domingo, 29 de mayo de 2016

Inventar la pobreza

Juanma del Álamo analiza la burda manipulación y/o poco rigor profesional de los medios en la cuestión de la pobreza en España, lo que es completado por "columnistas y tertulianos de paguita rápida" con ideas más que vagas de los asuntos de los que hablan, a raíz de la reciente y escandalosamente manipulada noticia de La Sexta sobre el hambre de los niños en España.
Artículo de Reinformación:
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Han pasado 84 años. No tantos, realmente, pero hace algún tiempo hablé aquí de los cálculos de pobreza que hacen instituciones y ONG´s y de cómo muchos medios de comunicación los publican sin hacer ni la más mínima comprobación o análisis. Tampoco explican nada al lector/espectador y simplemente se dedican a ofrecer grandes titulares, como que uno de cada cinco españoles es pobre o que hay hambre por todas partes.
La fiesta la completan columnistas y tertulianos de paguita rápida que compiten por ver quién está más afectado por los terribles datos revelados. Son, salvo contadas excepciones, tertulianos que llevan años sin leer nada que no sean titulares y que, en el mejor de los casos, han repasado teletipos y resúmenes de prensa en el desayuno. Lo suficiente para hacerse una idea vaga de multitud de asuntos de los que luego parlotear en radio y televisión o de los que escribir alguna columna de mierda como las que hemos visto estos días.
Los periodistas hacemos el ridículo en asuntos económicos de forma preocupante y desde 2008 la evolución, en general, ha sido mínima. Algunos medios se molestan en contratar a economistas o, al menos, en pedir que echen una mano. Son casi oasis en el desierto. Parece importante explicar a qué llamamos umbral de pobreza, a qué llamamos riesgo de pobreza o qué es la tasa de carencia material severa (auténtica pobreza, que Ángel Martínez explica aquí con claridad) cuando publicamos este tipo de datos.
Por supuesto, a muchos medios no les interesa que el público entienda estos conceptos, a ver si va a descubrir la enorme distancia que hay entre la idea de pobreza que tenemos el común de los mortales y lo que calculan realmente la mayoría de estos índices. Los medios publican el dato revelado y lo adornan con fotos de gente buscando en contenedores y la gente deduce todo lo demás. Fin. Es un engaño continuado, un embuste frecuente.
Solamente quería mostrar unos ejemplos de las basuras que algunos medios consideran publicables. Por ejemplo, hay titulares de vergüenza ajena, como este que nos ofrecía hace un año El Mundo, en el que la autora (vamos a ahorrarnos su nombre) evidencia que no entiende ni lo que es un umbral.
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Un umbral es una línea divisoria, un valor mínimo o máximo a partir del cual se produce un efecto o encontramos una característica determinada. Siete años de crisis después, una periodista que no sabe de lo que habla hace una pieza con un teletipo o un resumen de prensa y pone un titular absurdo que nadie en toda la redacción corrige. Se publica, se comparte miles de veces en las redes sociales y a otra cosa. Esto es capacidad de adaptación de los medios, sí señor.
Otra cosa. Vean cómo representa habitualmente otro índice de riesgo de pobreza, el indicador AROPE, el periódico Huffington Post en su versión española:
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Vean las indecentes proporciones del gráfico, un claro aspirante a formar parte de aquella recopilación de los horrores a la que llamé El patetismo gráfico.
Pero esto son errores o travesuras menores en comparación con la basura que publica La Sexta Noticias una y otra vez en relación con la pobreza en España. Ayer vimos dando vueltas por las redes sociales esta pieza de mierda que lo tiene todo:
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El texto va acompañado de un vídeo que se emitió en Más Vale Tarde. Vean cómo el redactor comienza el asunto: “El hambre sí existe”. Y vean cómo sigue “Aunque hay quien pretende negarlo, la malnutrición en España existe y desgraciadamente sobran testigos que lo pueden asegurar”. Imaginemos que todas las noticias las contáramos así, con ese aplomo. Hay gente que lo niega, pero el Real Madrid jugará la final de la Champions. Hay tipos que dicen que no, pero París es la capital francesa. Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo, a pesar de la oposición de algunos.
En fin, es un comienzo basuriento que ya hace temer lo peor desde el principio. Pero sigamos. “Para conocer la realidad del hambre en nuestro país, sólo hay que acercarse a un comedor social”. Vaya, se acaba de rebelar la seriedad de todo. Para expresar la realidad de un país con 47 millones de almas basta con ir a un comedor social, que es como querer calcular la esperanza de vida de los españoles yendo a un cementerio. El rigor siempre ahí bien alto.
