domingo, 2 de noviembre de 2014

¿El Estado genera empleo?

Una gráfica y sencilla explicación en este vídeo de por qué el Estado puede general empleo artificial, pero esto no lleva ni mucho menos a la creación de riqueza.

Muchas de las políticas de los gobiernos, desconocedores de los procesos económicos y de creación de riqueza van precisamente en esta línea.
Crean trabajos públicos artificiales o engrosando las plantillas de la función pública (sin ser necesario) o bien legislan para "proteger" ciertos sectores subvencionando para que no hayan despidos o prohibiéndolo directamente...sin conocer las negativas consecuencias (para el conjunto de consumidores, de contribuyentes o de trabajadores de otros sectores o de ese mismo más a medio plazo) que tienen dichas políticas.

O bien conociéndolas pero saliendo beneficiados políticamente al intentar hacer ver y vender que están creando o conservando empleo (legislando a favor del político o de lobbies que le dan su apoyo) y cuando las consecuencias negativas se ven a más largo plazo, cuando seguramente o nadie sepa ni se acuerde de las causas o sencillamente cuando ya no estén en el poder siendo otros los que se enfrenten a dichos problemas).

Por ello es vital conocer cómo el progreso económico viene en muchos casos no cuando se crea empleo (esto se puede conseguir sencillamente sin progreso económico, como por ejemplo mediante la esclavitud o el trabajo forzoso en economías comunistas), sino cuando se eliminan empleos que ya no son necesarios.

Uno de los ejemplos más gráficos de ver es el agrícola. Antiguamente, la inmensa mayoría de la fuerza laboral se dedicaba al sector agrícola, con una situación de muy baja calidad de vida, pobreza, escasez de bienes, precariedad...
La capitalización de la economía y la aparición del tractor, permitió aumentar drásticamente la eficiencia y productividad agrícola, lo que permitió dedicar menos mano de obra al sector agrícola, liberándolo para hacer otras actividades.

La mayor productividad permitió aumentar el excedente alimentario, bajar los precios del alimento, aumentar los salarios reales y reducir las horas laborales para obtener el alimento y cubrir las necesidades básicas (reduciendo la pobreza).

Esta mayor productividad (y los consecuentes menores precios al consumidor y mayores salarios reales) permitió obtener mayores recursos y mayor ahorro para dedicar a otras actividades, originando millones de otros empleos en otros sectores, trasladando millones de empleos del sector agrícola al sector industrial y posteriormente al de servicios, disparando el crecimiento económico y la prosperidad.

Cuando el gobierno acude al rescate de un sector (en ese caso prohibiendo los despidos en el sector agrícola, prohibiendo o trabando las innovaciones tecnológicas que aumentan la productividad y reducen la mano de obra en un sector...impide el desarrollo económico del conjunto de la sociedad (encareciendo los costes de aprovisionamiento y de los productos al no permitirse reducir costes o aumentar eficiencia), reducen la capacidad de capitalizarse y ahorrar a una economía, y por tanto de invertir y obtener mayores avances tecnológicos, aumentan los impuestos para mantener dicha situación (reduciendo el poder adquisitivo de la sociedad y perjudicando así al empleo neto).

Estos despidos temporales en un sector concreto (lo que no se ve es la creación en otros) es efectivamente el precio que se paga por el progreso de la sociedad (y cuya alternativa es mucho más perjudicial). Es también lo que Schumpeter denominaba la "destrucción creativa".

Y es que evitar este proceso a su vez provoca una mala asignación de recursos (que por definición son escasos), pues destina obligatoriamente recursos a un sector (en pérdidas) o de baja demanda y por tanto que la gente voluntariamente no quiere destinar su dinero pues no satisface sus necesidades, privando esos recursos de ser empleados allá donde sí son demandados (economía productiva y empresas que obtienen beneficios). Esta privación impide aumentar la oferta y por tanto reducir los precios justo en aquello donde los consumidores más valoran evitando las economías de escala y reduciendo la inversión y la mejora en consecuencia de dichos servicios/productos.

Y esta creación de riqueza y la correcta asignación de recursos no la genera el político, sino el libre mercado.


 

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