viernes, 11 de noviembre de 2011

Las perlas de la crisis: antología de los disparates y errores de los políticos. (Política, Economía. 423)

Si ésta es una buena selección de todas las frases durante la legislatura de los políticos ante la crisis, éste es un resumen con varias de ellas que muestra sus disparates, mentiras y errores ante los ciudadanos:

"La legislatura del PSOE pasará a la historia por los numerosos comentarios económicos, derivados de una tremenda crisis, primero negada y luego minimizada por los máximos responsables del Gobierno.

Los disparates y los errores conceptuales en el ámbito económico han estado a la orden del día. Cuando Zapatero inauguraba su primer mandato y la crisis ni estaba ni se la esperaba, la ministra Carmen Calvo afirmaba que el dinero público no era de nadie. Puede que esto explique la largueza con el que fue manejado para combatir la recesión y tratar de estimular la economía.

El propio presidente del Gobierno sentenció el 26 de febrero de 2008: “El Euribor lo fija el BCE”, ignorando que realmente es el tipo de interés al que las entidades se prestan dinero en el interbancario. Ya antes, en diciembre de 2007, el máximo responsable de la Economía, Pedro Solbes, culpaba a las propinas en los bares de la escalada de la inflación.

Pero sin duda el mayor desatino fue obra de la ahora ministra de Sanidad, Leire Pajín. Además de tildar de “acontecimiento planetario” el encuentro entre Obama y Zapatero achacó al género gramatical del PIB su escaso vigor. El problema del decrecimiento del PIB es que “es masculino, claramente masculino”. Análisis muy científico.

Compitiendo en despropósitos con la declaración de Pajín, se encuentra la de Zapatero cuando corrigió a su entrevistador al hablar del incremento del número de parados:“No son parados, son personas que se han apuntado al paro”, sentenció el presidente.

Para la antología del estrambote también quedará la entrevista realizada a María Antonia Trujillo, antigua ministra de Vivienda, que para justificar su promoción de los pisos de 30 metros cuadrados afirmó: “La mayoría de mis compañeros diputados, incluso del PP, tiene minipisos de 30 metros”.

Las metáforas no suelen ser muy adecuadas para definir escenarios macro. La ministra de Economía Elena Salgado no estuvo especialmente afortunada y pecó de victimismo cuando, en octubre de 2009, comparó a la economía española con “las mujeres” que, aunque “estén igual de capacitadas” debían “trabajar el doble”.

Otros errores de concepto son más discutibles, pero también cabe catalogarlos como tal: la entonces ministra de Vivienda, Carmen Chacón, negó en septiembre de 2007 que las ayudas para los jóvenes fueran a encarecer los alquileres.

El ministro de Fomento, José Blanco también sufrió una confusión conceptual al ver al Gobierno "capaz de mantener el gasto público en una situación de dificultad, porque no deben ser los ciudadanos quienes paguen las consecuencias". ¿Quién paga el gasto público si no son los ciudadanos?

¿Y quién paga las hipotecas? Hace poco más de dos meses, Alfredo Pérez Rubalcaba, con la mente en la campaña electoral, señaló: "Ya sabemos que los bancos tienen necesidad de cobrar las hipotecas, pero no pueden hacerlo a coste cero, a costa de la gente".


Zapatero, haciendo gala de su “optimismo antropológico” declaró en julio de 2008, que “ser optimistas (…) es una exigencia moral” y alentó al consumo. Las familias, ya en plena crisis, estaban más por reducir su endeudamiento que por consumir. Antes de la crisis, en septiembre de 2005, había declarado que bajar impuestos era de izquierdas. Algo que muchos teóricos están dispuestos a discutirle.

También controvertida parece la frase del ministro de Industria, Miguel Sebastián, sobre el ahorro energético: “Cada vez que levantamos el pie del acelerador mejoramos la renta nacional y el empleo” . El viaje de ida y vuelta en establecer límites a la velocidad en las autovías habla de la confusión reinante en el propio Gobierno.

