miércoles, 17 de julio de 2013

El fascismo de Internet y el estado vigilante. (Política, Economía. 1.753)

No es casualidad lo que estamos viendo con espionaje creciente e indiscriminado en las telecomunicaciones e internet por parte de la NSA (agencia gubernamental americana de seguridad nacional). La excusa siempre es la misma, nuestra seguridad. Los hechos y objetivos también son siempre los mismos. El poder, el control de la información y del ciudadano, privarnos de nuestra libertad, en definitiva, poseernos. 
Y los pasos y el poder cada vez más omnipotente del aparato gubernamental (y ay quién ose llevarle la contraria o se niegue a "cooperar") sobre el hasta ahora único lugar ajeno al control estatal y foco de libertad y privacidad (el mayor enemigo de los defensores del control gubernamental y del poder público para tenerlo todo bajo control, bajo su control, obviamente) son evidentes y agigantados.


Siempre es por "nuestra" seguridad por la que siempre y paso a paso vamos cediendo más libertades en favor del control y la intervención del poder gubernamental, pero como bien dijo Benjamin Franklin, "Quienes pueden renunciar a su libertad esencial para obtener una pequeña seguridad temporal no merecen ni libertad ni seguridad" y acaba perdiendo ambas. Y a eso nos dirigimos sin frenos...
Y como bien comenta el artículo, es un patrón común de todo régimen totalitario. 
Artículo del Instituto Mises Hispano:
"¿Cuál es el propósito de la supervisión de las telecomunicaciones e Internet?
La NSA presenta sus operaciones de vigilancia como dirigidas hacia asuntos de seguridad, afirmando que se necesitan los programas para evitar ataques terroristas. Simples afirmaciones de planes desbaratados pretenden reforzar estas declaraciones.[1] Sin embargo los documentos secretos de la NSA revelan que su vigilancia se usó para recoger inteligencia para objetivos políticos del gobierno de EEUU. Los documentos de la agencia muestran extensas vigilancias de las comunicaciones por parte de gobiernos aliados, incluyendo como objetivos embajadas y misiones.[2] Informes de un delator de la NSA también alegan que la agencia ha buscado e interceptado comunicaciones dentro del ámbito de cargos políticos y judiciales de alto nivel, grupos pacifistas, bancos y otras grandes empresas de EEUU y organizaciones no gubernamentales.[3] Esto sugiere que el objetivo de la vigilancia es obtener mayor poder la NSA y el gobierno de EEUU.
Ostensiblemente, el objetivo de la vigilancia de la NSA es impedir actos terroristas que dañarían o matarían a gente en Estados Unidos. Pero en realidad el objetivo principal es conseguir un mayor control de esa población (y otras) por parte del gobierno de EEUU. Cuando se le preguntó sobre este tema, el delator de la NSA, Thomas Drake, fue inequívoco acerca del objetivo de la NSA: “poseer Internet y descubrir lo que está haciendo todo el mundo”.[4]

