miércoles, 4 de mayo de 2016

El 'Pacto del Tofu': el loco programa animalista que ni siquiera Podemos pudo aceptar

Juanma del Álamo analiza el fallido pacto del Tofu, el loco programa animalista (de PACMA) que ni siquiera Podemos pudo aceptar (por cuestiones electorales). 

Artículo de Libre Mercado: 
Partido Animalista | Flickr cc PACMA fotos

Podemos quiere ganar las próximas elecciones. Viendo que no le llegan los votos, ha iniciado una campaña para "confluir" (es decir, fagocitar) con nuevas fuerzas políticas. Esa campaña tuvo hace unos días su primer pequeño descalabro cuando, tras unas reuniones informales con los podemitas, el Partido Animalista (PACMA) anunció que acudiría a las elecciones en solitario.
PACMA, fundado en 2003, obtuvo casi 220.000 votos en los últimos comicios, superando a UPyD e incluso a Bildu, que consiguió dos escaños en el Congreso. Además, reunió más de un millón de votos para el Senado (recuerde que cada ciudadano puede votar a varios senadores).
Por apropiarse de esos 200.000 votos, seguramente Pablo Iglesias en plena reunión habría vomitado la hamburguesa de la comida como gesto de buena voluntad. Pero la formación animalista puso sobre la mesa unas exigencias que al Podemos de 2016 le parecieron descabelladas. El Pacto del Tofu tuvo menos recorrido que la carrera musical de Jesulín de Ubrique.
Precisamente el mayor punto de fricción llegó con el tema de la tauromaquia (vean cómo hilamos temas), que el Partido Animalista quiere prohibir. PACMA nació como la confluencia de varios partidos antitaurinos. En su logotipo aparece un toro. Para ellos es el tema esencial. Pero el impacto de esa hipotética prohibición de la tauromaquia sobre los resultados de Podemos en, por ejemplo, Andalucía, podrían dificultar el próximo 26 de junio el deseado sorpasso al PSOE (odio esta expresión, pero da empaque a todo).
El caso es que en la formación morada ya ni se plantean lo de salvar a unos cuantos toros, aunque en su programa de las Elecciones Europeas de 2014 sí apareciera explícitamente recogida la "prohibición de la tauromaquia". Un año después y antes de las elecciones autonómicas,Podemos rebajó sus aspiraciones a que, simplemente, los espectáculos taurinos no fueran subvencionados con dinero público. Este cambio de postura, como siempre, llegó tras un mero cálculo electoral. Como sabemos, Podemos es un partido diferente cada seis meses, en incesante camino hacia un aparente y nórdico centro del tablero político.

Animales y justicia social

PACMA aspira a muchas más cosas que a prohibir los toros. En su redundante y mal redactado programa electoral, podemos encontrardecenas de propuestas en defensa de la fauna. Por ejemplo, pretenden que exista un Fiscal General que exclusivamente se dedique a defender a los animales, que acabaría generando polémica al proteger con especial interés a la abeja reina, el pavo real y al rey de la selva (paremos esto). Además, PACMA quiere bancos de alimentos para animales, la creación de un observatorio contra el maltrato animal y el nombramiento de un Defensor de los Animales.
Ahora que sobra dinero, el Partido Animalista propone también la implantación de un sistema público de salud para animales. Imaginen la construcción de una nueva red de grandes hospitales públicos en los que curar a las mascotas y los animales de granja. Habría que contratar a miles de veterinarios. Y tendría los ritmos de la sanidad pública. Imagínese obtener cita médica para dentro de dos años para que inspeccionen el orzuelo que le ha salido a un hámster que morirá de viejo en un año.
No quiero ni pensar en la de bajas por depresión que pillarían los cerdos una semana antes de que llegara su momento de ser convertidos en chorizos. Imaginen las salas de espera, las habitaciones compartidas por una vaca y un burro. Los amigos mandarían flores y los animales se las comerían. Deliro.
¿Recuerdan a Excalibur? El Partido Animalista considera que hay que crear una Plan de Contingencia Frente a la Sospecha de Infección por Virus Ébola en Perros que incluiría la creación de laboratorios y animalarios con el máximo nivel de bioseguridad. PACMA también aspira a que se creen residencias de animales en lugares y centros de trabajo de las Administraciones públicas o dependientes de ellas, con personal especializado para que los funcionarios puedan ir a trabajar y dejar allí su perro o su gato perfectamente vigilado y recibiendo un masaje.
Todo esto suena muy caro. Y empiezas pidiendo seguridad social y acabas pidiendo pensiones. Hay un trabajador por cada tres cerdos y dos tucanes, calcularíamos. El sistema no es sostenible, diríamos. Entre unas cosas y otras, si sumamos el concierto vasco o el régimen foral de Navarra, al final un podenco de Pamplona va a vivir mejor que un señor jubilado extremeño. Esto se nos va de las pezuñas (mucho nivel aquí).
Si lo de la sanidad pública para animales parece caro, veamos esta otra asequible propuesta: evitar los atropellos de miles de animales al año con la instalación de túneles y pasos elevados en las carreteras para permitir el tránsito de animales. Es decir, PACMA propone llenar la geografía española de túneles y pasos elevados para que una lombriz pueda cruzar el campo sin obstáculos. ¿Esto por qué no se había hecho antes? ¿Por qué no soterramos directamente todas las carreteras y vías de tren del país? ¿Cuántos billones de euros podría costar? Que se haga, que se haga todo esto, no discutamos más.

