domingo, 18 de septiembre de 2016

Veinte preguntas sobre Cuba

La Asociación Iberoamericana por la libertad responde a 20 cuestiones usualmente empleadas cuando se habla de Cuba hoy y del periodo previo a la Revolución: 

Artículo de Suplemento LD:

1. ¿Cómo era, realmente, la Cuba inmediatamente anterior a la revolución?

En el orden político, era una corrupta dictadura, repudiada por la mayor parte de la población. El 10 de marzo de 1952 el general Fulgencio Batista dio un golpe militar y derrocó al presidente constitucional, Carlos Prío Socarrás. Ese Gobierno ilegítimo, perpetrador de numerosos crímenes, duró hasta la madrugada del 1 de enero de 1959, fecha en que Castro sustituye a Batista y se convierte en el hombre fuerte de Cuba, hace aproximadamente 47 años.
En el orden económico, en cambio, la situación era mucho más halagüeña. Desde 1940, el país vivía un período de crecimiento y se situaba –junto a Argentina, Chile, Uruguay y Puerto Rico– entre los más desarrollados de América Latina. El Atlas de Economía Mundial de Ginsburg, publicado en aquellos años, colocaba a Cuba en el lugar 22 entre 122 naciones escrutadas. El per cápita de los cubanos en 1953 era semejante al de Italia.
En el orden social el cuadro tampoco era negativo. Un 80% –altísimo en la época– de la población estaba alfabetizada, y los índices sanitarios eran de un país desarrollado. La mejor prueba de las condiciones de vida en Cuba es que, en esa época, era un país receptor de inmigrantes europeos. Españoles y, en menor medida, italianos solían emigrar a la Isla en busca de un mejor nivel de vida. En 1959 la embajada cubana en Roma tenía archivadas 11.000 solicitudes de inmigración de otros tantos campesinos y obreros italianos dispuestos a trasladarse a Cuba.

2. ¿Era un prostíbulo de los estadounidenses?

Ni un prostíbulo ni un garito. En La Habana había una docena de casinos, y el país tenía un bajísimo índice de enfermedades venéreas, lo que demuestra que no podía ser un prostíbulo de nadie. No obstante, como viejo y activo puerto de mar, la capital tenía una zona de tolerancia semejante (aunque menor) que la que hay en Barcelona. El turismo norteamericano, por otra parte, solía ser familiar. La prostitución, en cambio, era un fenómeno semejante al de todas las sociedades iberoamericanas. La mayor parte de los clientes eran los propios cubanos. Curiosamente –como cuentan corresponsales y viajeros–, es hoy cuando Cuba se ha convertido en un gran prostíbulo para extranjeros que participan –como ocurre en Tailandia– del turismo sexual, aprovechándose de las infinitas penurias económicas del país.

3. ¿Hasta qué punto controlaba EEUU la economía?

Hasta el 14% de las inversiones, y ese porcentaje se concentraba en el azúcar, las minas, la comunicación y las finanzas. Sin embargo, desde los años 30 la influencia del capital norteamericano era descendiente, en favor del local. En ese período otros 50 ingenios azucareros pasaron de manos norteamericanas a manos cubanas –que en 1958 ya poseían los dos tercios–, y la banca privada nacional llegó a controlar el 61 % del capital. En 1939 apenas era el 23 %.

4. ¿La fuerte oposición norteamericana a las reformas de la revolución obligó a Castro a tomar el lado de la URSS y los comunistas?

No es eso lo que Castro dice. Castro suele afirmar –lo hizo frente a las cámaras de la televisión española– que él era marxista leninista ya desde que estaba en Sierra Maestra luchando contra Batista; pero "no lo decía para no asustar a los cubanos". Según Castro, la hostilidad norteamericana aceleró un enfrentamiento que era, por demás, inevitable dentro del contexto de la Guerra Fría.

5. ¿A qué se debe el embargo norteamericano contra el Gobierno de Castro?

A las confiscaciones sin compensación de las propiedades estadounidenses ocurridas a principios de los 60, y evaluadas en unos 1.800 millones de dólares. También, qué duda cabe, es una medida de carácter político encaminada a debilitar al régimen de Castro.

