jueves, 4 de agosto de 2016

Discriminación contra discriminación: Por qué no necesitamos leyes antidiscriminación

Jonathan Newman analiza la cuestión de la discriminación y el daño contraproducente que provocan las leyes antidiscriminación. 
Artículo del Instituto Mises: 
Welcome North Carolina
En marzo de este año, el gobierno del estado de Carolina del Norte aprobó legislación con al menos dos componentes polémicos. La ley obliga a que la gente use los baños de acuerdo con lo que diga su certificado de nacimiento con respecto al sexo y elimina las protecciones legales contra la discriminación por orientación sexual en las empresas privadas. Las instituciones públicas están exentas de esta disposición y pueden seguir siendo demandadas por discriminar con respecto a la orientación sexual. Hasta donde yo sé, las empresas privadas pueden seguir estableciendo su propia política de baños como tradicionalmente binaria o progresivamente fluida si lo prefieren.
En oposición a la ley, numerosos artistas musicales han decidido cancelar sus conciertos en Carolina del Norte y ahora la NBA ha decidido no celebrar ahí su All-Star. Estaba planeado que se celebrara en Charlotte el próximo febrero.

Discriminando contra la discriminación

Los músicos y la NBA están practicando discriminación para expresar su desaprobación a leyes que permiten más discriminación. Han discriminado a todo el estado de Carolina del Norte trasladando y cancelando eventos, lo que es muy costoso. Sus acciones, lejos de desanimar la discriminación, en realidad prueban que esta es una buena manera de expresar tus preferencias en el mercado, incluso en contra de quienes discriminan por razones con las que se está en desacuerdo.
¿Pero qué pasaría si no tuvieran que trasladar sus eventos a otro estado, sino más allá en la misma calle?
¿Qué pasaría si pudieran discriminar a personas concretas en lugar de a 10 millones de personas?
Imaginad por un momento que la nueva legislación de Carolina del Norte no fuera solo para este estado, sino para todo Estados Unidos. ¿Dónde llevaría a cabo la NBA su All-Star? ¿Dónde realizarían los músicos sus conciertos? ¿Cómo boicotearían a todo EEUU?

Discriminación con precisión

¿O elegirían los lugares basados en la tolerancia social de sus dueños? Supongamos que algunos músicos están considerando dos lugares en Atlanta, pero un tiene un historial de discriminación basada en la orientación sexual y los baños binarios con guardias armados que aplican una política de baños muy tradicional. El otro lugar no discrimina ni tiene política de baños, salvo que los visitantes deben usar al menos un baño cuando tienen sus necesidades.
El músico podría entonces discriminar entre los lugares y elegir el que se alinee más de cerca con sus preferencias para un concierto. En un mercado no intervenido, la discriminación castiga a quienes discriminan por lo que la mayoría considera como razones incorrectas y recompensa a quienes alinean sus políticas de contratación e instalaciones con lo que la mayoría considera apropiado. Las leyes que restringen la discriminación son por tanto irrelevantes en el mejor de los casos, pero tienen un gran potencial para resultar dañinas y contrarias a las preferencias de la gente.
Indudablemente, la discriminación por razones raciales y de orientación sexual es muy impopular. Pero discriminar a racistas, sexistas, homófobos y otros no solo es socialmente aceptable, sino popular y estimulado por muchos.

Las leyes antidiscriminación ayudan a aquellos que discriminan por razones socialmente inaceptables

Las leyes antidiscriminación en realidad ayudan a quienes discriminarían por razones socialmente inaceptables. Un empresario cuyo juicio se viera nublado por su propio desagrado hacia algún grupo sería eliminado naturalmente del mercado. Por ejemplo, cual política de contratación que dejara la productividad por debajo de alguna otra característica, como raza, sexo u orientación sexual haría que una empresa tuviera costes más altos y una menor producción que otras.
Supongamos que un empresario quiere contratar a un nuevo trabajador y tiene dos candidatos. Uno es muy productivo, pero es miembro de un grupo que el empresario odia sin ninguna razón aceptable. El otro es poco productivo, pero no es miembro del grupo odio por el empresario. Las leyes antidiscriminación impiden que los “malos” discriminadores tomen las decisiones que acabarían eliminándoles de los negocios.
Otra forma en la que las empresas que discriminen inapropiadamente quedarían eliminadas naturalmente del mercado sería si los consumidores prefieren productos de empresas que no discriminan de esa manera. El boicot de los eventos de Carolina del Norte muestra que este efecto es fuerte, incluso sin discriminación real, sino solo con un cambio en las leyes con respecto a la discriminación. La NBA y los músicos están dando un mensaje político sensacionalista cuando podrían producir las consecuencias reales que desean siendo selectivos en los lugares de sus actuaciones en Carolina del Norte.
Permitid discriminación a cualquiera por cualquier razón y veréis que funciona el mismo mecanismo, pero con una precisión a nivel individual similar a un bisturí, en lugar del boicot a nivel estatal similar a una maza que han usado la NBA y los músicos. Cualquier otra cosa solo ayuda a la gente a la que se quiere reprender.

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