miércoles, 17 de febrero de 2016

Las renuncias de herencias baten récord en Andalucía

Ya he comentado en otras ocasiones la injusticia que supone el ataque a las herencias con el ánimo de expropiar todo bien posible por parte de los cleptómanos legalizados, los políticos. El caso de Andalucía (la región con los impuestos más altos de España y más enemiga de la propiedad privada, y como no podía ser de otra manera, con el mayor clientelismo, la mayor pobreza y el mayor nivel de paro de España) es ciertamente abrumador. 
Los estatistas han conseguido (la clave es siempre poner una excusa buena, un fin legítimo, la consecución y las consecuencias es lo de menos, como siempre se demuestra) que se dispare el incremento de las renuncias a heredar (a obtener legítimamente lo que tus familiares se han esforzado toda su vida en obtener y en legar a sus hijos para que tengan una vida menos sufrida).

Estamos hablando de un incremento del 236% desde el 2010 (el incremento es en cierta medida a causa de las deudas asociadas). Y los datos indican que aquéllas regiones donde los impuestos son más abusivos y confiscatorios, las renuncias son un 30-40% superiores.
Y es que por ejemplo, un hijo en paro, una familia humilde con bajos ingresos, o una mujer soltera con hijos a cargo, o cualquier otro caso, si heredan una vivienda que valga más de 175.000€, deben abonar si la quieren (su casa de toda la vida por ejemplo en una situación en la que además es probable que no tengan casa propia, que estén alquilados o vivieran incluso en dicha casa con sus padres) 21.900€. 
Otro impuesto revolucionario más. Al gobernante ladrón no le es suficiente que te compres una vivienda pagando una elevada cuantía en forma de diversos impuestos (que encarecen en gran medida el precio final de la misma). Tampoco que pagues cada año en forma de impuesto de IBI nuevamente por algo que ya es tuyo. También quiere que pagues cuando te mueres y si es posible quedárselo entero. 
Y cada vez quiere ir a más, pues es insaciable y no contento te endeuda mucho más con dinero que malgasta o se reparte entre ellos y sus afines y lobbies. 
Pero todo por tu bien, claro. Cuanto mejor sea el engaño y la justificación, más cantidad y facilidad tiene para robar. 
Artículo de ABC: 
La consejera andaluza de Hacienda, María Jesús MonteroLa consejera andaluza de Hacienda, María Jesús Montero - FE/JULIO MUÑOZ
Heredar se ha convertido en un regalo envenenado con la crisis. Desde enero a septiembre de 2015, hubo 4.993 renuncias a recibir bienes de un familiar fallecido en Andalucía, según los últimos datos disponibles del Consejo General del Notariado. Se repudiaron 3.507 herencias más que en los nueve primeros meses de 2010, lo que representa un incremento del 236 por ciento, según los actos documentados por los notarios.
La negativa a hacerse cargo de una herencia ha crecido a medida que se desinflaba la burbuja inmobiliaria y las deudas contraídas por el difunto superaban en muchos casos el valor en el mercado de las viviendas hipotecadas. Pero si algo demuestra el informe del Consejo General del Notariado es que las deudas y la virulencia de la crisis no son el único factor condicionante.
Los notarios establecen una relación directa entre el número de actos de renuncia y la factura del impuesto de sucesiones, un tributo que gestionan las comunidades autónomas, y las plusvalías, que corresponden a los ayuntamientos. En las regiones con el gravamen más elevado, Andalucía, Asturias y Murcia, la proporción de herencias rechazadas se ha incrementado más.

Agravio entre regiones

El notario sevillano José María Florit puede atestiguarlo por su propia experiencia. «Hay entre un 30 y 40 por ciento más de renuncias en las regiones donde el impuesto es más alto», señaló. Como muestra, un botón. En Madrid, que tiene una exención del 99% para herencias de los padres a sus hijos, las renuncias crecieron un 134 por ciento, frente al 236 por ciento más registrado en Andalucía entre los nueve primeros meses de 2010 y el mismo periodo de 2015.
En Andalucía está exento de pagar este tributo un hijo, cónyuge o padre cuando el valor de los bienes que recibe, después de aplicar las reducciones (base imponible), no supera los 175.000 euros. Pero si la tasación del inmueble es de sólo un euro más, 175.001 euros, entonces deberá pasar por la caja de la Consejería de Hacienda y abonarle en torno a 21.900 euros.
Las comparaciones, en algunos casos, resultan odiosas. Un hijo soltero mayor de 21 años que hereda de su padre bienes estimados en 800.000 euros, de los cuales 200.000 corresponden al valor de la vivienda de su progenitor, debe pagarle a la Consejería de Hacienda 164.049 euros en Andalucía, cien veces más de lo que abonaría si viviera en Madrid(1.586 euros), que es la comunidad con la tributación más reducida.
En Cataluña, que figura entre las comunidades con más ventajas fiscales a la hora de hacerse cargo de una herencia, el porcentaje de rechazos también ha sido inferior a pesar de que se producen más renuncias que en Andalucía en términos absolutos. Entre enero y septiembre de 2010 se contabilizaron 3.000 renuncias, que han pasado a 5.601 en este periodo de 2015, lo que representa un aumento del 87 por ciento. La Generalitat establece una bonificación máxima del 99% para los descendientes directos. El resto se puede beneficiar de una bonificación progresiva: a mayor patrimonio, menor porcentaje exento.

Sin tocar techo

La fría estadística del Consejo General del Notariado no tiene vuelta de hoja y desarma la versión oficial del Gobierno andaluz, que desvincula el incremento de herencias repudiadas de la alta tributación que soportan en Andalucía. Los rechazos suben año a año y todavía no han tocado techo. Si entre enero y septiembre de 2014, el número de renuncias era de 4.313. En el mismo periodo de 2015 hubo 680 actos más.
La crudeza de la crisis ha influido también de manera evidente. Antes del pinchazo del mercado inmobiliario, quienes eran nombrados herederos de bienes inmuebles que estaban sujetos a préstamos hipotecarios o a otro tipo de cargas, podrían ponerlos a la venta con la expectativa de saldar la deuda bancaria, afrontar la liquidación tributaria y quedarse con el resto del legado.
Ahora que los precios del ladrillo se han desplomado a niveles de hace una década, es más difícil desprenderse de una vivienda durante los seis meses de plazo máximo que establece la Junta de Andalucía y, más aún, cubrir con la venta de los activos los pagos a los acreedores.
La Administración tiene una ventaja respecto al resto de contribuyentes. En caso de renuncia del heredero, las comunidades reciben los bienes «a beneficio de inventario». Es decir, sólo responde con estos activos a las deudas y cargas que arrastran las herencias. Pero no tienen que arriesgar su propio patrimonio si los bienes herederos no les alcanzan para saldar los números rojos.

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