viernes, 10 de agosto de 2018

No, las grandes empresas no tributan al 6%

Juan Rallo explica cómo se manipula (y dónde está la trampa) la información con la que reiteradamente se dice que las grandes empresas tributan al 6% (lo que no se sostiene por ningún lado). Y para ello se emplean dos ejemplos (para explicar cada trampa) bien ilustrativos. 
Y la finalidad de esta constante propaganda no es otra que "rapiñar todavía con más saña a estas compañías para así seguir cebando de manera descontrolada la expansión del sector público", para aumentar su poder, sus propios intereses, aumentar la burocracia y colocación de afines (y ellos mismos), aumentar las redes clientelares (con la que alcanzar o mantener el poder), aumentar su control de la sociedad civil, y aumentar la dependencia de la propia sociedad civil ante el político y sus herramientas estatales. 

Artículo de El Confidencial:
Foto: La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)
Todos los años la misma propagandística historieta, ya sea con el PP o con el PSOE: que las grandes empresas españolas apenas pagan impuestos, tal como recoge el 'Informe de recaudación anual' de la Agencia Tributaria. En este caso, se nos ha dicho que, en 2016, el tipo efectivo de los grupos consolidados españoles apenas ascendió al 6,14% de sus resultados contables positivos, cuando las empresas no integradas en 'holdings' se enfrentaron a un tipo efectivo del 15,4% y los trabajadores, vía IRPF, a uno del 18,1%. ¿Cómo es posible que nuestra legislación tributaria consienta que las grandes corporaciones soporten una presión impositiva equivalente a un tercio de la del trabajador medio de nuestro país? ¿Cómo no va a tener razón Pedro Sánchez al querer eliminar bonificaciones fiscales para que, como poco, soporten una tributación igual al 15% de su resultado contable?
Pues bien, como ya hemos explicado en numerosísimas ocasiones, el dato publicado por la Agencia Tributaria, y repetido como loros por la mayoría de medios de comunicación, es un dato sesgado en un doble sentido.
Primero, la Agencia Tributaria computa como beneficios cosechados en España los dividendos cobrados por las grandes empresas patrias procedentes de sus ganancias en el extranjero… Pero no toma en consideración los impuestos que esas mismas empresas han pagado en el extranjero sobre tales dividendos distribuidos internamente. 'Grosso modo', es como comparar los impuestos abonados en España con los beneficios logrados en todo el mundo. Por ejemplo, supongamos que Telefónica gana 500 millones de euros en España y 1.000 millones fuera de España; por los 1.000 millones cosechados en el extranjero paga, en sus respectivas jurisdicciones, 250 millones en concepto de impuesto sobre sociedades (25%), de modo que se distribuye un dividendo de 750 millones de euros a su filial española.
Esa filial española, empero, solo pagará impuestos sobre los 500 millones logrados en España, pues los otros ya han tributado fuera. Imaginemos que en España también paga el 25% de esos 500 millones, esto es, 125 millones. ¿Cuántos impuestos ha pagado en total Telefónica? 125 millones en España y 250 en el extranjero, es decir, 375 millones sobre unos beneficios globales de 1.500 millones (tipo efectivo del 25%). Sin embargo, la Agencia Tributaria calculará que ha pagado 125 millones en España sobre unas ganancias internas (beneficios en España más dividendos distribuidos) de 1.250 millones, es decir, estimará que su tipo efectivo es del 10%.
Segundo, la Agencia Tributaria pone en relación los impuestos pagados (en España) con los resultados contables exclusivamente positivos de los grupos consolidados. Los grupos consolidados, sin embargo, tributan por el saldo neto de las ganancias y pérdidas de las compañías que agrupan, por lo que al tener únicamente en cuenta las ganancias (y no las pérdidas) se están inflando los beneficios reales de estas empresas. Por ejemplo, supongamos que el Santander gana 10.000 millones de euros pero, en cambio, el Popular (integrado bajo el Grupo Santander) pierde 6.000 millones de euros. Si el impuesto sobre sociedades es del 25%, Grupo Santander pagará 1.000 millones de euros en este concepto (el 25% de 4.000 millones de ganancias netas). Sin embargo, la agencia computará que el Santander ha pagado 1.000 millones sobre unas ganancias (sin consolidar) de 10.000 millones, esto es, el 10%.
A estas alturas, debería ser obvio por qué la cifra de que los grupos consolidados tributaron al 6,14% en 2016 no sirve absolutamente de nada. Es un guarismo que no nos proporciona ningún tipo de información válida sobre los muchos o los pocos impuestos que sufren los 'holdings'. De hecho, basta con echarle un vistazo a cuánto tributaron las empresas del Ibex 35 en 2016 para comprobar que no soportaron —ni remotamente— un tipo efectivo del 6,14%. En concreto, los beneficios positivos del Ibex (excluyendo las pérdidas del Popular) ascendieron a 52.600 millones de euros en 2016, sobre los cuales abonaron un impuesto sobre sociedades de 14.000 millones, esto es, padecieron un tipo efectivo del 26,5% (si incluimos al Popular y tenemos en cuenta el crédito fiscal que logró sobre sus pérdidas, los beneficios agregados serían de 47.700 millones y los tributos abonados de 12.500, esto es, un tipo efectivo del 26,3%).
Beneficio antes de impuestos 2016 (millones de euros)
Impuesto sobre beneficios en 2016 (millones de euros)
Tipo efectivo 2016
1.315
304
23%
408
34
8%
128
57
45%
1.002
407
41%
1.516
352
23%
1.144
323
28%
2.720
986
36%
-4.888
-1.403
1.019
304
30%
991
189
19%
677
187
28%
6.392
1.699
27%
1.538
482
31%
41
0,6
1%
243
69
28%
538
120
22%
1.710
298
17%
617
233
38%
436
124
29%
713
168
24%
547
-12
3.747
905
24%
4.078
917
22%
124
54
43%
1.805
560
31%
226
55
24%
148
45
30%
2.083
416
20%
851
212
25%
1.871
391
21%
10.768
3.282
30%
193
53
27%
3.245
846
26%
155
30
19%

Por consiguiente, si el tipo efectivo al que tributan los trabajadores por IRPF es del 18%, las empresas del Ibex ya están soportando una fiscalidad hasta ocho puntos superior a la del conjunto de asalariados (y no olvidemos que, si estas empresas distribuyen dividendos a sus accionistas, estos vuelven a pagar tipos de entre el 19% y 23% en concepto de rentas sobre el ahorro). Es radicalmente falso que las grandes empresas españolas pagan unos impuestos minúsculos: la única finalidad de tan descarada propaganda solo es rapiñar todavía con más saña a estas compañías para así seguir cebando de manera descontrolada la expansión del sector público.

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