6. ¿En qué consiste el embargo?

En esencia, se trata de una orden a las compañías norteamericanas para que no comercien con Cuba, y a los ciudadanos de ese país para que no gasten dinero en la Isla. Hay otras previsiones menos importantes, como la prohibición de tocar puerto norteamericano, durante seis meses, a cualquier barco que haya atracado en un puerto cubano.

7. ¿Afecta sustancialmente a Cuba el referido embargo?

No de la manera que popularmente se cree. En realidad, Cuba compra en el extranjero cualquier producto norteamericano que necesite, como puede comprobar cualquier turista que visite una diplotienda o un buen hotel. Usualmente, Cuba compra en Panamá, Venezuela, Canadá, Colombia o República Dominicana.
Por otra parte, casi todos los países comercian con Cuba libremente. Sus principales socios comerciales en Occidente son, precisamente, los mejores aliados de USA: Canadá, España, Francia, etcétera. No existe un producto que Cuba necesite que no pueda comprar en el extranjero (si tiene divisas para pagar), o un producto de exportación que no se abra paso en el mercado internacional (si tiene buena calidad y precio).
El embargo americano afectó a Cuba en los años 60, porque toda la maquinaria era de ese origen, pero ya en la década de los 70 Castro proclamó la total derrota del imperialismo en materia de embargo. Para 1973 todo el parque industrial y los vehículos provenían del Este.

8. Si el embargo no afecta a Castro, ¿por qué EEUU no lo levanta?

Básicamente, porque la comunidad cubanoamericana (3.000.000, si sumamos exiliados y descendientes), avecindada en el Condado de Dade (Florida) o en Nueva Jersey, no lo quiere, y ninguno de los dos grandes partidos –ni demócratas ni republicanos– están dispuestos a sacrificar el voto cubano.
También lo mantienen por inercia. Es la política que está ahí desde la época de Eisenhower y Kennedy, y los dirigentes de la Casa Blanca o del Capitolio ven más riesgos en modificar la estrategia que en mantenerla. Por otra parte, Cuba no es una pequeña y desvalida isla del Caribe. Es casi tan grande como Austria y Suiza combinadas, y tuvo un ejército de miles de soldados en África durante más de 35 años.

9. Si no es por el embargo, ¿por qué pasa hambre Cuba?

Por dos razones. La primera es la desaparición del subsidio soviético. Los países del Este –especialmente la URSS– compraban azúcar a la Isla a precios muy altos, y le vendían petróleo a crédito y a bajo precio. Incluso le regalaban más de tres millones de toneladas de crudo al año, petróleo que Cuba podía reexportar. Ese subsidio se calcula en más de 5.000 millones de dólares al año, y a lo largo de tres décadas sobrepasó los 100.000 millones, de acuerdo con la cifra aportada por la historiadora Irina Zorina, de la Academia de Ciencias de Rusia.
La segunda razón es el ineficiente sistema de producción, con el agravante añadido de la dependencia que creaba a Cuba comerciar con la URSS en condiciones tan ventajosas. Eso explica que el país importara más de la mitad de los alimentos que consumía, y que paulatinamente redujera el volumen de intercambios con Occidente. En 1970, el establecido entre Cuba y el Este representaba el 60% de todo el comercio de la Isla. En 1991 ya llegaba al 85%. Al desaparecer la URSS y plantear Rusia los vínculos económicos a precios de mercado, Cuba apenas dispone de 1.700 millones de dólares de exportaciones, mientras tiene que importar del exterior más de 8.000 millones. Por otra parte, Cuba –que no paga su deuda externa desde 1986– debe unos 12.210 millones de dólares en Occidente, y prácticamente nadie en el mundo le ofrece crédito.

10. No obstante, el Gobierno de Castro reclama grandes logros en educación y sanidad.

Y son ciertos... hasta un punto. Es verdad que Cuba cuenta con una extendida red escolar y numerosos centros sanitarios, pero todo eso no es el resultado de un aumento de la riqueza, sino del subsidio soviético. El problema ahora consiste en cómo mantener esa estructura de servicios si el país, con once millones de habitantes, exporta menos que Costa Rica (3.500.000) y el 70% del parque industrial está paralizado por falta de energía eléctrica, piezas de repuesto o insumos.