¿Y cómo llega el redactor a la cifra de los dos millones? No se sabe, no aparece por ningún lado explicado el tema. Leyendo la pieza, sospecho que el cálculo se ha hecho a ojo. Veamos el fragmento en el que se menciona el dato:
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Es curioso porque, si en Andalucía hay 140.000 niños que pasan hambre a diario (tampoco dicen de dónde sale el dato), si toda España fuera igual de pobre (que no lo es, desde luego), y todas las comunidades fueran igual de jóvenes que la andaluza (que tampoco lo son, Andalucía es dos años más joven que la media nacional) tendríamos unos 800.000 niños que pasan hambre. Vaya.
Pero la cosa todavía puede empeorar. Preparen el cubo para vomitar. El colmo llega cuando en el vídeo nos cuentan que “en total cerca de dos millones en España pasan hambre y 30.000 familias tienen dificultades para darle de comer a sus hijos”. Literal, así, tal cual, perfectamente locutado, con una voz clara, pronunciación exquisita. Según estos datos, cada familia con dificultades debería tener 66,6 hijos.
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¿Pero quién coño ha hecho esto? El vídeo termina con “porque una imagen vale más que mil cifras y en este caso es más que suficiente para demostrar que, entre otros muchos efectos, los recortes provocan hambre” (¿?¿?¿?¿?). Es un final con el que dan ganas de encerrarse a escuchar a Wagner, aunque resume bien la forma en la que informa La Sexta: una imagen vale para sacar conclusiones más que datos precisos que, para colmo, nos inventamos. El Pulitzer en camino.
Si están bien del estómago, pueden ver el vídeo que alguien, amablemente, subió a YouTube.
Esta pieza de 2013 corrió por las redes sociales, como decía, a lo largo del día de ayer. Alguien en La Sexta se dio cuenta y corrió a cambiar el antetítulo de la noticia, que originalmente mencionaba a las treinta mil familias, tal como evidenciaban las capturas que corrían por la red.
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Ese antetítulo ahora dice “el hambre sí existe”. Como podemos ver en la página, la noticia fue actualizada hace dos días, aunque debería haber sido borrada en su totalidad.
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Por supuesto, en todo el artículo y en el igualmente basuriento reportaje emitido en televisión (adjunto al texto) los términos hambre, desnutrición y malnutrición se usan indistintamente, cuando evidentemente no es lo mismo comer insuficiente (y, en efecto, pasar hambre) que comer mal o de manera mejorable. En el propio vídeo, el Director Nacional de Juventud de la Cruz Roja dice que “no podemos decir que la infancia española está desnutrida, sino que está mal nutrida. Los niños y las niñas comen, pero quizá lo que coman no es todo lo que deberían”.
Bueno, bueno, pero aquí metemos la palabra “hambre” por todas partes y a esperar el sueldo a fin de mes a cambio de llevar la dignidad por el suelo. De manipulación en manipulación hasta que gobierne Podemos. Ojo, que esta es la cadena que criticaba a otros medios a los que llamaba “máquina del fango”. Lo cierto es que desde hace algún tiempo no es la del váter la cadena que más cerca está de la mierda.
Hay piezas informativas que realmente no los escriben periodistas, sino mercenarios con un objetivo final superior a su propia honestidad. Por desgracia, este pestilente artículo no está firmado en la web, aunque el vídeo (en el que se cuenta lo mismo, pero todavía de manera más amarillista) es responsabilidad de la prestigiosa profesional María José Carmona. Gracias a ella, que estará orgullosa de su obra. No quiero perder más tiempo con esa mierda, que al final el blog me va a oler mal.
Riesgo de pobreza
Veamos otro juego, igual de repugnante, al que los medios nos someten una y otra vez: las noticias sobre el riesgo de pobreza. Esta semana nos ha tocado nuestra ración. Son casi un engaño. El umbral de riesgo de pobreza no es más que una nueva forma de supuestamente calcular la pobreza, que algunos se sacaron de la manga para obtener un resultado que queda mejor en los titulares que los que dan otros indicadores. Ya expliqué en el texto enlazado al principio de este artículo que este índice no mide el riesgo de absolutamente nada y tampoco calcula la pobreza, sino más bien la desigualdad, que no es lo mismo (ni de lejos). El umbral se fija en el 60% de la mediana de los ingresos por unidad de consumo de las personas en España. En algunas publicaciones este umbral se usaba para medir los “hogares en bajos ingresos”, pero con ese nombre no colocas un titular ni a Ferreras. El antiguo umbral de pobreza de referencia se situaba en el 50%, pero tampoco era muy periodístico, porque daba resultados menos llamativos.
