miércoles, 21 de septiembre de 2016

A Sánchez le caduca la demagogia de los 40.000 millones de sueldos perdidos

Juan Rallo refuta de manera contundente otro mito demagógico más. En este caso, el enarbolado frecuentemente por el PSOE de Pedro Sánchez acerca de la menor masa salarial recibida por los trabajadores a raíz de la reforma laboral. 
A su vez extrae tres conclusiones a la luz de los datos a tener en cuenta. 

Artículo de El Confidencial: 
Foto:  Pedro Sánchez.Pedro Sánchez.
Habitúa a remachar Pedro Sánchez que la reforma laboral aprobada por el Gobierno del PP ha provocado que en España se paguen cada año “40.000 millones menos en sueldos”. El mantra fue muy repetido tanto durante la campaña electoral del 20-D como durante la campaña electoral del 26-J. Y hay que reconocer que se trata de un mensaje contundente y efectista: “El cercenamiento de los derechos laborales por parte del PP ha facilitado una confiscación de 40.000 millones de euros en masa salarial en favor de los grandes empresarios patrios”.
Por desgracia para el amarillismo socialista, la consigna está a punto de caducar: a finales de este año, todo apunta a que las rentas salariales pagadas en el conjunto de nuestra economía habrán recuperado el nivel alcanzado durante el último año de la legislatura de Zapatero. O dicho de otra manera, entre 2011 y 2016, los sueldos pagados en España ya no habrán caído en 40.000 millones de euros, como le gusta recordar a Sánchez, sino en… cero euros.
El resultado dista de ser sorprendente. Desde un comienzo, el hundimiento de las rentas salariales no estuvo directamente relacionado con la reforma laboral, sino con otro motivo más de fondo: una profundísima crisis económica derivada de un insostenible modelo productivo-burbujístico que terminó destruyendo 3,6 millones de empleos a tiempo equivalente completo entre 2008 y 2013 (o, según otra métrica, una caída del 17% en el número total de horas trabajadas). Si en ese periodo perdimos un 17-18% de nuestra fuerza laboral, ¿a qué viene sorprenderse de que desapareciera más del 13% de nuestra masa salarial? Y, justamente por ello, si en los últimos dos años hemos recuperado parte del empleo perdido, también es lógico que vuelvan a incrementarse las rentas salariales.
Así las cosas, entre 2008 y 2011 (el periodo de crisis que experimenta Zapatero), los salarios abonados en el conjunto de la economía se redujeron en casi 29.000 millones de euros. A su vez, entre 2011 y 2014 (parte de la primera legislatura de Rajoy), cayeron en 39.000 millones más. En 2015, se recuperaron en 18.500 millones de euros con respecto a 2014; y en el primer semestre de 2016, ya se han incrementado en otros 9.200 millones. Si en el segundo semestre se mantiene este ritmo de crecimiento de las rentas salariales, toda la caída vivida desde 2011 se habrá prácticamente volatilizado.
A la luz de estos datos, podemos extraer tres conclusiones.
La primera es que Sánchez selecciona tramposamente la evidencia para llegar a las consignas que más le interesan: si en lugar de tomar solo tres años de legislatura de Rajoy (2012, 2013 y 2014), utilizara los cuatro (incluyendo 2015), ya no podría decir que los sueldos han caído en 40.000 millones desde 2011. Al contrario, debería admitir que han caído en 20.500 millones de euros… menos de lo que se redujeron durante el periodo de crisis que gestionó Zapatero sin la antisocial y extractiva reforma laboral del PP.
La segunda es el contraste entre el perfil de destrucción de empleo previo y posterior a la reforma laboral. Como decimos, entre 2008 y 2011, los sueldos caen en 29.000 millones de euros porque se destruyen 2,2 millones de empleos a tiempo completo equivalente; y entre 2011 y 2014, en 39.000 millones, destruyéndose solo 1,25 millones. Por consiguiente, entre 2011 y 2014 se destruyó mucho menos empleo que entre 2008 y 2011, pero, a cambio, los sueldos medios cayeron mucho más. Es decir, la timidísima liberalización del mercado de trabajo que introdujo la reforma laboral permitió moderar la destrucción de empleo merced a la deflación salarial.
tercero, la clave para que las remuneraciones de los trabajadores vuelvan a incrementarse con fuerza —tal como viene sucediendo desde finales de 2015: a ritmos de casi 20.000 millones de euros anuales— no pasa ni por más regulaciones, ni por más complementos salariales, ni por más déficit, ni por más intervencionismo estatal. La clave consiste en una mayor libertad económica que multiplique las oportunidades profesionales de los españoles y, por tanto, su empleabilidad. A mayor número de puestos de trabajo y de horas empleadas, la masa salarial agregada inevitablemente crecerá: a corto plazo, porque el volumen de receptores de sueldos aumentará; a medio-largo plazo, porque conforme la superabundancia de parados vaya reduciéndose, los salarios medios comenzarán a crecer.
Las cifras que manipuladoramente maneja Sánchez están a punto de caducar: en unos meses, la masa salarial será la misma que en 2011, gracias a la rápida creación de empleo vivida desde mediados de 2014. Las recetas económicas de Sánchez nacieron, en cambio, caducadas: la masa salarial aumenta conforme lo hace el empleo y el empleo aumenta en un entorno de libertad económica que Sánchez rechaza de frente.

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