martes, 6 de septiembre de 2016

La utopía del Estado de bienestar de Noruega en España. Mitos, causas y explicaciones.

Es bastante común comparar el Estado de Bienestar de Noruega (u otros nórdicos) con el de España, pretendiendo alcanzar dicha situación y simplificando el porqué no tenemos lo mismo.

Políticamente se emplea como arma pretendiendo hacer ver que si no ocurre es porque no hay voluntad política (pero los que no están en el gobierno sí la tienen) y cuyas recetas son muy simples: más impuestos y más gasto público (la percepción generalizada que se tiene en general de los países nórdicos, entre ellos Noruega, el que mayor Estado de Bienestar tiene. E incluso se es puesto por algunos, como ejemplo de Socialismo, nada menos.


Pues bien, cuando se hacen comparaciones hay que profundizar un poquito en las cosas y no quedarse en la superficie, como se hace tan frecuentemente.

España no puede compararse a Noruega en los efectos si las causas que lo provocan son tan dispares y no posibles muchas de ellas en España.
Primero. Noruega es muy rica en recursos naturales, incluido el petróleo, al que solo a él se dedica el 10% del empleo y un 20% de la producción económica. A su vez, el país no tiene las necesidades energéticas de España (añadido al tema del petróleo, la energía hidroeléctrica por su situación y presas le hace autosuficiente.
Las ventajas naturales en competitividad y ahorro de costes le dotan de una ventaja comparativa importante en favor de empresas y ciudadanos. Esto implica más poder adquisitivo, más empresas, más empleo y mayores salarios. Su petróleo ha permitido financiar dicho estado de bienestar, no posible por más que uno quiera en España.

Y aquí un apunte básico. El Estado del bienestar es una consecuencia de una mayor riqueza. No al revés como se pretende en España, haciendo la casa por el tejado. Dicha mayor riqueza permite eso, no al revés (la riqueza no viene de un mayor estado de bienestar. Y para ello son necesarias dos patas en su caso. Riquezas naturales (que ellos tienen y España no) e instituciones inclusivas que permiten hacer crecer la riqueza. Es decir:

a) respeto a la propiedad privada (eso que aquí cada día se ataca más y algunos quieren abolir con expropiaciones y demás, Noruega junto con otros nórdicos son líderes mundiales, lo que da seguridad jurídica, atrae capitales, incentiva la inversión, el empleo...). Aunque falla en el proceso de privatización.

b) estabilidad monetaria (mayor independencia de la política monetaria con inflaciones muy reducidas no empleándose por los políticos de turno -véase Argentina o Venezuela como buenos ejemplos- para provecho propio y para monetizar deuda para pagar sus dispendios y gastar sin fin comprando voluntades, provocando así la continua pérdida adquisitivo del dinero y por tanto reduciendo la capacidad adquisitiva de la gente),

c) apertura económica (globalización), con menores trabas al comercio y a las importaciones, menor control de capitales y más facilidades para la inversión extranjera.

d) libertad económica (más flexibilidad, baja burocracia para facilitar el emprendimiento y la empresarialidad, lo que reduce los costes para crear empresas, emplear a la gente, crecer...),

e) tamaño reducido del Estado. Es decir, bajos impuestos (para dotar de mayor poder adquisitivo a la gente y empresas, permitiendo una mayor eficiencia en la asignación de recursos, mayor competitividad, más inversiones, más contrataciones...) y menor gasto público.

Menos el punto e) (tamaño del Estado con bajos impuestos y bajo gasto público) Noruega cumple todo ello (de ahí el enorme error de confundir o pensar que Noruega es socialismo. Nada más lejos, pues se fija un en una parte y no en el todo). Los altos impuestos y un mayor gasto público son en todo caso una consecuencia de la libertad económica que permite generar elevada riqueza y en consecuencia poder generar más impuestos y gastarlos el Estado (no es al revés, repito).
Todos los intentos que podemos observar (hoy o en la historia) que no cumplía las primeras condiciones comentadas (alto gasto e impuestos sin riqueza ni libertad económica previa) son o han sido un absoluto fracaso donde la miseria crece, se consume el capital (o no se crea) y emerge la pobreza (como así le sucedió a Suecia en los 90 hasta que hizo reformas de gran calado en este sentido, por no hablar de Latinoamérica, o directamente otras economías de África o Asia, en las que no se cumple nada).

Lejos de ser socialistas, son de los países más libres. Para poder imitar a Noruega hay que imitar aquéllo que hacen para generar dicha riqueza (instituciones inclusivas pues su riqueza natural no la poseemos), no en querer que tengamos por arte de magia sus efectos. Pues es importante saber que sin dichos recursos naturales, el Estado colapsaría al no poder mantener dicho estado del bienestar. De hecho, antes de su descubrimiento, era uno de los países más pobres de Europa.

Y a modo breve. A diferencia de otros países con riqueza petrolera (venezuela), Noruega reinvierte excedentes en economía productiva, inversiones, empresas...es decir capitaliza e incrementa el ahorro del país, dotando de más prosperidad a su gente.

Y en segundo lugar, también relacionado. La cuestión de impuestos. Altos sí, pero no más que en España en cuanto a esfuerzo fiscal o en muy diversas partidas.
Su mayor recaudación fiscal se debe a tres motivos. Uno, por el mucho menor paro que aquí (más número de contribuyentes, más dinero fiscalizado). Dos, los impuestos no son mayores en empresas o capital (como aquí electoralmente se pretende hacer ver al votante para ganar apoyo), sino en rentas más bajas y en pensionistas, que aquí están mucho más exentos de pagar. Y tercero, por el mayor IVA (que afecta a todos, también los de renta baja).
Estos elementos, perjudican su situación, pero es compensada por lo previamente dicho.

Por no decir otras cosas del Estado de Bienestar que lo hacen más sostenible (y que aquí por supuesto, tampoco se quiere hacer, solo las cosas "bonitas" que se ven): elevados copagos, salarios mucho menores en términos relativos de los empleados públicos respecto a España y con un régimen laboral público mucho más flexible (no como aquí).

Y por supuesto, todo ello con niveles de deuda pública que nada tienen que ver con la española, en una situación que si no ha quebrado es por el apoyo de Draghi (compra de deuda pública), y que no se puede permitir ni de lejos el elefantiásico tamaño actual del sector público.

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