martes, 29 de marzo de 2016

El papa Francisco: "Pagar salarios en negro es un pecado gravísimo"

Otra frase errada del papa Francisco, acerca en este caso del pecado que supone pagar salarios en negro. 
Una cosa es que diga que robar es un pecado gravísimo, pero lo que no puede ser un pecado es una cosa y la contraria. Pues lo que no dice es que el político puede robar impunemente y bajo la amenaza de violencia (multa, detención, cárcel depende del grado de resistencia), de manera creciente a sus súbditos (sobre lo cual por supuesto no dice nada), teniendo que trabajar íntegramente para su amo, el Estado, un trabajador medio en España por ejemplo, hasta el 1 de julio (día de liberación fiscal 2015) para cumplir con Hacienda (pero quitar a la fuerza sus pertenencias a alguien no es pecado). 

El pecado al parecer es proteger lo que es tuyo y que te intentan quitar por la fuerza (por tu bien dicen). Para entender la cuestión del dinero negro hay que entender varias cosas. 
El papa Francisco:
Primero, el dinero negro aparece mayoritariamente cuando una actividad no es rentable bajo la creciente maraña legislativa que impone el Estado, y que se entromete y encarece entre los acuerdos de terceros (en lugar de regulación acordada entre partes y que defienda el cumplimiento de acuerdos y contratos permitiendo actuar en caso de incumplimiento). La creciente maraña lejos de facilitar libres intercambios, impide acuerdos no lesivos con terceros y favorecedores para ambas partes (de ahí que se realice) perjudicando a los que presuntamente pretende ayudar. 
A su vez, el dinero negro aparece también precisamente con los impuestos, elevados, crecientes y expoliadores pues implica por una parte quitar lo que es propiedad de otras personas (pedir una parte de lo que se han intercambiado A y B) sin participar ni aportar nada a dicho intercambio, y por otra parte, este impuesto encarece el intercambio, reduce la satisfacción del mismo (pues te quitan parte) y provoca que muchas actividades dejen precisamente de ser rentables por ese importe (provocando o bien que no se haga dicho intercambio aunque fuera originalmente beneficioso tanto para A como para B, y en consecuencia impidiendo la satisfacción de las necesidades tanto de A como de B) o que ese intercambio o servicio se preste en dinero negro, es decir, de la única manera en que se puede llevar a cabo satisfactoriamente sin incurrir en pérdidas (no pagando impuestos). 
Y esta precisamente es la única salida para muchas familias, empresarios o trabajadores para sobrevivir ante la pesada losa a la que es sometido por el Estado, y que de lo contrario, sería su perdición. 
El papa Francisco, como en tantas ocasiones últimamente muestra una creciente dosis bien de populismo, bien de hipocresía (mirando a un lado pero no a otro o al origen de dicha situación) bien de profundo desconocimiento de lo que habla (algo muy grave cuando además intenta dar lecciones sabiendo la audiencia que tiene). Aunque cabe aclarar (al menos en cuanto a sus posibles seguidores), que cuando un sacerdote o el propio Papa habla de problemas sociales o económicos, no lo hacen con carácter dogmático, sino de opiniones que en ningún caso obliga a sus fieles (pues la infalibilidad que se le supone por sus fieles al Papa se refiere a otras cuestiones). 

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