volkswagen de 2007 a 18.400 euros.

EFE también menciona el caso de los modelos de coches de 2013, cuya situación es obviamente bastante peor: la comercializadora Peugeot incluye precios de más de 66.000 euros y hasta 192.800 euros, ocho veces más caro de lo pueden venderse en el Reino Unido, según ha informado la BBC.

Según John Kirk, un experto de la Dalhousie University en Halifax (Canadá) cuyas declaraciones publica Europa Press, los precios parecen están fuera del alcance de quienes reciben dinero del exterior: "En esencia representan un impuesto de lujo que impone el gobierno a los nuevos ricos de Cuba".

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