Lo que hay que prohibir

Como toda formación de izquierdas, PACMA está en contra del mercado. En su caso, en contra del mercado de animales. Este partido aspira a que quede prohibida la compra y venta de animales domésticos y exóticos. Es decir, consideran que existen suficientes animales, que deben ser adoptados y esterilizados. Y las tiendas de venta de animales a cerrar, claro.
PACMA también está en contra de que existan zoológicos, acuarios y circos con animales. Imagine lo que ocurriría si acabáramos con los zoológicos y los acuarios. La gente viajaría de safari a Kenia como el que va a Jurassic Park, a vislumbrar animales desconocidos. Todos presumiríamos de tener un amigo que una vez vio una jirafa real, los ciudadanos hablarían de leyendas urbanas sobre la existencia de hipopótamos y gacelas y un viejo marinero loco contaría que una vez pudo ver en alta mar un animal súper inteligente llamado delfín. Habladurías, diríamos.
Para PACMA también hay que prohibir cualquier deporte en el que se utilicen animales. Incluyan ustedes aquí la equitación o el aplastamiento por elefante, antiguo método de ejecución de condenados a muerte que ha caído en desuso. Descartado automáticamente. También queda prohibida la caza, por supuesto, otro de los asuntos en los que Podemos no estuvo de acuerdo.
Ni hablamos de los abrigos de piel, se acabaron. En este punto PACMA y Podemos sí demuestran cierta sintonía. Iglesias da ejemplo vistiendo abrigos de tejido de saco y prendas sintéticas que ni siquiera suponen sufrimiento a seres indefensos como el algodón y el lino. Mientras PACMA propone acabar con las granjas peleteras, Iglesias en rueda de prensa ironiza sobre el abrigo de una periodista: "Precioso abrigo de pieles trae usted". La periodista no opinó sobre la ropa de Iglesias por educación (no como nosotros hacemos aquí). Realmente, el comentario de Iglesias seguro que tenía más que ver con la lucha de clases que con la lucha de tejidos, pero ahí quedó la frase, para regocijo de los animalistas.
No acaba aquí la persecución de los lujos propios de quien tiene el sueldo de Pablo Iglesias o empresas en Panamá. PACMA tampoco quiere foie gras, cuya fabricación también quedaría prohibida. Imaginen las consecuencias. Al poco tiempo surgiría un mercado negro de foie gras, producto que se convertiría en activo refugio al revalorizarse más rápido que el oro, la vivienda o Lucas Vázquez.
Habría una burbuja de foie gras, que explotaría, llevándose por delante economías enteras. Se dejaría de hablar del oro negro para empezar a hablar, siempre en voz baja, del oro untable, y se investigarían sustitutivos del foie gras fabricados con algas y arena y con sabor a subvención pública.
Por supuesto, los alimentos transgénicos también deben ser prohibidos, a ver si vamos a acabar con el hambre en el mundo sin darnos cuenta a base de crear súper tomates. De momento, PACMA no aspira a convertirnos a todos en vegetarianos, pero sí propone que se ofrezca siempre menú vegetariano y vegano en comedores públicos y escolares, hospitales y prisiones. Un asesino en serie también tiene derecho a comer sopa de flores y respetar a los animales.
El Partido Animalista propone a su vez la puesta en marcha de campañas informativas sobre los beneficios para la salud de una dieta libre de productos de origen animal. Campañas pagadas en su totalidad por usted y por mí, claro. A eso hay que sumar la inclusión del valor del respeto a los animales como tema transversal en todos los niveles de la enseñanza, o la necesaria formación del profesorado en el respeto a los animales. Así que con un poco de adoctrinamiento en las aulas, en un par de generaciones la mayoría de nuestros jóvenes no solamente serán medio comunistas (como ahora), sino que también serán herbívoros (el futuro).
