sábado, 14 de febrero de 2015

Lo que Thomas Piketty no vió del siglo XXI

Mario Zuluaga muestra en el siguiente artículo como en lo que llevamos de siglo XXI, al contrario de lo que dice Piketty ("que hay una tendencia del capital privado a superar el crecimiento de la economía global, aumentando con ello el grado de desigualdad que dice reinar en la economía mundial"), el crecimiento de las diez más grandes fortunas (nominales) del mundo está por debajo del crecimiento del producto interno bruto (PIB) de todas las naciones.
A su vez, muestra "cómo la riqueza de aquellas ha sufrido una desaceleración en todo el período considerado mientras que el PIB mundial se ha acelerado".

Artículo de Mises Hispano:
En este artículo nos proponemos mostrar cómo, en los primeros trece años del siglo XXI, el crecimiento de las diez más grandes fortunas (nominales) del mundo está por debajo del crecimiento del producto interno bruto (PIB) de todas las naciones. Así mismo mostraremos cómo la riqueza de aquellas ha sufrido una desaceleración en todo el período considerado mientras que el PIB mundial se ha acelerado. Al comparar aquellos dos agregados confirmamos que el desempeño de aquellas diez más grandes fortunas ha perdido dinamismo frente a los sucedido con el PIB global.
Esto contrasta con el estudio de Thomas Piketty quien, en su libro El capital en el siglo XXI, pretende verificar la tendencia del capital privado a superar el crecimiento de la economía global, aumentando con ello el grado de desigualdad que dice reinar en la economía mundial. Con ello Piketty revive la vieja idea de Karl Marx quien creía que bajo un régimen capitalista la riqueza global terminará en manos de una pocas personas.
El error que cometen muchas personas en sus análisis proviene del uso de razonamientos inductivos. La inducción lógica no puede proporcionar conocimiento cierto. Por ejemplo, si ha estado lloviendo durante los últimos quince días, ello no nos da pié para afirmar que mañana lloverá. Bertrand Russel decía que sólo hay dos clases de lógicas: la deductiva y la mala. La inducción, que comparada con la deducción es muy mala, sólo tiene valor para la formulación de hipótesis, no para llegar a resultados concluyentes. La inducción puede ser el primer paso hacia el conocimiento pero por si sola está muy lejos de concluyentes conocimientos.
Eso es lo que le sucede a Piketty en su estudio cuando compara la riqueza total de las 30 personas más ricas en 1987 con la riqueza total de las 45 personas más ricas en 2010 y observa que dicha riqueza se incrementó en 6.8%, mientras que el crecimiento del PIB mundial lo hizo en 2.1%. Concluir de aquello la existencia de una tendencia al crecimiento de la riqueza de los más adinerados y el empobrecimiento del resto de los no afortunados es, sin duda, un grave error de lógica formal.
Como bien señala Juan Ramón Rallo en su artículo ¿Qué pasó con los superricos de 1987? [1], los ricos de 1987 no son los mismos de 2010, muchas de aquellas fortunas desaparecieron y otras surgieron, refutando una idea implícita en el trabajo de Piketty quien sugiere que la riqueza se reproduce automáticamente sin la necesidad de una empresarialidad de su propietario.
Las muestras estadísticas que muchos economistas escogen, sirven para “demostrar” una teoría, o rebatirla con otras. Si bien Piketty compara lo ocurrido en 1987 y en el 2010 para apoyar sus visiones preconcebidas, bien podemos nosotros, arbitrariamente, mirar que sucedió con las grandes fortunas en la primera década del siglo XXI y “concluir” lo contrario . El período del 2000 al 2012 es muy interesante porque fue la época de grandes florecimientos y grandes catástrofes económicas que muestra, cómo nos lo dice el profesor Rallo, lo difícil que resulta conservar una fortuna.
