martes, 10 de mayo de 2016

Los sueldazos de Ada Colau

Pablo Planas sobre los sueldazos de Ada Colau y los suyos, sus incumplimientos hipócritas (empezando por el decretazo para subir los sueldos -más aún- a los suyos en cantidades vergonzosas -toma código ético) y los continuos charcos en los que está metida.
Artículo de Libertad Digital:
Ada Colau | EFE

Allá donde haya un charco está Ada Colau, cuya propensión a chapotear en todos los barrizales proyecta la imagen de una alcaldesa hiperactiva y tendente a las alcaldadas. Tal vez por eso los funcionarios municipales la apodan Alcaldada Colau. Se ha echado en contra a los hoteleros por sus moratorias; a los comerciantes por la permisividad con los manteros; al gremio de la hostelería por querer eliminar las terrazas; a los vecinos del Raval por su tolerancia con la prostitución; a los de la Barceloneta por sus promesas incumplidas sobre el turismo de botellón; a los de Nou Barris porque continúan los desahucios; a los de Sants porque Can Vies sigue en pie; a los trabajadores del metro porque ahora ella es la patronal y no negocia bajo presión con la chusma; a la Guardia Urbana porque cree que hay mucha policía y poca diversión; a los trabajadores del Ayuntamiento porque sospecha que espían para los otros partidos; a la Iglesia por el madrenuestra cutre; a los peatones, conductores y carteros por el cambio de nombre de las calles; a los culturetas por no tener concejal del ramo, etcétera. También dice que está en contra de la banca y de las compañías energéticas, pero eso no se nota en nada.
Casi un año después de que ganara las elecciones municipales, la Barcelona de Colau es una ciudad hosca con los turistas millonarios, pero amigable para los okupas; contraria a las inversiones de grandes corporaciones económicas, pero favorable a la venta de objetos falsificados en plena calle; partidaria de las ocupaciones ilegales, de las expropiaciones de los inmuebles vacíos (siempre que no sean del Ayuntamiento), del comercio justo, de los nabos de kilómetro cero y de la dieta vegana, sobre todo de lo último.
Por lo demás, Colau ya no va en transporte público, se parece a Pujol sermoneando al paisanaje y se ha olvidado de algunas de sus grandes promesas, incluida la de la austeridad económica en los sueldos, gastos y dispendios municipales. Sus gerentes, los propios y los heredados, siguen cobrando nóminas de ministro, algunos de ellos muy por encima de los cien mil euros, en flagrante incumplimiento del tope de ochenta mil euros al que se comprometió Barcelona en Comú. La cacicada consistió en rebajarles la paga primero y luego restaurarla vía decretazo de alcaldía. Descubierta por El Mundo la añagaza, Colau ha montado en cólera porque en el titular de la información se calificaba el decreto de "secreto". ¡Mentira!, clama Ada. Estaba publicado en la web de transparencia del Ayuntamiento.
Todo lo demás es cierto. Incluido el sueldo del director general de Barcelona Servicios Municipales, un cargo heredado de CiU, que fue de 126.942 euros el año pasado, complemento y variables en el limbo de la transparencia. La remuneración del sopla de Barcelona de Infraestructuras Municipales" también es de futbolista, con 120.262 euros. El jefe de los cementerios sólo gana, en cambio, 108.864 euros, muy por debajo de presidente y president. Una injusticia tratándose del Caronte municipal.

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