jueves, 26 de abril de 2012

España y el lujo de gastar 2.008 millones en 14 cadenas de TV. (Política, Economía. 644)

En el post 421 ya explicaba lo que había que hacer con todas las TV públicas y las razones de ello, explicando a su vez con que fin son utilizadas.

Los medios y la sociedad van comprendiendo y haciéndose eco cada vez más de lo que suponen para el ciudadano, como en este reciente artículo:

Las televisiones públicas (RTVE y autonómicas) costaron 2.008 millones de euros en 2010 al bolsillo de todos los españoles (a las que habría que añadir todas las locales). Las arcas del Estado y las televisiones privadas destinaron unos 1.200 millones de euros en financiar RTVE mientras que los distintos gobiernos regionales se dejaron 808 millones en subvencionar las trece cadenas autonómicas, según los datos de un estudio elaborado por Deloitte en el que, además, señala que la deuda de las cadenas alcanza los 1.650 millones -el 60% está en manos del Canal Nou (Valencia)-, como publica El Economista. (Aunque la situación es mucho peor, puesto que Canal 9 es es la que mayor deuda tiene porque no la ha amortizado estos años, mientras que otras, como Canal Sur o TV3, que tenían aún mayor deuda, se ha ido eliminando esta deuda estos años con cargo a los presupuestos, por lo que podemos darnos cuenta del despilfarro creciente en este tema).


El objetivo de déficit asumido por el Gobierno (5,3% en 2012 frente al 8,5% de 2011) no permite ni a las comunidades autónomas ni al Estado Central mantener el ritmo de gasto de la época de bonanza y por lo tanto no se pueden permitir el lujo de gastar 2.008 millones en mantener 14 cadenas de televisión con unos cuatro canales por barba de media y los gobiernos regionales lo saben aunque las televisiones sean uno de sus principales armas electorales. En 2010 RTVE dejó de tener publicidad por lo que los 1.200 millones de euros los aportaban entre el Estados (600 millones) y las televisiones privadas y las telecos que también son contribuyentes igual que los ciudadanos y están atravesando un dificil situación por culpa de la crisis de la publicidad que les obliga a ajustar sus plantillas. Por su parte, los 808 millones que se dan a las cadenas regionales vienen integramente de los gobierno autonómicos y suponen el 75 por ciento de su financiación. El 25 por ciento restante viene de la publicidad y otros servicios.

La crisis publicitaria

A la delicada situación del erario público se suma la crisis de la publicidad que ha afectado de lleno a las cadenas autonómicas, sobre todo a las que emiten en su lengua regional. En los últimos tres años las televisiones autonómicas han dejado escapar 122 millones en ingresos publicitarios y, de cara a 2012 la situación ha empeorado: los ingresos han caído un 20% en tres meses.

A la falta de financiación se suma la caída de la audiencia (en 2011 rompió el suelo del 10% de 'share'), una tendencia que se agravará puesto que éstas cadenas sólo son líderes entre la población mayor de 45 años, un 'target' de edad que no interesa a todos los anunciantes y, por tanto, potencia el efecto "huída".

Ante este panorama, los gobiernos regionales no tienen otra salida que meter la tijera en las cadenas regionales (el Estado ya ha recortado en 204 millones el presupuesto de RTVE).

El problema de la plantilla

El problema con el que se enfrentan las trece cadenas que cuestan unos 80 euros por hogar, según un estudio realizado por Accenture para la Forta, es una plantilla de 11.000 trabajadores, y una gran cantidad de canales que no se corresponden con la demanda real. Las comunidades han anunciado recortes y, por ejemplo, Canal 9 y TV3 han visto como las subvenciones se reducían en 2012, el problema es que no se está metiendo mano en profundidad. "Hay proyectos en las comunidades autónomas que han ido más lejos de lo que deberían" aseguró el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro en una clara alusión a los canales (CMT tiene corresponsal en Asia), las carreteras y los 47 aeropuertos (frente a los 17 que tiene Alemania).

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