En los últimos doce años, al menos, los medios han podido publicar, años tras año, que uno de cada cinco españoles está en riesgo de pobreza. Ha dado igual que gobernara el PSOE o el PP y que el paro estuviera en el 10% que en el 25%. La realidad ha sido la misma un año tras otro. ¿Por qué? Porque el riesgo de pobreza en España apenas ha variado en los últimos años entre el 19,7% y el 22,2%. ¿Por qué? Porque es un índice muy malo y porque no mide la pobreza, lo hemos dicho antes. ¿Por qué? Basta.
Vean este gráfico que publicó La Vanguardia hace un año y que yo he tomado prestado (no he querido volver a hacerlo, espero que no me denuncien):
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Por cierto, los datos entre tablas y notas de prensa a menudo no coinciden y la web del INE parece de 2002 (o de Fernando Berlín en cualquier momento). Permítanme la regañina.
El gráfico recoge las legislaturas de Zapatero y luego llega al año 2014. El dato de 2015 es 22,1% (que son las personas que viven con menos de 8.011 euros anuales), casi igual que el del año precedente. El índice apenas ha variado y ha estado siempre en torno al 20%, con ligeras subidas en los últimos años. Dado que en todo lo que llevamos de siglo (y seguramente más allá, aunque no lo he comprobado) uno de cada cinco españoles ha estado en riesgo de pobreza pasara lo que pasara, ¿por qué publican estas noticias como si fueran culpa de Rajoy, de la banca y de Amancio Ortega? Es más, ¿por qué damos a los ciudadanos la misma noticia una vez, y otra vez y otra vez y otra vez? Los columnistas, por supuesto, año tras año evidencian su indignación, su preocupación y su bondad al descubrir, sorprendidos, el dato de que (según ellos) uno de cada cinco españoles es pobre. Su interpretación es penosa y de una ignorancia tremenda, pero el caso es que es la misma realidad a la que hace doce años no prestaban atención alguna, curiosamente. Es lo que tiene que el postureo ande disparado.
Vean 2012 (usan riesgo de pobreza como umbral de la pobreza, pero en la pieza al menos explican cómo es el cálculo):
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Un ejemplo de 2014:
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Y de hace unos días: 
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Hay titulares que se ciñen a la expresión “riesgo de pobreza” y otros que lo confunden con umbral de la pobreza o que directamente usan la expresión, más falsa todavía, de “son pobres”. Pero son los mismos titulares año tras año.
En definitiva, ¿de qué sirve este índice de riesgo de pobreza? Pues sirve para pubicarlo en los medios cuando no gobierna el partido que a ti te interesa que gobierne. Sirve para vender un drama, vaya bien la economía o no. Y punto. Porque el índice no dice mucho sobre la pobreza de verdad. Podemos llamarlo “el índice del uno de cada cinco”. Me recuerdan a los récords de deuda que se publican cada pocos meses. Que sí, que ya sabemos que la deuda sigue creciendo y que equivale al 100% del PIB, gracias.
Y así funciona esto y apenas ha cambiado. Hace años esta falta de precisión, este mal uso de los indicadores, los términos y las cifras, podía achacarse a la llegada de la crisis y el repentino mayor protagonismo de las noticias económicas. Pero en 2016 esto es un cachondeo. Entre oenegés deshonestas (unas cuantas), periodistas incompetentes, o que no tienen tiempo, o que no tienen ganas o que son súbditos de Podemos, llevamos años y años publicando bazofia sobre la situación económica del país, que consigue que los ciudadanos crean que vivimos en Albania. Es lo que buscan. Y el show debe continuar, que se acercan las elecciones.
Extra: hace unos meses también dejé en evidencia, con una simple comprobación, un nuevo informe de una oenegé. Las conclusiones (objetivamente erróneas) las publicó toda la prensa y nadie ha rectificado nada hasta el momento (salvo Libre Mercado, siendo justos). Genial todo.
Extra 2: atención, señores comunistas, les informamos de que sus oportunidades desaparecerán en los próximos años. Aprovechen para arruinar sus últimos países. Gracias.
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