11. En todo caso, Cuba está mejor que Haití o que otras naciones del Tercer Mundo.

En efecto. Pero a Cuba hay que compararla con los países con que se le comparaba en 1958. Por ejemplo, Argentina, Uruguay, Chile, Puerto Rico, Costa Rica o España. Treinta y cinco años después de iniciada la revolución, Cuba está infinitamente peor que cualquiera de ellos. Puerto Rico, que también es una isla antillana, y que recibió, como Cuba, un enorme subsidio de una potencia extranjera, con sólo tres millones de habitantes exporta diez veces lo que exporta Cuba, y en las últimas tres décadas ha pasado de ser un país exportador de azúcar a ser un país industrializado.

12. ¿Hay alguna salida a la crisis económica?

Ninguna... a no ser que se cambie de sistema. Aislada por su modelo político, sin crédito, terriblemente endeudada, sin reservas, sin stocks, con graves problemas en las infraestructuras, la predicción más razonable es que Cuba estará cada vez peor. Producirá cada vez menos porque tendrá cada vez menos recursos para importar insumos con los que poder producir.

13. En estas circunstancias, ¿cómo se mantiene Castro en el poder?

Porque no hay quien se pueda rebelar. La capacidad represiva del régimen es enorme. La policía política tiene cerca de 100.000 agentes. El ejército cuenta con 350.000 soldados. El Partido Comunista y los funcionarios del Gobierno alcanzan el millón. Hay otras organizaciones paramilitares que también impiden el desbordamiento popular. Las más efectivas son los Comités de Defensa de la Revolución y las Brigadas de Respuesta Rápida, turbas organizadas por el Partido Comunista que golpean en las calles o en las casas a quienes se atreven a manifestar públicamente su disidencia. El Gobierno tiene, además, el monopolio del transporte, de las comunicaciones, de la información y hasta del suministro de comida y agua.

14. ¿Hay muchos presos políticos?

Decenas de miles, si incluimos a los que van a la cárcel por tratar de escapar en bote o a los que compran y venden alimentos en el mercado negro para poder subsistir. Unos cuantos centenares, sólo, si nos atenemos a calificar como presos políticos a quienes han sido condenados por delitos contra la "estabilidad del Estado". En todo caso, se calcula que el número de presos –políticos y comunes– asciende a más de un cuarto de millón. Esa cifra es cuatro veces la que tiene España, pese a que España tiene cuatro veces la población de Cuba.

15. ¿Se tortura en las cárceles?

Es lo que aseguran Amnistía Internacional, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, la OEA y numerosos organismos de prestigio. Es lo que cuentan las propias víctimas cada vez que pueden hacerlo. No se tortura con picanas eléctricas, pero sí con las técnicas aprendidas del KGB. Durante el periodo de detención es frecuente que a los acusados no los dejen dormir. Otra tortura consiste en confinarlos en celdas cubiertas por varios centímetros de agua, mientras un potente chorro de aire frío mantiene la habitación helada. El propósito es obligarlos a confesar sin dejarles marcas en el cuerpo. El centro de detenciones donde más se tortura es el conocido como “Villa Marista”. Una vez condenados y en la cárcel, las golpizas son frecuentes. Cuando se les quiere castigar, no es inusual que se les introduzca en una especie de ataúd (lo llaman “gaveta”), donde no pueden moverse. Así los mantienen semanas completas. Como es predecible, el régimen alimenticio es terriblemente malo, al extremo de que abundan las enfermedades carenciales (beriberi, pellagra, escorbuto).

16. ¿Es cierta la complicidad del Gobierno de Castro con el narcotráfico?

