lunes, 29 de julio de 2013

¿Para cuándo una manifestación exigiendo menos gasto público? (Política, Economía. 1.786)

Percival Manglano realiza una más que interesante y acertada reflexión sobre lo que supone realmente exigir y manifestarse por más gasto público, bien distinto a lo que muchos piensan, preguntándose cuándo habrá una manifestación exigiendo menos gasto público:



Artículo de Percival Manglano:

"Todo político gestiona el dinero de los demás. Todo empleado público gestiona el dinero de los demás. Todo servicio público se presta con el dinero de los demás. Todo sueldo público se paga con el dinero de los demás.

Los demás son los contribuyentes. Son personas que no pueden disfrutar de la totalidad de los frutos de su trabajo porque parte de sus ingresos le es sustraída para financiar al Estado. Son contribuyentes con todo tipo de ingresos que, aunque no hagan la declaración de la renta, pagan al Estado hasta el 21% de sus compras.

El origen de estos impuestos siempre es privado. El sector privado se define precisamente por crear valor añadido económico en una sociedad. Las instituciones públicas contribuyen a la generación de esta riqueza a través de servicios tan importantes como la seguridad o la justicia. Pero, la capacidad para crear servicios y productos por los que la gente esté dispuesta a pagar voluntariamente es enteramente de las empresas privadas y de sus trabajadores.

Uno pensaría que esta dependencia de lo público hacia el dinero de los demás le generaría humildad y agradecimiento hacia lo privado. Ocurre exactamente lo contrario. Se exalta lo público y se menosprecia a lo privado.

La gran mayoría de las en torno a 2.000 manifestaciones convocadas en Madrid en lo que va de año no ha sido para reclamar mayor humildad y contención a lo público, sino para exaltarlo. Se reclaman más fondos para lo público y, consecuentemente, menos para lo privado. Frente a la interminable sucesión de manifestaciones reclamando más gasto público, estoy por saber de una sola manifestación que se haya convocado para reclamar menos gasto público.

Es ciertamente paradójico que el malestar social frente a la crisis se esté expresando en las calles reclamando más gasto público. Esto se explica por al menos dos factores (aparte del evidente de intereses creados organizados que piden más dinero para sus seguidores).

Primero, quien pide más impuestos cree que la carga fiscal añadida va a caer sobre los demás. No se pide que se suban los impuestos propios, sino los de los demás. Se olvida así que una subida de impuestos la acabamos pagando siempre todos, sea directa o indirectamente a través del precio de nuestras compras.

Segundo, las manifestaciones reflejan la superioridad moral que ha conseguido arrogarse “lo público.” Aquí el argumento suele ser que lo público es de todos.

Ahora bien, lo que no se especifica es que lo que es de todos es la financiación de lo público, pero no su uso. Los servicios públicos se pagan a través de impuestos independientemente de que se utilicen o no. Los servicios privados, sin embargo, son pagados únicamente por aquellos que eligen utilizarlos (y que ya han pagado su parte de los servicios públicos a través de sus impuestos).

Por lo tanto, cuando los manifestantes lanzan consignas a favor de lo público, cuando dicen que es un servicio de todos, lo que están diciendo en realidad es que es un servicio pagado por todos. Y, por ello, un aumento de sus recursos pasará necesariamente por una mayor salida de dinero de los bolsillos de todos.

Quienes se manifiestan defendiendo lo público no están defendiendo los intereses de todos. Si quisiesen de verdad defender los intereses de todos, deberían manifestarse exigiendo menos gasto público."

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