jueves, 17 de abril de 2014

39 aniversario del más brutal genocidio comunista de la Historia

El caso de los comunistas Jemeres Rojos ejemplifica algunos puntos que son el denominador común de este régimen totalitario y criminal, esto es:

- Un acto de revolución violento que no acaba tras caer el anterior régimen, sino que lo sustituye, siendo aún mucho peor.

- El juego y la manipulación de las palabras atribuyéndose siempre lo que no son, pero presentándose siempre como tales y en su defensa. Característico es que los regímenes comunistas se denominan en sus siglas democráticos (célebre es el caso de la "democrática" Alemania comunista o de la Corea comunista).

-Nula libertad de pensamiento y acción. El individuo es sometido a la voluntad del partido colectivista. No hay lugar para la discrepancia y la voluntad del poder se impone a la fuerza de manera violenta.

-Supresión a la fuerza de cualquier creencia religiosa. El comunismo es la nueva religión, el Estado es el nuevo Dios, el líder político el nuevo profeta, y los representantes sus profetas. El ciudadano vive por y para el Estado y todo lo que uno es y tiene se lo deben a él. El paraíso no se promete muerto, sino que el socialismo promete el paraíso en vida. Por tanto, es imperativo acabar con cualquier otra competencia que le haga sombra o de esperanzas de resistencia al régimen. 

Por supuesto, los desastres del comunismo y las aberraciones que conllevan su ideología no se enseñan en las escuelas, y son bien desconocidas por mucha gente, pero es que ello supondría acabar con el mito ideológico que tiene en la cabeza tanta gente.

Por ello, se siguen mostrando banderas y numerosos símbolos con orgullo de regímenes asesinos y deshumanizadores en cada protesta. No saben lo que están reclamando...

Artículo de Libertad Digital:

"El 17 de abril de 1975, hace 39 años, los Jemeres Rojos, una organización comunista camboyana, derrocaron al general Lon Nol -quien regía una dictadura militar desde 1970- para instaurar un régimen de terror que se cobró la vida de entre dos y tres millones de personas en un país que contaba, entonces, con una población de 7,3 millones de habitantes.



La ideología de los Jemeres mezclaba maoísmo con ideas anticolonialistas. El nuevo régimen, la Kampuchea Democrática, quería poner fin a dos mil años de historia e inaugurar una nueva época -desde el "Año Cero"- eliminando todo lo que tuviera que ver con el pasado: la moneda, el mercado, la educación, las maneras de vestirse, la religión, los libros, lo que viniese del extranjero, el modelo de familia...

El 17 de abril de 1975 fueron forzadas a salir de sus ciudades dos millones de personas. El régimen dividió a la población entre quienes apoyaron la guerrilla y quienes no, llamándolos "la gente del 17 de abril". Estos segundos eran considerados enemigos del nuevo Estado, traidores a la patria y representantes de un sistema feudal que debía desaparecer. Así, vació las ciudades de sus habitantes -según los supervivientes, pacientes de hospital fueron obligados a caminar fuera de la urbe-, asesinó o envió a campos de concentracion a intelectuales, empresarios, religiosos o extranjeros, sin distinción de sexo o edad, y desapareció la moneda, el comercio o el mercado.

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El líder de los Jemeres, quien tomó Pol Pot -en realidad, se llamaba Saloth Sar- como nombre, creó centros de reclusión para "buscar al enemigo oculto" dentro del Partido y continuar su política de exterminio. En Tuol Sleng, por ejemplo, en 1975 entraron 200 prisioneros; en 1976, 2.250; en 1977, 5.000, y al año siguiente, otros tantos.

La Kampuchea Democrática murió en 1979, tras una intervención militar de Vietnam en Camboya. Su líder, Pol Pot, sobrevivió hasta 1998 -murió en la selva- y hasta 2007 no se abrieron los primeros juicios contra algunos de los genocidas.

¿Cuántas personas murieron desde que se instauró el régimen hasta que cayó? Los vietnamitas apuntaban a 3 millones de personas, mientras la CIA decía que eran entre 50.000 y 100.000 personas. Actualmente se calcula en dos-tres millones de personas muertas bajo la tiranía asesina de los Jemeres Rojos. Unas 700.000 personas murieron de hambre y enfermedades; entre 400.000 y 600.000 fueron ejecutadas; 400.000 murieron en la Regularización Obligatoria y otras 300.000 por "causas diversas"."

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