viernes, 24 de febrero de 2017

Qué se esconde tras la intolerancia

Christian Romero expone qué se esconde tras la intolerancia de los radicales fascistas que boicotearon en la Universidad (precisamente en el supuesto templo de la interacción y difusión de ideas y libertad de expresión) el debate abierto sobre ideología de género.
Artículo de Voz Pópuli:
Qué se esconde tras la intolerancia.Qué se esconde tras la intolerancia. EFE
Seguramente habrá leído -incluso visto y oído en la versión web de varios diarios- sobre los hechos acaecidos en el aula de grados de la Facultad de Derecho de Sevilla referentes al “no-debate” sobre ideología de género el pasado 16 de febrero. Si no, le hago un brevísimo resumen para ponerles en situación. Aquella tarde estaba convocado el mencionado acto bajo el título de “El género, ¿liberación o imposición?”. Lo que prometía ser una interesantísima mesa plural para hablar y confrontar opiniones sobre este controvertido asunto, terminó siendo un saraofilo-podemita donde no se pudo hacer nada más que lamentarse de que un grupo numeroso de jóvenes lo reventaran con gritos y pitadas sin fin. Y digo mesa plural porque la intención de los organizadores fue desde el principio que asistieran ponentes de todo espectro ideológico. Tanto es así, que se llegó a invitar a los reventadores a tomar la palabra y expresar su opinión sin gritar. Tristemente habían ido para eso, y en eso siguieron hasta que los asistentes, entre los cuales me encontraba, nos tuvimos que marchar. Nos callaron la boca.
Pero, ¿qué se esconde detrás de todo este odio e intransigencia?. Es evidente que las hordas que vociferaron lemas extravagantes aquella tarde, tenían unas consignas dictadas por alguien que podemos intuir e incluso asegurar. Por tanto, ¿de qué va realmente toda esta intolerancia?. En mi opinión va de dinero.
Por darles apenas unos datos que cualquier lector curioso puede encontrar en la web de la Junta de Andalucía: la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales tenía un presupuesto para el año 2016 de 1.902 millones de euros. El Instituto Andaluz de la Mujer, para el mismo año dispuso de más de 41 millones de euros. Si siguen indagando se encontrarán con que la Junta presume de que existen más de 2.000 asociaciones y federaciones de mujeres en toda Andalucía. ¿De dónde cree usted que sale el dinero para hacerlas funcionar?. Exacto, acertó, en gran parte del bolsillo de los contribuyentes.
Buscando con más detalle en los presupuestos del pasado año he encontrado una ficha que corresponde a un programa específico denominado Protección contra la violencia de género y asistencia a las víctimas, dependiente de la mencionada Consejería de Igualdad. Sólo este programa se dotó con un presupuesto algo superior a 4 millones de euros. Del total se destinó un 20% a gastos de personal –con 850.000 euros para 7 funcionarios -, otro 24% en transferencias corrientes, y el 56% restante a gastos corrientes en bienes y servicios.
Vayamos por partes. No hagan la cuenta de dividir la partida destinada a personal entre siete, pues la seguridad social se lleva más del 30% de esos 850.000 euros, y además, el jefe del servicio cobra más que el resto de los funcionarios. Aun así, es un gasto que sale del erario público. En el capítulo llamado transferencias corrientes se destinaron casi un millón a las universidades andaluzas en materia de prevención y violencia de género. En cuanto al apartado dotado con el 56%, unos 2,3 millones, fueron destinados a material, suministros, información, divulgación, publicidad, trabajos realizados por empresas y profesionales, además de otros gastos diversos. No se especifica nada más.
Me pregunto en qué se habrá materializado realmente todo este aporte económico extraído de nuestros bolsillos. Hago hincapié en que este es sólo un botón de muestra de un solo programa dependiente de una sola Consejería, y de una sola comunidad autónoma. Cómo será el montante total a nivel nacional o europeo es una pregunta a la cual no puedo contestar de forma exacta, aunque intuyo que debe ser monstruoso. Pero más allá del esfuerzo económico impuesto a la sociedad, está el resultado obtenido con un determinado gasto o inversión. Y en lo referente al número de muertes relacionadas con la llamada violencia de género, no parece que hayan bajado significativamente desde que se confeccionan y publican estadísticas. Al menos eso deduzco después de consultar los datos oficiales.
Para mí, la conclusión es clara, uno de los motivos más poderosos para reventar el debate fue el económico. Es gravísimo atentar contra la libertad de expresión, y ellos lo saben, aunque imagino que para los que están detrás de esto es un sacrificio que bien merece la pena, pues temen que se les acabe la mamandurria. Si esta ideología goza de buena prensa y nadie cuestiona la inmensa cantidad de recursos que se mueven en lo que Alicia Rubio denomina en su libro “La Industria del Género”, seguirá fluyendo el dinero.

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