Los análisis que se desprenden de las estadísticas de la primera década del siglo XXI nos permiten concluir que el desempeño de las diez más grandes fortunas no fue tan exitoso si lo comparamos con el PIB global que tuvo un crecimiento armonioso con una ligera caída en el 2009 y una muy exitosa recuperación hasta el 2012.
No obstante sería una irresponsabilidad concluir que estamos ante una tendencia cierta, Lo que mostraremos abajo refleja muy bien lo sucedido en un período de trece años que si bien es corto es muy significativo económicamente. Lo que sucedió en estos primeros trece años del presente siglo puede repetirse o no, y como bien señala Xavier Sala i Martin en [4], en el caso en que la tasa de retorno de las grandes fortunas supere el crecimiento de PIB mundial ello indicaría que el gasto está superando el ahorro lo que conduciría a mayor pobreza futura. Por fortuna no es eso lo que está sucediendo puesto que es bien conocido que las tasas de pobreza global han estado descendiendo.
Sin ninguna duda, el trabajo del profesor Piketty apunta hacia el favorecimiento de políticas estatistas y liberticidas. Lo que a Piketty le preocupa, y a los gobernantes de la social democracia también, es la desigualdad del ingreso y para corregirla propone medidas fiscales exorbitantes. La desigualdad y la pobreza son consideradas por muchos economistas como palabras sinónimas, pero no lo son. Piketty, como Marx, considera que cuando la fortuna de la humanidad esté en manos de un puñado de personas habremos llegado a los extremos de desigualdad. Pero no, se equivocan, en ese hipotético caso la sociedad mundial será rematadamente igual, todos pobres. No en vano Piketty es llamado el Marx del siglo XXI.
Hay un pasaje en el opúsculo Trabajo Asalariado y Capital de Karl Marx que muestra cómo su preocupación no es la pobreza sino la desigualdad, así dice:
“ Sea grande o pequeña una casa, mientras las que la rodean son también pequeñas cumple todas las exigencias sociales de una vivienda, pero, si junto a una casa pequeña surge un palacio, la que hasta entonces esa casa se encoge hasta quedar convertida en una choza. La casa pequeña indica ahora que su morador no tiene exigencias, o las tiene muy reducidas; y, por mucho que, en el transcurso de la civilización, su casa gane en altura, si el palacio vecino sigue creciendo en la misma o incluso en mayor proporción, el habitante de la casa relativamente pequeña se irá sintiendo cada vez más desazonado, más descontento, más agobiado entre sus cuatro paredes”.
En cortas palabras: la envidia es, para Marx, una poderosa categoría de la filosofía política.
La desigualdad del ingreso no sólo es inevitable, es necesaria. Es la desigualdad del ingreso la que permite la acumulación de capital necesaria para las grandes realizaciones que necesitan las sociedades modernas. Otra cosa muy distinta es la pobreza, las sociedades pueden ser desiguales mas no pobres. Pero las sociedades iguales todas son pobres, ¿será necesario poner ejemplos? Bien lo decía Peter Bauer, economista húngaro nacionalizado británico, la pregunta correcta no es indagar por las causas de la pobreza, la pobreza es inherente a los seres vivos, la pregunta es cómo salir de ella, cómo una sociedad llega a ser rica. Como decía Thomas Hobbes “La vida es pobre, desagradable, brutal y breve”. Si es pobre, desagradable y brutal, qué mejor que sea breve.