¿CRISIS? ¿QUÉ CRISIS?

Pero las declaraciones del presidente que han entrado en la historia del desbarre son las que negaron la crisis. ¿Cómo no iba a negarla quien en enero de 2007 afirmaba que España iba “a superar a Alemania (…) en renta per cápita de aquí a dos, tres años” . Con la crisis ya en curso –septiembre de 2007, Zapatero afirma que España estaba “en la Champions League de la economía mundial” .

Así, cuando estalla la crisis subprime en agosto de 2007, Zapatero sentenció: “España está a salvo de la crisis financiera” . No sólo el presidente; Pedro Solbes señalaba ese mismo mes que la crisis tendría “un impacto relativamente pequeño” en España.

A finales de año Zapatero no ve “atisbo de recesión económica” e incluso Solbes afirma que España “crecerá a velocidad de crucero durante los dos próximos años” . Como es bien sabido, sólo 2007 tuvo la economía un crecimiento aceptable: en 2008 el PIB sólo subió un 0,9% para decrecer en 2009 y 2010.

Se siguió negando la crisis (“falacia”, “puro catastrofismo”). Se admitió como mucho una “gradual desaceleración” y se llegó a tildar de “antipatriotas” a los críticos. Porque las culpas siempre eran de los otros, de la oposición por “no arrimar el hombro”, de los mercados o del propio presidente del BCE, Jean Claude Trichet al que en mayo de 2008, Zapatero aconsejó “más prudencia” en sus declaraciones.

¿Pero estábamos en crisis sí o no? Era algo “opinable” todavía el 29 de junio de 2008 para Zapatero. Tres días después, sin embargo, admitía que la economía española vivía “una situación difícil y complicada”. Por fin, el 8 de julio, Zapatero dice por vez primera la palabra “crisis” ; eso sí, forzado por el resto del mundo y para minimizarla: “En esta crisis, como ustedes quieren que diga, hay gente que no va a pasar ninguna dificultad”.

José Blanco, actual ministro de Fomento, señalaría en la misma línea un par de meses después: “Hoy los españoles viven mejor que nunca, aunque alguno tiene algún problema” .

LOS PRIMEROS EN VER LA CRISIS

Solbes acaba admitiendo una crisis muy “compleja” pese a que niega que España fuera a entrar en recesión “en ningún caso”. Zapatero considera “absurdo” su propio vaticinio de un año antes: que la crisis financiera de Estados Unidos no alcanzara a España.

Eso sí, todavía en octubre, el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, ve muy cerca el final del túnel: "La crisis financiera en dos meses debería estar finiquitada". Y eso que un mes antes, Solbes admite que “es la peor crisis de la que yo tengo conocimiento”.

Más aún: el ministro de Economía afirma con contundencia no haber negado nunca la crisis. Yendo todavía más lejos, Zapatero dice haber “sido el primero en hablar de una crisis del sistema financiero internacional y de una crisis económica”.

Aunque prácticamente todos los meses el Gobierno veía indicios de recuperación, no es hasta mayo de 2009 cuando la ya ministra de Economía Elena Salgado observa los “brotes verdes de recuperación” . Una semana antes, Zapatero creía que “lo peor de la crisis económica” había pasado. Eso sí, ese mismo mes, el presidente declaraba haber sido “plenamente consciente de la gravedad de la situación” y haberla “afrontado con responsabilidad”.

La entrada en una doble recesión empieza a planear en la economía. Aquellos comentarios, falsamente optimistas, aparecen ahora como insensatos y extravagantes. Pero no son cosa del pasado. Ni siquiera en su despedida Zapatero pierde un ápice de su visión radiante: el 2 de abril de este año afirmaba: “Ya durante 2010 comenzamos a crecer, todavía de una manera lenta, pero más de lo que vaticinaban todas las previsiones”

No es cierto que en 2010 se comenzara a crecer, como es bien sabido. Pero los errores y ocultaciones sobre el crecimiento económico, siendo graves, son empañados por los fallidos pronósticos y el desarbolado optimismo sobre el desempleo, sin duda el mayor drama que sufre el país.

