miércoles, 10 de febrero de 2016

Los traidores hijos de la abundancia

J. de Mendizábal sobre los "traidores" hijos de la abundancia, "la gente" que está ocupando la política y la responsabilidad del sistema. 

Artículo de Voz Pópuli: 


Creo recordar una escena de The Killing Fields (Los campos de la muerte, Camboya) en la que un oficial comunista le hace enseñar las manos a un pobre hombre detenido para ver si tenía callos, para comprobar si de verdad era un agricultor, un obrero, un miembro del pueblo, "de la gente" que dicen ahora los podemitas. No los tenía y, en consecuencia, debía ser vilmente asesinado como tantos millones de sus compatriotas.

¿Seremos asesinados por no tener callos en las manos en España? ¿Ahora, en 2016?
No, no parece esa la cuestión (por el momento). Seremos robados, expropiados, apartados, apestados los que no pensamos como ellos. Y seguro, insultados. Seremos anulados en una especie de casta a extinguir hasta que lleguen al poder e instauren su nueva casta bolivariana-iraní. Pero no será por falta de callos en las manos. Fundamentalmente porque ellos no tienen ni idea de lo que es el trabajo manual, el trabajar de sol a sol en minas, en campos, en fábricas y, tampoco, en una oficina; en realidad, en ningún sitio, más que en sus subvencionados "talleres" (sic) de sugestión y exaltación de los derechos sin ninguna responsabilidad o deber parejo.
Esa es la cuestión. La mayoría de ellos han vivido de sus padres y de un sistema absurdo que les ha permitido vivir años y años por la cara. Sí, por la cara y por el hecho de haber nacido en la España del bienestar. Los currículum de esta gente están plagados de escraches, experiencias vitales, activismo social, viajes pagados por el mundo, colectivismo en forma de okupaciones, manifestaciones anti globalización, anti OTAN, anti Euro y, sobre todo, antisistema; precisamente el sistema que les ha permitido desarrollarse como una plaga. Pero lo que se dice trabajar, ganarse el pan con el sudor de la frente, cero pelotero.
Vamos que nos vamos
Esta es la gente. "La gente". Los demás no son, no somos, gente; son, somos, una especie de extraterrestres a los que, por supuesto, hay que esquilmar. Básicamente se trata de arruinarles y repartírselo. Quitarles los que ganan (más de un 50% en este momento), quitarles lo que ahorran (en breve, también al 50%) y lo que ya tenían (vía sucesiones, patrimonio, expropiaciones). Este es el plan final.
El plan incluye "hacer normal lo que a nivel de calle es normal", frase memorable de Adolfo Suárez para demostrar que no todo el mundo en aquella España del 77 pensaba igual...pero que hábilmente manipulada por Lucía Méndez en El Mundo, parece demostrar que lo que hay en el Congreso ahora es "lo normal", lo que se ve y pasa en nuestras calles. Rastas, dar la teta, ni una corbata repugnante, ni un traje... ¿Ah, sí, Sra. Méndez? Entonces, como ocurre todas las noches en las calles de las ciudades españolas, que hagan botellón o, directamente, sus necesidades. Ya, total, es lo normal ¿no? O también, por ejemplo, que incorporen en sus listas a rateros, carteristas, bandas organizadas de delincuentes, prostitutas, chaperos, chulos, camellos..., vamos, lo que se ve, a nada que salgas. También sería bueno invitar a algún pobre indigente y que se instale con sus colchones debajo de Patxi López, Presidente del Congreso. Para tener una adecuada visión de lo que es habitual; encuentro que sería bastante conveniente. Y, por supuesto, justo afuera del Congreso que actúen varias bandas de chicos y chicas del Este limpiando bajo extorsión los parabrisas de los coches de su señoría. Por otra parte, sería intolerable que no dejasen hacer pintadas en las bancadas. Y, sólo faltaba, hacer skate entre intervención e intervención...¡esos escalones en bajada son toda una tentación! Hay que hacer normal, lo que es normal en la calle. Ole.
En fin, parece ser que lo que toca es arrasar con la educación, el respeto y las costumbres, la tradición y las más mínimas normas de convivencia, esas que hacían de nuestro país un lugar envidiado en tres cuartas partes del mundo. Un país civilizado. No digamos Gran Bretaña, pero civilizado, sí.
¿Famélica legión?
La famélica legión, "la gente", ha viajado subvencionada por usted (y yo) por medio mundo. Dando clases a gente analfabeta tipo Maduro o, simplemente, viviendo la vida entre canuto y canuto, alentando la revolución. Bien, lo hemos financiado el resto de españoles con nuestros impuestos siderales y con una deuda a corto, medio y largo que será imposible de pagar. Cada uno en su puesto, en su responsabilidad, les hemos financiado trabajando y emitiendo deuda. ¿Qué han hecho esta gente, la gente? En realidad, son los traidores hijos de la abundancia. Les subvencionamos, les pagamos y lo pagaremos porque no saben hacer otra cosa que chupar del bote; están sin educar, pero les gusta el ritmo del iPad. Y saben que todos aquellos sin la menor expectativa, sin futuro, les votarán confundidos. Es indignante, pero es así: han vivido de sus padres y de las becas para hacer carreras que, evidentemente, han desaprovechado y, encima, ni las terminan en 10 años. Son los hijos de la abundancia. Los que quieren que les subvencionemos, no sólo la carrera, sino la existencia. Y, por cierto, lo están consiguiendo. Ya viven buena parte de ellos del presupuesto en forma de escaños, concejalías, asesorías y, también, de titiriteros varios.
Pero no es sólo culpa de ellos. En cierta forma, tienen razón: es culpa del sistema. El sistema educativo, sin duda, de muchos padres y colegios. Me encantaría saber el número de ellos que se ha pasado un día delante de un plato de lentejas, sin otra cosa que comer, por decir a sus padres que no le gustan las lentejas. O aquellos artistas del "profesor me tiene manía". O esos aprobados generales que desmotivan definitivamente a los que se lo han currado.
Añadir sistema judicial, sistema autonómico, sistema contratos administrativos, sistema control de la administración, etc, etc, etc.
Pero tienen y tenemos un problema: no, no se puede. Ver Grecia y Portugal. Vivir del cuento, de la gente que trabaja y de endeudar al Estado, es imposible. Quiebras. 
P.D. (1) Extraordinario Pedro Corral en el Ayuntamiento de Madrid. Qué clase. (2) Rajoy, por favor, entiéndalo: fin (3) Si Pdro Snchz lo consigue, será el máximo logro del sistema de incompetencia: el culmen del hijo de la abundancia. Un paquete sideral.

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