Tres libros dan cuenta detallada de esos vínculos: el de Andrés Oppenheimer Castro's Final Hour (La hora final de Castro), ganador del Pulitzer en EEUU; La loi des corsaires (La ley de los corsarios), del ex agente del Ministerio del Interior de Cuba Jorge Masetti, y El gran engaño, de José Antonio Friedl. Las conexiones entre el Gobierno de Castro y los narcotraficantes comenzaron en la década de los 70, y no se han detenido ni siquiera tras los fusilamientos del general Arnaldo Ochoa y del coronel Antonio de la Guardia, en 1989.

17. ¿Es cierta la relación del Gobierno de Castro con grupos terroristas extranjeros?

Castro mismo, durante muchos años, proclamó "el derecho de la revolución" a participar en las batallas internacionalistas. De ahí los vínculos con casi todos los grupos guerrilleros y terroristas que han existido o existen en Occidente desde la década de los 70. La ETA, el ELN de Colombia, las Brigadas Rojas de Italia, los tupamaros uruguayos, los miricos chilenos, etcétera. En el verano de 1993 Castro se negó a pedir a sus compañeros colombianos del Ejército de Liberación Nacional que abandonaran las armas.
En Cuba viven numerosos terroristas latinoamericanos, y algunos españoles, confundidos con delincuentes internacionales, como el narcotraficante Robert Vesco. Durante muchos años todos esos grupos guerrilleros se adiestraron en Cuba, y perpetraron numerosos delitos junto a los servicios de inteligencia y contrainteligencia cubanos, especialmente secuestros y asaltos a entidades bancarias o financieras, que les proporcionaron muchos millones de dólares (v. La Loi des Corsaires). Sin embargo, la penuria económica y el fin del proyecto comunista en el mundo han hecho que el castrismo haya renunciado a la violencia revolucionaria internacionalista, aunque no a la lealtad personal de los viejos camaradas, que siempre pueden encontrar en la Isla un refugio a prueba de extradiciones.

18. ¿Qué nivel de popularidad real mantiene Castro?

Aunque no hay duda de que se trata de un líder carismático, es difícil que un gobernante mantenga su popularidad tras casi medio siglo de dictadura y un prolongado declive del modo de vida de los ciudadanos. Ningún pueblo del mundo mantiene su apoyo a un Gobierno en esas circunstancias. No obstante, el grado real de rechazo sólo podrá medirse cuando haya unas elecciones libres en las que se pueda seleccionar entre diversas opciones.

19. Pero en Cuba hay una suerte de elecciones, ¿y no es eso lo que reflejan los resultados?

Son elecciones de partido único y de total intimidación a la oposición. Cuando algunas personas independientes trataron de participar como candidatas fueron golpeadas o amenazadas. Eso les ocurrió –por ejemplo– a los conocidos disidentes Elizardo Sánchez y Oswaldo Payá. Nadie puede asegurar cómo, pero parece que el régimen, tras proclamar numerosas veces entre 1989 y 1992 que "la Isla se hundiría en el mar antes que abandonar el marxismo leninismo", está dispuesto a olvidar el modelo comunista y a sustituirlo por una extraña combinación de capitalismo y comunismo, en la que los cubanos de la Isla son los únicos que no pueden convertirse en propietarios.

20. ¿Cómo va a terminar el castrismo?

Eso no se puede predecir con exactitud, porque impredecible siempre ha sido el dirigente cubano. El castrismo pudo “morir” en 1962, durante la Crisis de los Misiles, cuando irresponsablemente el dictador alentó, y casi provoca, una conflagración nuclear. Personajes que estuvieron muy cercanos a Castro y que pertenecieron a su guerrilla han alertado de un Castro deseoso de terminar sus días buscando una provocación con los Estados Unidos. Castro siempre se ha oído a sí mismo, y su entorno sólo ha sido estructurado con el objetivo de cumplir sus órdenes, por muy disparatadas que éstas puedan ser.
Lo más probable es que el castrismo muera con Castro. Y para aumentar esa probabilidad es crucial un apoyo de las naciones democráticas. Europa puede ayudar mucho a una Cuba democrática, y la mejor manera de hacerlo es brindar un apoyo sincero a la oposición pacífica, que es la única dispuesta a dialogar sobre el futuro en democracia de la Isla.

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