POR EL PLENO EMPLEO: MOTIVOS PARA CREER

Antes de las elecciones de 2008, Zapatero manejaba una aceptable tasa de desempleo. Tal vez viera posible acabar con la tendencia histórica de altos niveles de paro. Así, se mostró contundente: "Lo enunciaré de forma sencilla pero ambiciosa: la próxima legislatura lograremos el pleno empleo en España. No lo quiero con carácter coyuntural, lo quiero definitivo".

Su intención era crear “hasta 2 millones de nuevos puestos de trabajo”. Llegó incluso a exhibir cierta arrogancia: "La peor previsión de paro que podamos tener por delante será siempre una previsión de paro mejor que la que mejor tuvo el PP".

Así, el lema electoral del PSOE fue: “Por el pleno empleo. Soñar con los pies en la tierra. Motivos para creer". La realidad se mostró implacable y el paro se elevó como consecuencia de una crisis económica que el Gobierno no supo o no quiso ver.

Tras la euforia, la contención. Al igual que la magnitud de la crisis, los responsables del Gobierno trataron de minimizar el impacto del desempleo. “No llegaremos a los cuatro millones (de parados) de ninguna manera” , afirmaba Corbacho en enero de 2009. “Lo peor para el empleo ya ha pasado”, sentenciaba Zapatero en junio de 2009.

Ambos se equivocaron. Como también en las recetas para paliar el paro e impulsar la economía. Pese a que Elena Salgado declaró en julio de 2009 que “las medidas que hemos tomado están surtiendo efecto”, las cifras macro alargaron su degradación.

Lo más curioso de todo es que había alguien en el Gobierno que tenía la solución. El 3 de julio del presente año, el ahora candidato del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba declaró: “Sabemos lo que tenemos que hacer para crear empleo” . ¿Por qué no lo hicieron?

Lo que realmente se acometió fue un ambicioso plan de gasto público para estimular la economía personalizado en el conocido Plan E. Dicho plan fracasó, no sólo en fomentar el crecimiento, sino en su intención de reducir el paro. Y pese a que Zapatero señalo que debía usarse “con prudencia” y “hacer un ejercicio de austeridad” , el déficit y la deuda públicas terminaron disparadas.

EL DÉFICIT Y LA DEUDA SE DISPARAN EN EL PAÍS CON EL SISTEMA FINANCIERO MÁS SANEADO DEL MUNDO

No es extraño que se incrementara el déficit. Cuando estaba en la oposición, Zapatero ya se burló del superávit presupuestario alcanzado por el PP: “Con un Gobierno socialista, no habrá superávit mientras tengamos déficit social”, declaró en 2003.

Sin embargo, en el Gobierno, el presidente se mostró partidario del superávit y negaba, a finales de 2008 que la crisis terminara provocando la irrupción del déficit. Lo mismo afirmaba Solbes en junio: "El Estado tendrá superávit presupuestario, a pesar de una coyuntura económica desfavorable".

A cierre de 2009, el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, todavía afirmaba: "Vamos a ser absolutamente escrupulosos; no vamos a aceptar endeudamiento por encima de lo recogido en los objetivos de estabilidad". Del mismo modo, en 2010 Corbacho presumía de unas cuentas de la Seguridad Social con “salud de hierro”.

La realidad es que las cuentas públicas se encuentran en una situación muy difícil, con la prima de riesgo por encima de los 300 puntos básicos y el país acercándose dramáticamente a la quiebra.

No sólo el Gobierno central es culpable del endeudamiento: también Comunidades Autónomas y ayuntamientos, pese a lo cual Alberto Ruiz Gallardón, responsable del consistorio que sufre la mayor deuda, no tuvo empacho en afirmar: “Quien más está contribuyendo en estos momentos para cumplir los objetivos de déficit de todas las Administraciones públicas en España somos los Ayuntamientos”.