El libro de Piketty fue publicado en 2013 con el título Le Capital au XXIe siècle. Al inicio el libro pasó inadvertido y fue a raíz de un elogioso comentario de Paul Krugman que el libro cobró notoriedad en el mundo de economistas de pensamiento socialista. El libro fue traducido al ingles con el título Capital in the Twenty-First Century y después a muchos otros idiomas. Se estima que han vendido alrededor de 20 millones de copias a un precio actual de US$ 29.67 sin contar las versiones electrónicas del mismo. Las ventas totales del libro ascienden a más de 593 millones de dólares. Sin ninguna duda Thomas Piketty es ahora un distinguido millonario. ¿Pagó Piketty el 75% de impuestos que exigió el gobierno del presidente Hollande a las grandes fortunas y que el Consejo Constitucional de Francia invalidó ese impuesto en diciembre de 2014? Es probable que no los pagó. De hecho Piketty es asesor del partido socialista francés del cual el presidente Hollande es miembro.
Son muy numerosos los trabajos que se han publicado con críticas al libro de Piketty, dentro de todos ellos hay uno que recomiendo por lo cuidado y minucioso en su análisis, el del doctor Oswaldo Schenone en [5]. Sólo quiero citar su frase final: “El socialismo es el entretenimiento frívolo de niños ricos
Resultados
La idea central del artículo es comparar dos cuadros de datos estadísticos, uno referente a las diez más grandes fortunas y el otro correspondiente al PIB mundial. Es pertinente dar algunas explicaciones de los cuadros que presentaremos: En las segundas columnas estamos poniendo los montos totales de la riqueza de las diez más grandes fortunas correspondiente a cada año, lo mismo para el PIB mundial. En las terceras columnas estamos poniendo las variaciones ínter anuales que sufren los respectivos montos. En las cuartas columnas estamos poniendo los porcentajes correspondientes a las variaciones ínter anuales de los distintos montos, indicando con ello los incrementos o disminuciones de las correspondientes cuantías.
La última columna amerita una explicación inmediata, se forma haciendo las diferencias porcentuales ínter anuales, queremos indicar con ello la forma cómo se acelera el crecimiento de la riqueza. Por ejemplo: si de un año al siguiente la diferencia de porcentajes es positiva ello nos indicará cierto “grado” de aceleración de la riqueza que, suponemos, es debido a una acción empresarial exitosa. Si la diferencia es negativa, nos indicará una desaceleración en el crecimiento. Si dos años consecutivos tienen el mismo porcentaje de crecimiento, la aceleración de la riqueza será nula e indica que no se ha experimentado ninguna acción empresarial. Por ejemplo,cuando una persona presta sus recursos a una tasa de interés constante es claro que su capital nominal está creciendo pero su crecimiento no sufre variaciones, es decir, no está acelerado ni desacelerado y por lo tanto, pensamos, que su acción empresarial es pasiva y la calificamos con cero.
Las diez más grandes fortunas según la revista FORBES [2]
(Las cifras se miden en miles de millones de dólares)
 Tabla 1
Año
monto $
variación $
crecimiento %
Aceleración % por año
2000
255.2
2001
267
11.8
4.4
2002
266.2
-0.8
-0.03
−4.43
2003
217.2
-49
-18
−17.97
2004
255
37.8
17
35
2005
262
7
2
−15
2006
277.4
15.4
5
3
2007
343
65.6
23
18
2008
417
74
21.5
−1.5
2009
253.9
-163.1
-39.1
−60.6
2010
342.2
88.3
34.7
73.8
2011
406
63.9
18.6
−16.1
2012
395.4
-10.6
-2.6
−21.2
5.48%
0.63
promedio
promedio
PIB nominal mundial entre el año 2000 y el 2012 [3]
(Las cifras se miden en billones de dólares, billón como millón de millones )
Tabla 2
Año
Monto $
Variación $
crecimiento %
Aceleración % por año
2000
32,9
   
