martes, 31 de mayo de 2016

Así es la reforma laboral que liberaliza el mercado de trabajo en Francia

Diego Sánchez de la Cruz expone la deteriorada situación económica de Francia y la preocupación al respecto, y la consecuente profunda reforma laboral planteada por los socialistas franceses para detener el profundo deterioro del mercado laboral y su estancamiento económico (incremento del paro, creciente pérdida de contratos indefinidos, mayor inseguridad jurídica, enorme rigidez y falta de dinamismo en el mercado, aumento del contrato temporal y duración cada vez menor de los mismos, crecimiento disparatado de los costes laborales por encima de la productividad laboral...), con enormes problemas a medio y largo plazo de no tomar medidas serias y seguir como hasta ahora.
Situación cada vez más complicada, especialmente comparada con los motores de Europa (Reino Unido y Alemania) en una economía cada vez más estancada con nulo crecimiento, con altísimos impuestos, una enorme burocratización y centralización de la economía y un insostenible gasto público, que va a tener que hacer numerosos cambios y reformas si pretenden no caer en el abismo al que se está dirigiendo (y con una burbuja inmobiliaria que no ha explotado).

Artículo de Libre Mercado: 
Sindicalistas del CGT, en una manifestación contra la reforma en Marsella | EFE

Francia sigue paralizada por las huelgas. La determinación del gobierno socialista a la hora de aprobar una profunda reforma del mercado de trabajo ha despertado un hondo rechazo entre los galos, con un 70% de oposición a los cambios propuestos por el trío Hollande-Valls-Macron. No obstante, los datos dejan claro que posponer la reforma laboral puede ser desastroso para Francia en el medio y largo plazo.
Como destaca el CPS, el país galo ya es el octavo de la Unión Europea con mayor tasa de paro. La desocupación alcanza a más del 10% de la población activa, el doble que el 5% registrado en Alemania y Reino Unido, los dos espejos con los que siempre se comparan los franceses a la hora de evaluar estos indicadores.








Evidentemente, España no sale bien parada cuando se contrasta nuestro 20% de paro con los niveles del 10-11% observados en Francia… pero no es menos cierto que la evolución en ambos países está siendo muy distinta en los últimos años, y esto también está influyendo en el debate público galo. Por ejemplo, entre el tercer trimestre de 2014 y el de 2015, España creó 544.700 empleos, pero Francia apenas añadió 25.200.









Peor aún, si analizamos el cambio en el número de ocupados con contrato indefinido, vemos que duramente el mismo periodo se dio una subida de 162.000 en España frente a una caída de 153.600 en Francia.








No son pocas las advertencias que Francia lleva años recibiendo. Los análisis de HSBC subrayan que la ausencia de reformas en el mercado de trabajo explica el mal desempeño francés. Desde el FMI apuntan a la negociación colectiva, la inseguridad jurídica que supone la interferencia de los juzgados laborales y los altos costes de despido. La OCDE critica la falta de dinamismo del mercado y la rigidez de los contratos.
Para lidiar con este paradigma tan inflexible, desde hace años se ha disparado el empleo temporal, que ya alcanza a uno de cada cuatro trabajadores. Los contratos laborales de corta duración han subido su peso sobre el total en once puntos, según datos de Acoss.
Pese a estas fórmulas alternativas, el bagaje sigue siendo muy decepcionante. De hecho, entre 1998 y 2015 el coste laboral ha subido más de un 50% pero la productividad apenas ha crecido un 20%.Francia ha caído al puesto 22 del Índice Global de Competitividad mientras su vecina Alemania ha subido al número 4 a base de contener el aumento de los costes laborales y flexibilizar su mercado de trabajo.









Los impuestos no ayudan. La "cuña fiscal" (IRPF + Cotizaciones Sociales) que soportan los ocupados galos es del 48% frente al 35% de sus homólogos teutones. Además, las rentas altas salen del país con cada vez más frecuencia, escapando del infierno fiscal galo.
Sorprendentemente, son las élites del Partido Socialista las que están impulsando un cambio. Su ministro de Economía, Emmanuel Macron, ya anunció en enero que Francia iba a importar aspectos de la reforma laboral española, con ánimo de "eliminar rigideces". El grueso de los cambios que ha introducido pasan por introducir convenios a nivel empresa y por acabar de facto con la jornada de 35 horas semanales.
Hollande y Valls respaldan a Macron, hasta el punto de que la reforma se aprobó por decreto del primer ministro, esquivando un trámite parlamentario que hubiese exigido votar hasta 5.000 enmiendas y modificaciones. La legislación reduce de 27 a 15 meses de salario las indemnizaciones con despido, abarata los despidos ligados a causas económicas, pauta que las horas extra se paguen con un plus del 10% frente al 25% que estaba en vigor…

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