“Poseer Internet” – Sociedades público-privadas en vigilancia masiva

Internet es, por su propia naturaleza, una estructura descentralizada, creada por la interacción de muchos servidores privados y públicos operando en redes de telecomunicaciones a través del mundo. Ha sido siempre un incordio para los defensores del control gubernamental, que han denigrado esta estructura descentralizada por “no tener ley”. Desde que empezó a extenderse como una herramienta de comunicación masiva para la gente corriente, los defensores de un mayor poder público han librado una larga batalla para poner a Internet “bajo control”, es decir bajo su  control.
El objetivo del de gobierno de “poseer Internet” conlleva acceder a las instalaciones que dirigen el tráfico a través de la red. Esto se va haciendo gradualmente a través del control público de la infraestructura de re redes y el dominio gradual de las principales empresas de telecomunicaciones e Internet que proporcionan las instalaciones para dirigir el tráfico a través de la red. De hecho, un aspecto notable del sistema de vigilancia masiva de la NSA es que supuestamente ha implicado la cooperación extensa de muchas empresas “privadas” operando bajo la ley de EEUU. Esto supuestamente ha incluido grandes empresas de seguridad, telecomunicaciones e Internet, así como fabricantes de software y hardware de red.
Ejemplos de esas “sociedades público-privadas” aparecen en los documentos filtrados de la NSA. Se informa de que una compañía de telecomunicaciones de EEUU no especificada ha proporcionado a la NSA datos de vigilancia masiva sobre comunicaciones de gente fuera de EEUU bajo su programa FAIRVIEW.[5] Varias grandes empresas de computación e Internet también han sido explícitamente nombradas en material “top secret” interno de la NSA como proveedores actuales de la agencia bajo el programa PRISM.[6] Varias de estas empresas han emitido comunicados negando cualquier participación o conocimiento previo del programa, pero esto ha sido recibido con cierto escepticismo.[7] (De hecho, dado que la NSA no previó una divulgación pública de su propio material interno de formación, es improbable que la agencia hubiera tenido alguna razón para mentir acerca de las empresas con las que trabajan en ese material. Esto sugiere que el material puede ser real).
Muchas de estas empresas han proporcionado a la NSA los datos de sus propios clientes o creado sistemas que permiten a la agencia acceder a la información que fluye a través de las redes de telecomunicaciones. Lo han hecho sin contar a sus propios clientes la vigilancia que se ha producido, utilizando el aviso genérico de que “cumplen con solicitudes legales de información”. Al estar sometidas a la jurisdicción de las normas de EEUU, a todas estas empresas se les ha prohibido legalmente explicar cualquiera de sus relaciones con la NSA y se las ha colocado en disposición de recibir represalias por las muchas agencias regulatorias del gobierno de EEUU si no cooperan. En todo caso, parece por los reportajes actuales que muchas empresas han sido partícipes activas de la agencia, ayudando a la NSA con las actividades de vigilancia ilegal proporcionando datos bajo programas sin ninguna base legal legítima.
Esto ha sido un patrón histórico común en el auge de los estados totalitarios, a los que a menudo se ha visto incorporar a las preocupaciones de las grandes empresas a su red de poder. De hecho, la misma noción de “sociedades público-privadas” en este sector trae inmediatamente a la mente los peores aspectos de los sistemas económicos fascistas que han existido históricamente. Las acciones de las empresas de EEUU que han cooperado en las operaciones de vigilancia masiva de la NSA pone en cuestión el estatus “privado” de dichas empresas. En muchas maneras, estas empresas han actuado como una extensión del gobierno de EEUU, proporcionando legalmente información a cambio de privilegios e inteligencia. Según informes de los medios de comunicación, “Esa cooperación es un asunto extremadamente delicado para las empresas afectadas. Muchas han prometido a sus clientes confidencialidad en los datos en sus términos y condiciones. Además, están obligadas a cumplir con las leyes de los países en los que hacen negocios. Como tales, sus acuerdos de cooperación con la NSA son “top secret”. Incluso en los documentos internos de la NSA, solo se mencionan con el uso de nombres en código”.[8]
Empezamos esta explicación preguntando el propósito de la vigilancia de las telecomunicaciones e Internet. La respuesta está en un los usos que se están haciendo e inevitablemente se harán de esos poderes de vigilancia, al irse expandiendo la capacidad de la NSA. El verdadero propósito de la NSA no es mantenernos a salvo. Su objetivo es poseer Internet, poseer nuestras comunicaciones, poseer nuestros pensamientos privados… poseernos.

[1] Mathes, M. (2013) “At least 50 spy programs foiled by terror plots: NSA “. The Sydney Morning Herald, 19 de junio 2013.
[2] MacAskill, E. (2013) “New NSA leaks show how US is bugging its European allies”. The Guardian, 1 de junio de 2013.
[3] Burghardt, T. (2013) “NSA spying and intelligence collection: a giant blackmail machine and ‘warrantless wiretapping program’”. Global Research , 24 de junio de 2013. Los informen son del delator de la NSA, Russ Tice, que es un antiguo analista de inteligencia en la NSA.
[4] Wolverton, J. (2012) “Classified drips and leaks”. The New American, 6 de agosto de 2012. Cursivas añadidas. La capitalización de “Internet” eliminada.
[5] Greenwald, G. (2013) “The NSA’s mass and indiscriminate spying on Brazilians” . The Guardian, 7 de julio de 2013.
[6] Gelman, B. and Poitras, L. (2013) “US, British intelligence mining data from nine US internet companies in broad secret program”. The Washington Post, 7 de junio de 2013. Ver también “NSA slides explain the PRISM data-collecting program”. The Washington Post, 6 de junio de 2013.
[7] McGarry, C. (2013) “Page and Zuckerberg say NSA surveillance program is news to them”. TechHive, 7 de junio de 2013.
[8] Ibíd. Poitras, p. 3.
Publicado el 15 de julio de 2013. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí."

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