En PACMA tampoco entusiasma la experimentación con animales, con la que los animalistas quieren terminar. Al hilo de este tema, recuerdo que la primera vez que oí hablar de un tal Echenique fue por un artículo científico de 2014 en el que se abordaba, entre otras cosas, el asunto de la experimentación científica con animales. Veamos el dilema que sugería el político argentino:
Imaginemos también que los expertos nos dicen que el desarrollo de técnicas sin animales aún se halla décadas en el futuro. […] Entonces, tenemos que elegir. ¿Qué preferimos? ¿El sufrimiento y encarcelamiento de miles (¿millones?) de ratones, cerdos, quizás chimpancés, o la muerte de un millón de niños humanos?
El hoy secretario de Organización de Podemos valoraba líneas más abajo su propio planteamiento:
Es un dilema moral irresoluble y a mí no se me ocurre otro modo de tomar una decisión común que debatir, hablar y, en última instancia, votar.
Elegir entre el sufrimiento de ratones y cerdos o la muerte de niños humanos, "un dilema moral irresoluble", sin duda, así que no perdamos el tiempo intentando resolverlo, a ver si nos vamos a acabar ciscando en alguien.
Pero no nos pongamos violentos. En el fondo me gusta la reflexión de Echenique, creo que resuelve el debate casi de un plumazo, aunque no en el sentido que él pretendía. El caso es que resulta que en su programa electoral la formación morada ahora no hace ninguna referencia a la experimentación con animales, algo que, sin duda, habrá decepcionado a los animalistas.
PACMA propone también una reforma de la Constitución o un aumento del número de escaños en el Congreso hasta los 400, es decir, hasta que proporcionalmente les toque uno a ellos. Dejando a un lado los asuntos de la fauna, también nos han gustado otras propuestas, como el encarecimiento de los envases para fomentar su reutilización (tal cual, muy lógico), limitar el consumo urbano de agua de las empresas privadas, la prohibición de la pirotecnia (que provoca incendios y molesta a los animales) o fomentar los planes de desplazamiento peatonal. ¿De verdad hay que realizar un plan para que la gente camine a comprar el pan?
Hay muchas más cosas, brindis al sol, expresiones de deseos, planes y más planes, conferencias, campañas, subvenciones, ayudas, buenismo en cantidades industriales y todo tipo de perroflautadas imposibles. De aprobarse la mitad de ellas, llevarían a España a la quiebra en unos pocos años. Por desgracia, no podemos comentarlo todo aquí.
El Partido Animalista mantiene inamovible el grueso de su programa desde hace más de un lustro, así que hay que reconocer una considerable coherencia en sus propuestas. Son consecuentes y la mayor parte de ese programa lo aprobaría el Podemos de 2014 sin ningún problema, pero hace unos días el histórico Pacto del Tofu no fue posible.
Las cosas han cambiado. En PACMA se olieron que a Podemos ahora los animales les importan entre poco y nada y eso no cambiará hasta que esos animales no puedan emitir su propio voto (todo se andará). "Podemos continúa apoyando la tauromaquia, no ha tocado las leyes de caza y sigue sacrificando animales en las perreras", denuncian desde PACMA, y añaden que la formación de Pablo Iglesias "en su programa electoral apenas menciona a los animales". Y tienen razón, no hay ni una página entera dedicada a la fauna dentro de un programa electoral inmenso.
Así que entiendo la decisión de PACMA de ir a las elecciones en solitario y celebro que no se hayan vendido por un carguito y un plato de lentejas (sin chorizo, por supuesto). Veremos si los animalistas son capaces de entrar finalmente en el Congreso o si siguen teniendo que ver los toros desde la barrera. Sin acritud.

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