jueves, 21 de julio de 2016

Más de 890 millones de no-musulmanes asesinados en nombre de Alá

Eduard Yitzhak analiza el daño provocado por los fieles más devotos del Islam a otros seres humanos. 
Si bien las cifras parecen más que infladas (algunos datos se cogen como muerte cuando no fueron estrictamente (caso esclavos por ejemplo), los hechos desde su inicio y el mensaje son más que certeros, en lo respectivo a la democracia, el totalitarismo o Israel.

Desde el inicio del Islam, en nombre de Alá los fieles más devotos del Islam y los creyentes más fervientes seguidores de Muhammad han asesinado a más de 890 millones de seres humanos que no compartían las creencias del Corán.
Más de 890 millones no musulmanes asesinados desde el nacimiento del Islam. Estas cifras siguen aumentando a diario.
Para el número total se han actualizado más de 80 millones de cristianos asesinados por los musulmanes en medio milenio en los Balcanes, Hungría, Ucrania, Rusia. Falta añadir el genocidio perpetrado por salafistas y yihadistas contra judíos, que se remontan a los tiempos de Muhammad y que actualmente Hamás, Hisbulá y los palestinos de la Autoridad Palestinacontinúan con sus atentados.
El historiador musulmán Firistha (nacido en 1570) escribió (en cualquiera de Tarikh-i Firishta o el Gulshan-i Ibrahim) que los musulmanes asesinaron más de 400 millones de hindúes hasta que la India fue dominada por el Islam, con lo que la población hindú bajó de 600 millones a 200 millones en aquel tiempo.
Estas cifras son una estimación aproximada de los asesinatos perpetrados por la Yihad para expandir el Islam. Otros expertos calculan cifras mayores, al no haberse contado los más de 120 millones de africanos que fueron esclavizados, y muchos de ellos asesinados, por los tratantes musulmanes de esclavos.
Los salafistas y yihadistas en todos los siglos asesinaron en nombre del Islam a budistas en China, Turquía y Afganistán, a lo largo de la ruta de la seda, y en la India. Judíos y cristianos fueron semi tolerados en las tierras conquistadas por la Espada del Islam como dhimmies, ciudadanos de segunda clase.
Los salafistas turcos asesinaron más de 1,5-2 millones de cristianos en Armenia, tres cuartos de millón de cristianos asirios y un cuarto de millón de cristianos griegos pónticos, todo ello en nombre del Califato Otomano, de Alá y del Islam.
Se desconoce el número de musulmanes asesinados por los salafistas y yihadistas en la historia del Islam, desde el inicio de la prédica de Muhammad, año 622, hasta la fecha, (14 siglos de existencia), sólo sabemos que desde 1950 hasta la fecha, los salafistas y yihadistas han asesinado a 10 millones de musulmanes por ser considerados malos musulmanes, y no como Alá quiere.
Los salafistas y yihadistas quieren imponer el Islam de Muhammad y sus Compañeros a todos los “malos” musulmanes considerados kafir [incrédulos], a los que se les ha hecho el takfir (excomunión).
De todos los conflictos en la tierra, menos en el de Ucranía-Rusia, en todos ellos los salafistas y yihadistas son contendientes: sunnitas contra chiítas, chiítas contra sunnitas, salafistas-yihadistas contra cristianos, budistas, hindúes, animistas, judíos, taoístas, etc.
Los salafistas y yihadistas quieren imponer el Islam de los tiempos de Muhammad y sus Compañeros a todos los “malos” musulmanes considerados kafir [incrédulos], a los que se les ha hecho el takfir (excomunión) y son percibidos como seres a exterminar. Y también quieren que esta visión del Islam se imponga en todo el orbe.
Es bien cierto que no todos los musulmanes son terroristas, pero no es menos cierto que los terroristas salafistas-yihadistas son musulmanes.
¿Qué paraliza a los demócratas, a los que desean la paz, a los que aman la libertad, y aspiran a la igualdad de género frente a la ideología salafista y yihadista?
¿Porqué tanto temor a una ideología totalitaria y supremacista, ideología nihilista que ama la muerte y que no acepta vivir en igualdad con las otras religiones, y que se otorga la potestad de decidir quién tiene derecho a vivir y quién no y qué países tienen derecho a existir y cuál no.
Los nazis se otorgaron esta misma potestad, creían legítimo exterminar judíos. Los gemelos del nazismo, los salafistas y yihadistas se conceden esa misma autoridad, y creen que Alá les obliga a asesinar “infieles” y a declarar quién es fiel y quién no.
Esa ideología nihilista y de amor a la muerte es la que vive en los corazones y mentes de las gentes adoctrinadas por Hamás, Fatah, Hisbulá, los mulás y ayatolás de la República Islámica de Irán, Al Qaeda, Estado Islámico y un largo etcétera de organizaciones terroristas salafistas y yihadistas.
Ante esta situación sólo caben dos opciones, la del buenismo y relativismo moral que desvía la mirada, y la de afrontar el peligro. En el primer caso destacan sobremanera los países europeos y los extrema izquierdistas que quieren sacrificar a Israel como chivo expiatorio para apaciguar al dragón totalitario salafista-yihadista. La otra opción es la de afrontar el peligro, como hace Israel. El pueblo judío sabe por experiencia la barbarie de los criminales genocidas racistas y no está dispuesto a dejar inmolar en el altar de la corrupción y depravación moral del nihilismo, ideología de muerte y de odio de la barbarie supremacista religiosa del salafismo y yihadismo.
No hay que olvidar que en Europa el totalitarismo ha cubierto su sangriento manto de muerte repetidas veces. La democracia es frágil, si Europa quiere mantener su democracia, -que tanto ha costado conseguir-, sus valores, sus conquistas sociales, sus derechos, sus libertades, tendrá que seguir el ejemplo de Israel. Si no lo hace, se encamina lentamente a un suicidio, el de la barbarie y el totalitarismo.
Hace 40 años terroristas palestinos y alemanes secuestraron un avión comercial de Air France y lo desviaron hacia Entebbe, Uganda y efectuaron la “Selektion” de los pasajeros judíos y de los que no lo eran, quienes no eran judíos fueron puestos en libertad, lo que despertó recuerdos del régimen nazi. Uno de los rehenes era un superviviente del Holocausto, Itzhak David, quien llevaba tatuado en el antebrazo un número de un campo de concentración, para él, la situación era insoportable, le recordaba lo que había vivido hacía 31 años antes, la “Selektion”. El piloto y los auxiliares de vuelo de Air France decidieron permanecer al lado de los rehenes judíos.
Ese es el camino a seguir por los países europeos y sus líderes políticos, seguir al lado de los judíos y de Israel, e impedir que el totalitarismo islamista haga una Selektion, y no culpabilizar falsamente a Israel de todos los males y guerras para contentar, congraciarse y apaciguar a los totalitarios salafistas y yihadistas, aliándose con su carne de cañón, los árabe-palestinos de Hamás, Fatah y Autoridad Palestina. Europa tiene que defender a Israel de la barbarie, si no, su futuro irá de mal en peor, ya que después de los judíos e Israel, los totalitarios salafistas-yihadistas despedazarán a los cristianos, ateos, homosexuales, agnósticos, etc., hasta no quedar nadie que pueda defender la libertad y los valores de igualdad, democracia. ¿O es qué no hay recuerdo del nazismo? ¿No recuerdan los europeos que al permitir la barbarie nazi que se focalizaba inicialmente contra el judío, acabó aplastando sangrientamente al resto de los pueblos y gentes del continente?

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