Todo esto ha afectado a la salud de las entidades bancarias. Y el panorama pinta bastante mal todavía en septiembre de 2011. Eso sí, hace tres años, Zapatero señalaba: “España quizá cuenta con el sistema financiero más sólido de la comunidad internacional”, mientras que Solbes apuntaba que ninguna entidad estaba “en situación de riesgo”, algo que recalcó incluso después de la intervención de la CAM.

LA BURBUJA INMOBILIARIA QUE NO IBA A PINCHAR NUNCA

La crisis actual tiene su origen en la explosión de la burbuja inmobiliaria. Una burbuja que no iba a estallar. Como señalaba María Antonia Trujillo en junio de 2004, “son unos irresponsables aquellos que piensan que en España existe una burbuja inmobiliaria augurando un brusco descenso en el precio de la vivienda”.

De similar modo se pronunciaba Pedro Solbes que negó el pinchazo de la burbuja y no veía afectado al sector de la construcción por la crisis a mediados de 2007. Y para cuando se admitió la crisis, Beatriz Corredor veía que la “actual coyuntura desfavorable para el sector inmobiliario y de la construcción” cambiaría “en el último semestre de 2009 y el primero de 2010”, al tiempo que alentaba a comprar vivienda, lo mismo que Celestino Corbacho.

En contra de la opinión ya generalizada, Carmen Chacón llegó a afirmar: "Los españoles nos hemos hipotecado con cabeza (…) aunque seguro que hay casos puntuales de gente que se está teniendo que apretar más de lo que esperaba el cinturón".

Pero sería injusto acusar a los dirigentes socialistas de falsear la realidad del ladrillo. El anterior Gobierno del PP, durante cuyo mandato se gestó la burbuja, siempre negó la existencia de una sobrevaloración de los inmuebles. Una dirigente popular, Isabel Mariño, consejera de Vivienda de Madrid, consideraba en agosto de 2008, que “comprar piso” seguía siendo “buena inversión”.

RECORTES SOCIALES ¡NUNCA!

De todos es sabido que las reformas que emprendió el Gobierno el año pasado han sido forzadas por la Unión Europea y otros organismos internacionales y están en contra de la ideología del partido gobernante. Zapatero también lo sabía en junio de 2008 cuando afirmaba que nuestras recetas no son las de la derecha", sino el "diálogo social" y el mantenimiento de las políticas sociales "con más becas", ayudas a la vivienda y "destinar el ahorro que hemos sido capaces de hacer a las rentas más bajas".

Sin embargo, el 2 de abril de este año, el presidente señalaba que “las reformas están en el ADN de los socialistas”. Poco más de un mes después, no había hecho reformas o, cuanto menos, no se habían sustanciado en recortes: "Miente como un bellaco quien diga que hemos hecho recortes"

El hombre que se presentó como un “campeón de los derechos sociales” terminó llevando a cabo el mayor recorte social de la historia de la democracia. La rebaja de las pensiones seguramente sea el hito negativo más destacado. Aunque en abril de 2009, la anterior vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, había dejado dicho que “el sistema de pensiones está garantizado, está saneado, y tenemos un fondo de reserva que nos tiene que dar tranquilidad".

Octavio Granado, secretario de Estado de la Seguridad Social había espetado al entonces presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán: “Si está sugiriendo discutir medidas que lesionen los derechos de pensionistas y trabajadores, que vayan en contra del Pacto de Toledo o que alteren los equilibrios presentes en el Estatuto de los Trabajadores, reincide en la equivocación”.

Quien se equivocó fue Granado. Algo disculpable porque también lo hizo su jefe: Zapatero, en septiembre de 2009, aseguraba que las pensiones mantendrían su poder adquisitivo. "

Fuente: Invertia

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