miércoles, 11 de septiembre de 2019

Bolsonaro avisa: hasta el 70% del gasto de las ONGs del Amazonas va a pagar sueldos

Diego Sánchez de la Cruz expone un mal endémico en las ONG (que desgraciadamente tienen bien poco de No Gubernamentales): En primer lugar, la cuestión del enorme porcentaje de recursos y dinero que es destinado a sus sueldos, dietas, infraestructuras y gastos de funcionamiento respecto al dinero dedicado al supuesto objetivo por el que son creadas; y en segundo lugar, dentro de dichos recursos empleados en el supuesto fin, la ineficiencia del gasto empleado, las irregularidades que se crean y el bajo o nulo control de los resultados, sin efectos en el destino de nuevas ayudas, lo que implica la generación de incentivos perversos. 
La tercera pata es fuerte resistencia (que se da tanto desde el activismo hasta la política, íntimamente relacionados y beneficiarios del dinero recibido) a los intentos de ejercer control del gasto, auditorias de los resultados, mejora de la eficiencia (se puede gastar mucho menos obteniendo mucho más)...con persecuciones mediáticas y patética demagogia de quienes ponen el grito en el cielo o exigen precisamente esto (lo que es indicativo del negocio y lucro del que viven algunos bajo etiquetas atractivas, con las que precisamente tratan de evitar la crítica). 

Artículo de Libre Mercado: 
El Gobierno ha detectado numerosas irregularidades en los proyectos que desarrollan decenas de ONGs en los bosques del país.El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. | Cordon Press
La polémica sobre los incendios en la Amazonía brasileña sigue enredándose. Ricardo Salles, ministro de Medio Ambiente del país sudamericano, ha explicado que su departamento de gobierno ha detectado numerosos incumplimientos e irregularidades en los proyectos que desarrollan decenas de ONGs en los bosques del país.
Salles tiene en el punto de mira al menos 103 contratos enmarcados en el Fondo Amazonía, una iniciativa que pretende agrupar distintas actuaciones de conservación medioambiental. Según la auditoría realizada por el gobierno de Jair Bolsonaro, el trabajo desarrollado por las ONGs en dicho fondo estaría plagado de inconsistencias.
El Fondo Amazonía nació en 2008, bajo gobierno del socialista Lula da Silva. Jerárquicamente, depende del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social. Su presupuesto ronda los 650 millones de euros y está financiado en un 90% por las aportaciones realizadas por los gobiernos de Noruega y Alemania. El resto del presupuesto corresponde principalmente a transferencias abonadas por la petrolera estatal, Petrobras.
Los primeros 30 proyectos estudiados por el equipo jurídico de Salles han puesto en la picota el modo en que las ONGs estarían actuando en Brasil. Según la auditoría del ministerio de Medio Ambiente, el 100% de los contratos analizados presentan numerosos problemas, además de una escandalosa falta de eficiencia en el gasto.
"El gasto de los proyectos no se concentra en conservar el medio ambiente amazónico, sino que se va en recursos humanos, gastos administrativos, dietas de viaje… De media, el 50% de los desembolsos terminan pagando los sueldos de los trabajadores de las ONGs, aunque hay casos que llegan al 70%", explicó el titular de la cartera de Medio Ambiente.
Salles criticó "la amplia desconexión a la hora de verificar la eficacia de los proyectos" y apuntó que "numerosas ONGs han seguido recibiendo fondos a pesar de que no han presentado las cuentas de proyectos concluidos". Se estima que al menos sesenta entidades de este tipo reciben contratos del Fondo Amazonía.
El estudio de las cuentas de las ONGs no termina en la auditoría del ministerio, sino que pasa ahora a manos de la Controlaría y el Tribunal de Cuentas, responsables de revisar los contratos y de tomar medidas en caso de que se verifiquen las irregularidades denunciadas por el gobierno que preside Jair Bolsonaro.

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