2001
32,7
−0,2
−0,6
2002
33,9
1,2
3,6
4.2
2003
38,1
4,2
12,3
8.7
2004
42,8
4,7
12,3
0
2005
46,3
3,5
8,1
−4.2
2006
50,2
3,9
8,4
0.3
2007
56,5
6,3
12,5
4.1
2008
62,0
5,5
9,7
−2.8
2009
58,7
2,2
3,8
−5.9
2010
64,3
5,6
9,5
5.7
2011
71,2
6,9
10,7
1.2
2012
72,7
1,5
2,1
−8.6
   
7.7%
0.245
   
promedio
promedio

Veamos las comparaciones de las dos tablas:
1. De la segunda columna de la tabla 1 concluímos que el crecimiento de las diez más grandes fortunas dentro el período de los trece años es del 54.9% y lo correspondiente al PIB mundial dentro del mismo período de trece años es del 120,9% . Las cifras hablan por si solas, el PIB creció un poco más de 2.2 veces que las grandes fortunas.
2. El promedio del crecimiento porcentual ínter anual del PIB mundial fue 7,7% mientras el de las diez más grandes fortunas fue del 5.48% Es decir el promedio del crecimiento ínter anual del PIB es algo más 1.4 veces del de las diez más grandes fortunas.
3. De la columna 4 de ambas tablas vemos que el crecimiento ínter anual del PIB es completamente armonioso, salvo el período 2000 – 2001 en donde el PIB mundial tuvo un leve decrecimiento del 0.6%. Por el contrario, el comportamiento del crecimiento de las diez más grandes fortunas fue errático y muchas veces catastrófico. Por ejemplo en el período 2008 – 2009 las diez más grandes fortunas tuvieron un lamentable detrimento patrimonial del 39.1%, también tuvieron una gran caída en el 2003 del 18% y otra leve al final del 2012 del 2.6%.
4. Veamos finalmente la quinta columna. Como lo dijimos antes, en ella se consigna la aceleración o desaceleración del crecimiento de la riqueza, esto es, la empresarialidad que la soporta. Como podemos ver en la última columna, la desaceleración del crecimiento de las diez más grandes fortunas fue del -0.63%. En cambio la aceleración del crecimiento del PIB mundial fue del 0,245%.
Con los cuatro puntos anteriores en mente llegamos a la conclusión que el PIB mundial en los primeros trece años del siglo XXI tuvo un desempeño luminoso si lo comparamos con las diez más grandes fortunas.
5. En las dos gráficas que siguen observamos que a partir del año 2004 el crecimiento y aceleración del PIB global como el de las diez más grandes fortunas muestran las mismas tendencias, suben y bajan al mismo tiempo, pero es el PIB global el que tiene un desempeño armonioso que no tiene el de las diez más grandes fortunas. Es como si el comportamiento del PIB produjera un efecto de resonancia en las grandes fortunas que le genera una enorme inestabilidad.
Gráficas comparadas del crecimiento y la aceleración de la riqueza
Comentarios sobre la metodología
Las contrastaciones que hemos hecho entre el desempeño del PIB mundial y las diez más grandes fortunas en los primeros trece años de este siglo es un hecho real ajustado a datos estadísticos confiables. No obstante no podemos afirmar que aquellas diferencias son características permanentes en el tiempo dentro de un sistema capitalista.
Dicho lo anterior, es perfectamente válido una crítica a lo que expusimos, alegando que la muestra que tomamos es muy pequeña y poco significativa; que si tomamos una muestra más grande los resultados obtenidos por el profesor Piketty empiezan a revelarse. No obstante a medida que aumentamos el tamaño de la muestra más nos acercamos a los resultados del PIB mundial y los resultados expuestos por Piketty se diluyen. Por ello la pregunta obvia es ¿qué tan grande debe ser la muestra de las más grandes fortunas que debemos considerar? O también así, ¿qué tan grande hay que ser para ser considerado uno de los más grandes? También cabe preguntarse ¿por qué no incluir también los capitales medidos en miles de dólares? Creo que es acá en donde el trabajo del profesor Piketty se quiebra y revela un sesgo ideológico, agregado al error de hacer uso de la inducción lógica que, como sabemos, no conduce a certezas.
Agradecimientos
Agradezco al Dr Sebastián Zuluaga de Wake Forest University por la elaboración de las gráficas.
Referencias
[5] Oswaldo Schenone, http://newmedia.ufm.edu/gsm/index.php?title=Schenonecapital

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