sábado, 30 de marzo de 2013

El calentamiento global es menos problema de lo que se pensaba, según The Economist. (Calentamiento global. 129)

Los propios "calentólogos"empiezan a reconocer que el problema es menor de lo que se pensaba y empiezan a pensar que en lugar de mitigaciones (ingentes gastos de dinero y empeoramiento económico) habría que hacer adaptaciones:

Artículo de Desde el Exilio:

"Los científicos calentólogos están diciendo que hay menos problema del que se pensaba con el calentamiento global. ¿Por qué no lo dice la prensa? Pero hay excepciones; The Economist acaba de publicar un artículo sorprendente.

Entiéndase “menos problema”, numéricamente. Lo que calcula ahora esa extraña “ciencia del cambio climático” (la antigua climatología, pasada por la carbonofobia), es una cantidad de problema menor que lo que calculaba antes.

Para situarnos. Si te preocupan las emisiones de CO2, y quieres saber si suponen un problema, necesitas saber tres cosas.
  1. ¿Cómo van a evolucionar las emisiones en el futuro?
  2. ¿Cuánto afecta una cantidad determinada de CO2 a la temperatura (global)?
  3. ¿Qué efectos tiene esa subida de temperatura (global)?
Sería aun más informativo si en vez de la temperatura global te preocupas por la temperatura regional. Pero mejor no hacer virgüerías, cuando ni siquiera sabemos la respuesta global. Porque de esas tres preguntas, no tenemos respuesta para ninguna. Por eso hablan de escenarios, para dejar las respuestas abiertas. Y podemos jugar con un escenario, para situar el asunto. El escenario en que (1) y (3) son conocidos.
Imaginemos:
  1. En el futuro va a haber las mismas emisiones (aceleradas) que en el presente.
  2. No sabemos cuánto afecta el CO2 a la temperatura.
  3. Si las temperaturas suben más de dos grados (pongamos sobre el presente), hay problema.
Ese es más o menos el “escenario” en el que juega el IPCC cuando hace sus proyecciones de futuro. No hay especial motivo para creer ni en (1) ni en (2), pero por seguir el juego.

Lo importante es que en esa pregunta de cuánto afecta el CO2 a la temperatura, la literatura científica calentóloga está bajando la cifra. Ojo, no los “escépticos”; son los mismos calentólogos. Lo que, en un mundo normal, esperarías que produjera grandes albricias por parte por ejemplo de los políticos y la prensa preocupados por el calentamiento global. Esperarías titulares como:
¡El problema del calentamiento global es menor de lo que se pensaba!
¡La ciencia dice que hay más tiempo para resolver el problema del cambio climático!
Etc.

Pero ese tipo de noticias ha brillado por su ausencia. A cambio oirás hablar del récord de calor en no sé dónde, pero no del récord del marzo más frío en Alemania desde el siglo XIX. De lo segundo solo nos enteramos entre amigos. Como esta foto que nos proporciona amablemente “el jefe”, cuando salía al jardín a poner los huevos de Pascua, de gran tradición en Alemania.
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Pero, poco a poco, y no en la prensa de masas, va saliendo la noticia. A la gente le ha sorprendido este artículo de The Economist, normalmente alarmista con el clima.
Es un juego de palabras. Llaman “sensibilidad del clima” a lo que se calentaría por doblar la cantidad de CO2. Explica que la falta de calentamiento en los últimos 15 años son un enigma para la calentología. Y que esa circunstancia hace que los cálculos actuales sobre esa “sensibilidad” sean menores de lo que eran. Incluso se permite citar lo que llama un “estudio independiente”, que solo quiere decir no pro-IPCC.

La conclusión, razonablemente sensata -si crees a los calentólogos, como cree The Economist- se puede resumir con estos dos párrafos:

Si esas estimaciones fueran ciertas [las actuales] haría falta una revisión de la ciencia del cambio cliático, y, posiblemente, las políticas públicas. Si, según la opinión convencional, la temperatura global pudiera subir 3º o más en respuesta a doblar las emisiones, entonces la respuesta correcta sería esa de la que todo el munndo habla de boquilla: controlar el calentamiento y los gases invernadero que lo causan. Es lo que llaman “mitigación” en la jerga. Además, si hubiera una posibilidad de algo catastrófico como una subida de 6º, eso jutificaría intervenciones drásticas. Sería similar a contratar un seguro contra desastres. Puede parecer un gasto innecesario cuando pagas el extra, pero cuando lo necesitas, lo necesitas de verdad. Muchos economistas, incluyendo a William Nordhaus, de Yale, lo han sostenido.
 
Sin embargo, si las temperaturas solo subirán probablemente 2ºC en respuesta a doblar el CO2 (y si la posibilidad de 6ºC es despreciable), el cálculo puede cambiar. Tal vez ek mundo debería de adaptarse a (más que parar) la subida de los gases invernadero. No tiene sentido comprar un seguro contra terremotos si vives donde no hay terremotos. En esta caso más adaptación en vez de más mitigación puede ser la política adecuada. Pero esto sería un buen consejo solo si las nuevas estimaciones son mejores que las anteriores.
 
Cabe mencionar que James Anan, climatólogo, ortodoxo, IPCC, modelista, y estudioso de la “sensibilidad del clima”, alaba hoy el artículo de The Economist:
Me parece que tiene mucho sentido.
Destaco:
Es difícil negar el mensaje general de una decreciente probablilidad de una sensiblidad alta.
Imagina las consecuencias (siempre dentro de la ortodoxia carbonófoba). Una sensibilidad más baja, con los estudios recientes dando cifras que no exceden los dos grados, les dan a los preocupados unas décadas extra para que las fuentes de energía alternativas (renovables o no) tengan tiempo de ser más baratas que los combustibles fósiles. Ya llevan el camino, y tiempo es lo todo que necesitan, en lugar de arruinarnos necesitando carretadas de dinero (como el déficit de tarifa). Pero da la impresión de que esta gente (p.ej. Pedro J.) no quiere saber nada de buenas noticias. Es como si estuvieran casados con un problema imaginario. O peor, como si fueran yonkis del mismo.

Lo groteco es que los yonkis proponen una solución que consiste en empobrecerse, sin conseguir ningún objetivo de reducción de las emisiones. Como ya ha demostrado Kyoto. Supongo que invierten en huertos solares, ¡viva la subvención! Porque listos sí son, sí. Pero para los demás, es estúpido incluso si crees en el problema imaginario. Que no.

En resumen. Algo se está moviendo. La cuestión es si será suficiente para que el IPCC se sienta obligado a reflejarlo en su próximo macro informe (finales de 2013). Tiene que hacer equilibrios entre seguir perdiendo credibilidad, y disminuir la presión de la alarma. Hará gimnasia, con un poco de todo, pero sin que lo note la prensa. No es difícil, cuando no te quieres enterar."

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