viernes, 22 de marzo de 2013

Doble incumplimiento programado (Política, Economía. 1.349)


Juan R. Rallo denuncia en este artículo el incumplimiento de las promesas del Gobierno en 2013-2014 sobre el déficit e impuestos. Y no porque no puedan o se vean obligado a ello, que es lo que emplean como excusa, sino porque no tienen ninguna voluntad al respecto:

"En contra de la muy popular leyenda, el PP no cumplió con el objetivo de déficit de 2012 pese a las abundantísimas toneladas de maquillaje empleado en su confección: cerró en el 6,7% del PIB, por encima del archirrenegociado 6,3%. Tampoco alcanzará ahora el 4,5% comprometido para 2013, toda vez que aprobó notables incrementos del gasto con respecto a 2012. En el Gobierno lo saben perfectamente, de ahí que De Guindos, cual estudiante mal aplicado o futbolista llorón, lleve meses implorándole a Bruselas –es decir, a Merkel– que le permita al manirroto Montoro seguir gastando mucho más de lo que ingresa, esto es, que le permita seguir arrastrando a los españoles por la senda del sobreendeudamiento.
De ahí que, por muchos ministros que continúen desfilando por los medios de comunicación cacareando zalameramente que bajarán los impuestos en 2014, no lo harán. Y no lo harán por razones que ellos mismos ya están comenzando a deslizar de manera tramposa: no será “compatible” con un déficit que continuará demasiado alto. Son presas de sus propias mentiras: dado que, al aprobar una de las mayores subidas de impuestos de nuestra historia, tuvieron que calmar a su estafado electorado prometiéndole que sólo se trataría de un “recargo temporal de solidaridad”, va llegando el momento de empezar a oficiar el ritual del incumplimiento justificado y de buena voluntad: “nuestro propósito a estas alturas de la película sigue siendo el de bajar los impuestos, en todo caso serán causas futuras y de fuerza mayor las que nos lo impedirán”. 
Pero no: la única causa de fuerza mayor que impide hoy y que impedirá mañana bajar impuestos será la ciega adoración de este gobierno hacia un sector público hipertrofiado, es decir, su obsesiva negativa a recortar masivamente el gasto y acabar con el déficit (por ejemplo, en mi último libro bosquejo un recorte de 135.000 millones de euros anuales). Cerrada esa puerta por nuestro socialdemócrata Gobierno, España sólo podrá ver reducidos sus esfuerzos de dos formas: o a costa de endeudarnos todavía más –si es que Bruselas modifica los plazos del déficit y el PP opta por jugar esa temporal baza electoralita–, o bajando la persiana del chiringuito y declarando el default.
De momento, lo más probable es que en 2014 vivamos un doble incumplimiento programado: ni alcanzaremos el 4,5% de déficit ni, por supuesto, el Ejecutivo que en 2012 subió 27 veces los impuestos procederá a rebajarlos de un modo apreciable. Es más, no descarten que los continúen subiendo con tal de consolidar una burocracia sobredimensionada desplumando a los españoles. Todo por no querer adelgazar a nuestro mórbido Estado. "
Fuente: VLCNews

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