martes, 8 de marzo de 2016

Sobre el feminismo

Hoy es el día de la mujer, y como tal, cabe felicitarse por los avances que ha tenido la mujer en la sociedad. 

Quería hablar brevemente sobre la cuestión del feminismo, el machismo y el hembrismo (también denominado feminazismo). 


Cabe diferenciar y entender qué significado y qué se asocia a cada término. El término machismo, como indica su definición significa una actitud de prepotencia del hombre respecto a la mujer. Una actitud de superioridad. En consecuencia, hay que resaltar la acepción negativa del mismo, y por supuesto erradicar con una apropiada educación dicho comportamiento, que desgraciadamente sigue vigente incluso por ley en distintos lugares del planeta. 

Frente a esta situación, nos encontramos con el feminismo, el clásico y original, que al contrario que el machismo, no refleja una actitud de superioridad o prepotencia, sino que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres, pues como personas humanas no son ni más ni menos. Y este es efectivamente el feminismo loable, que hay que apoyar y estimular, y en el que hay que educar. Es la ideología con la que desde luego me identifico y defiendo. Pero ojo, derechos, igualdad ante la justicia, mismas libertades y oportunidades NO es igualitarismo en resultados, algo que confunden muchos (aún cuando el sexo no esté de por medio), aunque ese es otro tema no tratado ahora aquí. 

En este sentido, no puedo ser más de la opinión de la célebre Marie Curie, primera mujer en ganar un premio Nobel (física) y primera persona en ganarlo dos veces (química), conviertiéndose a su vez en la primera catedrática dela historia de la universidad parisina: 

“Nunca he creído que por ser mujer deba merecer tratos especiales. De creerlo estaría reconociendo que soy inferior a los hombres, y yo no soy inferior a ninguno de ellos”. 

Este es efectivamente el verdadero feminismo, aquel que trata a hombres y mujeres en igualdad de derechos, sin privilegios, sin discriminaciones. 

Desgraciadamente, frente a este feminismo, nos encontramos con otro tipo de feminismo, aquel equivalente al machismo en el hombre, es decir, aquel que manifiesta la superioridad de la mujer y una actitud reaccionaria y denigrante sobre el hombre (un simple ejemplo). Aquel que no busca la igualdad entre el hombre y la mujer, sino la superioridad de la mujer y no una igualdad de derechos o de trato, sino privilegios discriminatorios hacia el hombre. Este feminismo es el denominado hembrismo (también es empleado mediáticamente el término feminazismo por las formas totalitarias -un simple ejemplo- con las que pretende someter o discriminar al hombre), y que busca el revanchismo y criminalizar al hombre como colectivo. 

Y la presencia de este tipo de feminismo o corriente podría ser más correcto (presente en ciertos movimientos activistas actuales y con mucho peso como lobby en ciertas leyes discriminatorias) hace mucho daño al feminismo de la igualdad, creando un rechazo y antipatía sobre el movimiento feminista natural, al no discriminatorio ni revanchista, un feminismo humanista que busca reconciliar a los hombres y las mujeres, no enfrentarlos, y que está contra todo tipo de violencia y discriminación, venga de donde venga. Y es que la discriminación inversa (técnicamente discriminación positiva), lejos de ayudar, enquista problemas agravándolos sobremanera. 

En este sentido es más que recomendable la gran obra de Thomas Sowell (por cierto autor negro afroamericano), "La discriminación positiva en el mundo", el mayor estudio empírico sobre discriminación inversa impuesta por ley (distintos tipos, ya sea de raza, de minorías, de sexo...en distintos países) para supuestamente favorecer a grupos más "débiles", y los efectos perversos que se crean al respecto. 




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