miércoles, 16 de noviembre de 2011

Campaña a la desesperada de UGT para sostener al PSOE en Andalucía. (Política, Economía. 430)

Una muestra más del brazo político que suponen los sindicatos a la izquierda, a cambio, eso sí de ingentes sumas de dinero y favores políticos. Todo, como siempre, a costa del contribuyente.
Ojalá la crisis sirva para eliminar las millonarias subvenciones a estos señores, y que pasen a financiarse de manera autosuficiente como en otros países, lo que tendría impliaciones muy positivas para nuestra economía.

"La desesperada situación en la que se encuentra el PSOE en Andalucía, hundido por las encuestas del 20-N y amenazado con perder la Junta en marzo después de 30 años de poder, ha empujado a la UGT a entrar en campaña como un trasunto del partido. Días después de que los candidatos pasaran por las colegios y centros sanitarios, la UGT hace lo mismo, pero con un elemento de tipo efectista incluido: sanitarios del sindicato les están tomando la tensión a los viandantes por las calles de Andalucía y descubriéndoles su nivel de azúcar para explicarles que, con un copago, tendrían que aportar dinero para saber cómo están de los nervios.

Cualquiera que observe el panorama político andaluz puede ver el estado de nervios en el que se encuentra el PSOE a medida que sus perspectivas se ven oscurecidas por encuestas de todo signo y condición. Sin embargo, UGT ha preferido ponerle el tensiómetro no ya al partido, sino a la gente corriente que anda por la calle. El sindicato ha entrado en campaña con el mismo guión que el partido. Tiene motivos: lo que UGT se juega si el PSOE pierde la Junta es la financiación para sobrevivir, cientos de millones en cursos y programas, subvenciones y apoyos. Y Arenas sigue insistiendo en que está dispuesto a retirar el dinero público que va a los partidos y sindicatos.

La campaña de UGT apunta no sólo al PP sino también a IU, a favor de la cual rema CCOO. La coalición puede darle una buena dentellada al PSOE en sus previsiones. De momento, las encuestas le conceden dos diputados en Andalucía, Sevilla y Málaga, y su líder regional, Diego Valderas, cabalga sobre la euforia anunciando que puede llegar a tres o cuatro. La sangría socialista hacia la izquierda puede ser un anuncio de una mayor caída en las próximas autonómicas. Y eso ha empezado a ser para el partido de José Antonio Griñán un temor añadido al avance del PP de Javier Arenas, que de 60 diputados podría conseguir hasta 35, dejando al PSOE diez escaños más abajo.

El precio del cheque en blanco

El problema del sindicato hermano, sin embargo, es la pérdida de influencia que ha sufrido por el cheque en blanco que le ha dado al Gobierno de Griñán. Ayer mismo, UGT bendecía los presupuestos de la Junta para el próximo año. Y esa falta de influencia se observa en la batalla de los funcionarios, que de nuevo han ocupado las calles andaluzas en las últimas semanas.

La crítica situación de muchos ayuntamientos andaluces puede abocarlos a expedientes de regulación de empleo y despidos masivos de personal no funcionario. UGT tiene en ese sector gran parte de su militancia, pues se trata de personal colocado por gobiernos locales socialistas en muchos casos con el referente del carné como argumento. Ante el temor del recorte laboral, UGT sacó recientemente a la calle a cientos de militantes para advertir de todo lo que se le puede venir encima. Como en la campaña de sanidad y educación, el objetivo del sindicato era el PP, que en las pasadas elecciones municipales aumentó considerablemente el número de alcaldías.

De la batalla a la hipertensión

El amago de UGT tuvo como respuesta la reactivación de colectivos de funcionarios de la Junta que rechazan la política de Griñán de meter sin oposición a más de 20.000 personas en una reestructuración rechazada por los tribunales en algunos aspectos. De nuevo, los sindicatos ‘de clase’, contra los sindicatos profesionales o de funcionarios, que consiguieron en las pasadas elecciones echar a UGT y CCOO de la Junta dejándolos sin delegados y haciéndoles pagar así el apoyo a un ‘decretazo’ que se convirtió en el peor problema de Griñán durante meses.

El tensiómetro de UGT ahora es la desesperada respuesta de la parte obrera del PSOE para evitar, de un lado, que IU siga incrementando sus posibilidades a costa del partido de Griñán, y de otro, que Javier Arenas se vea en la Presidencia de la Junta cuatro meses antes de que se convoquen las elecciones autonómicas. La imagen de sanitarios del sindicato aplicándoles el tensiómetro a los viandantes en las capitales andaluzas podría inducir a cualquier turista a pensar que en el Sur hay una epidemia de hipertensión. Sin embargo, todo apunta a que los afectados hay que buscarlos en las sedes del PSOE."

Fuente: El Confidencial

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