martes, 23 de febrero de 2016

Papá, ¿por qué no tenemos un coche eléctrico?

Luís I. Gómez analiza el presente y futuro del coche eléctrico y la cuestión del medio ambiente, y es que hoy por hoy siguen sin ser la alternativa más limpia. 
Artículo de Desde el Exilio:
Papá, ¿por qué no tenemos un coche eléctrico?
El futuro de la movilidad indivudual es el coche eléctrico, proclaman desde los mismos púlpitos bajo cuyos atriles se oculta la consigna “debemos terminar con la movilidad individual, antiecológica e inefectiva”. Y se quedan tan anchos.
Hace unos días mi hijo me preguntaba por qué nosotros no teníamos un coche eléctrico. Total, ya usamos uno híbrido, el paso no sería demasiado grande. Y algunos ya los usan, sin problemas.
Pero, ¿Quiénes son y por qué son tan pocos? Podemos clasificar al usuario de coche eléctrico en tres categorías: el comprador convencido, el comprador por motivos políticos y los compradores de lujo. Los primeros están convencidos de hacer algo bueno, o al menos de llevar un estilo de vida ecológicamente correcto y son lo suficientemente ricos como para permitírselo. La motivación política es la que lleva a la compra de vehículos oficiales, asociaciones, etc., con el afán de liderar con el ejemplo y a sabiendas de que no es el dinero propio el que se invierte. Los compradores de lujo complementan su aparcamiento privado con un Tesla o un BMW para la conducción urbana. Los tres grupos son relativamente pequeños y lo seguirá siendo.
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Los coches eléctricos son, debido a sus conocidas desventajas (un precio demasiado alto, corto alcance y tiempos de recarga largos) una rareza del mercado automovilístico. Y en esos tres factores, las políticas y los sermones no cambian nada. Lo único que cambiaría algo es el desarrollo de tecnología. Si se hacen realidad los anuncios  de Bosch y otros fabricantes y el precio de la batería se redujese a la mitad, al tiempo que duplica su rendimiento, la situación en cinco o diez años quizá sea diferente. Decía que las políticas no cambian nada… y no es exactamente correcto. Siempre podemos subvencionar la compra de coches eléctricos, aunque sigan siendo caros e inefectivos.
Bien, subvencionemos. ¿Por qué? ¿Por los grandes beneficios para el medio ambiente, el clima, la humanidad que generan los coches eléctricos? Los chinos, con su problema del smog,  habría reconocido el problema y tomado la iniciativa, me dicen. Envidioso, me pongo a buscar datos (¡soluciones!) en las publicaciones que nos llegan desde el lejano oriente. Allí, las ventas de coches eléctricos de gama alta, subvencionadas con casi $ 10.000 por vehículo, han aumentado cinco veces en el último año. Casi 250.000 vehículos puramente eléctricos fueron registradas  en 2015. En 2020, de acuerdo al plan de los dirigentes chinos, llegarán a los 5 millones de coches eléctricos.
Parece que la cosa funciona, ¿no? Resulta que, según los recientes estudios de la Universidad de Tsinghua,  los coches eléctricos, en comparación con los de gasolina,  generan entre dos y cinco veces más emisiones. Ojo, no hablamos de emitir CO2, hablamos de emitir los verdaderos causantes del smog: SOx, NOx, micropartículas. Ello se debe simplemente a que la mayor parte de la energía eléctrica de China con la que se cargan las baterías, proviene de plantas de carbón sucias. Los investigadores han evaluado cuál es la mejor alternativa a los motores convencionales de gasolina, los coches eléctricos o coches mucho más baratos que funcionan con gas natural. El resultado: los coches de gas natural reducen la emisión de gases de efecto invernadero, partículas, polvo fino, óxidos de nitrógeno y dióxido de azufre en un -respectivamente- 6%, 7%, 20%, 18% y 22%. Los coches eléctricos aumentan las emisiones de los cuatro agentes contaminantes en un 360%, 250%, 120% y 370%. Vistos los datos, las subvenciones a los coches eléctricos estarían mejor invertidas en plantas de energía más limpias. Sólo cuando veamos un progreso enorme en ese campo (no en el de las subvenciones, en el de las plantas de generación limpias), que tomará décadas, podremos empezar a considerar los coches eléctricos como la alternativa más limpia.
Mi hijo imprimió el paper y se fue diciendo: lo entiendo.

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