jueves, 4 de diciembre de 2014

El corralito tributario de Montoro

Ya me hacía eco en un par de artículos (aquí y aquí) anteriores sobre la despreciable medida aprobada con la reciente reforma del IRPF en la que el PP ataca de nuevo al ahorrador e inversor español.

Juan R. Rallo muestra más detalles y ejemplifica el corralito tributario que ha creado Montoro para encarcelar a cualquier ahorrador en este infierno fiscal llamado España.
Una medida que nuevamente supone un golpe mortal para las start ups (empresas de capital riesgo de nueva creación).


Artículo de El Economista:

Cristóbal Montoro se ha convertido por méritos propios en el saqueador mayor del Reino. Jamás un ministro de Hacienda ha despreciado, vituperado y expoliado tanto al sufrido contribuyente español como lo ha hecho este esbirro de Mariano Rajoy. Aprovechando la excusa de la crisis y del desequilibrio presupuestario ocasionado por nuestro Estado burbujístico, ha convertido nuestro país en un infierno fiscal en el que muy pocos inversores extranjeros desean entrar.

Ahora, aprovechando el pretexto de una reforma fiscal dirigida presuntamente a enmendar sus expolios pasados, el ministro de Hacienda pretende reforzar los pilares de ese infierno fiscal impidiendo a los inversores nacionales escapar de su rapiña.

Así, en la reciente reforma del IRPF, el Gobierno de Rajoy ha incluido un artículo 95 bis titulado "ganancias patrimoniales por cambio de residencia" que pretende actuar como un auténtico corralito tributario: aquellos inversores españoles que cambien su residencia fiscal y que posean un paquete accionarial superior a cuatro millones de euros (o a un millón de euros, si éste representa más del 25% del capital total de una compañía) deberán tributar por sus plusvalías latentes.

Un tributo preventivo

Por ejemplo, un ahorrador que haya invertido un capital de dos millones de euros en un fondo y que acumule plusvalías latentes de tres millones de euros, deberá pagar más de 700.000 euros a Hacienda en caso de que quiera marcharse a vivir al extranjero y aun cuando no venda su participación en el fondo.

En este sentido, la canallada de Montoro al hacer tributar preventivamente al ahorrador por unas ganancias no realizadas es doble. Por un lado, en tanto el inversor no ha enajenado su patrimonio, probablemente carezca de liquidez suficiente para saldar su recién creada deuda con Hacienda, lo que equivale a decir que el fisco le obligará a liquidar parte de su patrimonio aun cuando no le convenga hacerlo o, alternativamente, a endeudarse para pagar impuestos. Por otro, cabe recordar que las plusvalías latentes por las que tributará son meramente ganancias provisionales: si, tras abonar su deuda fiscal, el fondo pierde todo su valor acumulado hasta la fecha, el ahorrador no tendrá derecho a recuperar la mordida montoril (es decir, en el ejemplo anterior, el inversor habría pagado a Hacienda más de 700.000 euros en impuestos a cambio de no haber obtenido plusvalía alguna).

¿Cómo destruir el sector de las start-ups?

De hecho, el corralito Montoro-Rajoy resulta especialmente gravoso para los primeros inversores en una start-up, los famosos business angels. Imaginemos un ahorrador que decide aportar 20.000 euros a una compañía en fase de lanzamiento y que, tras varios ejercicios exitosos, el valor de semejante participación se dispara hasta los diez millones de euros. En tal caso, si este inversor decide trasladarse al extranjero para, verbigracia, promover la internalización de su compañía, debería previamente pasar por la coactiva caja registradora de Montoro y pagarle un peaje de casi 2,5 millones de euros (y todo ello, conviene insistir, sin que el inversor haya realizado tales ganancias y, por tanto, sin que previsiblemente disponga de liquidez suficiente para hacer frente a la extorsión montoril).

El Gobierno del Partido Popular suele afirmar que España necesita de una menor carga tributaria para incrementar su inversión interna y promover así un cambio en nuestro modelo productivo. Como en tantas otras ocasiones, el PP miente y miente además mofándose de todos aquellos que ingenuamente siguen creyendo en la buena fe de sus declaraciones: el corralito fiscal de Montoro no sólo es un caso paradigmático de injustificado expolio tributario, sino también de cómo destruir definitivamente el tan necesario sector de las start-ups en España.

En el fondo, parece que el PP, y Montoro en particular, estén empezando a hacerles el trabajo sucio al futuro Gobierno de Podemos. Anticipando una eventual fuga de capitales del país, los liberticidas populares han optado por erigir preventivamente la aduana contra aquellos inversores que en su momento opten por huir de España.

Como los peores regímenes y las más devastadas economías, nuestro país no busca retener a los inversores por su atractivo internacional, sino encarcelándolos dentro de nuestras fronteras. He ahí otro de los grandes fracasos del PP: tener que levantar vergonzosos muros financieros para mantener a todos los ahorradores atrapados dentro del infierno fiscal que ellos mismos han creado y cuyas llamas, por desgracia, parece que seguirán siendo azuzadas por PP, por PSOE o por Podemos.


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