lunes, 28 de mayo de 2018

La economía española es menos competitiva que hace un año y baja al puesto 36

Patricia Malagón muestra los resultados del últimos ranking sobre competitividad de los países y empresas y la situación de España, dónde mejora y empeora. 
Artículo de Libre Mercado: 
Baja la competitividad de la economía española. | Pixabay
El World Competitiveness Ranking, el índice más importante a la hora de medir la competitividad de los países y las empresas, ha publicado su informe de 2018, que no deja bien parada a la economía española. Nuestro país ha descendido dos puestos respecto al año anterior debido a la inflación, la financiación de las pensiones, la intensidad energética y la balanza por cuenta corriente. En el año 2007, España marcó su mejor registro en el ranking al alcanzar el puesto 30, en 2013 bajó hasta el 45 y cuando parecía que volvía a recuperar posiciones al reafirmarse en el número 34 por dos años consecutivos ha vuelto a descender.
En los primeros puestos de la clasificación aparecen Estados Unidos, Hong Kong, Singapur, Holanda y Suiza -todos ellos conforman el Top 5-. Entre los diez primeros también tienen hueco Dinamarca, Emiratos Árabes Unidos, Noruega, Suecia y Canadá. Alemania por su parte ha bajado dos puestos hasta colocarse décimo quinta, Reino Unido es vigésimo, Francia ha pasado de ocupar el número 31 al 28 e Italia se queda en el 42.

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El estudio analiza cuatro áreas principales: resultados económicos, eficiencia del Gobierno, eficiencia empresarial e Infraestructuras. La mejor posición es la anotada en infraestructuras y la peor en eficiencia empresarial. Sobre resultados económicos -donde el país ha subido cuatro posiciones- destaca la mejora en la formación bruta de capital fijo y el descenso del paro. Sin embargo, ha empeorado la inflación y la balanza por cuenta corriente respecto a 2017. En este mismo apartado, el WCR señala como fortalezas de la economía nacional la exportación, la inversión directa en el exterior y la inversión extranjera en España.
En el capítulo dedicado a las infraestructuras, donde se analiza el grado de recursos básicos, tecnológicos, científicos y humanos que cubren las necesidades de las empresas, España es el 27 de 63 -la mejor posición de las cuatro áreas-. El estudio destaca la buena cualificación de los ingenieros, la esperanza de vida y las infraestructuras sanitarias. Los lastres en este apartado son el desconocimiento de idiomas, la poca conexión entre empresas y formación universitaria y la poca atracción de científicos e investigadores internacionales.
En cuanto a la eficiencia del sector público, no es que España consiga grandes notas. Las finanzas públicas se quedan a la cola, son las 52 de 63, la política fiscal está en el puesto 45 y solo parece salvarse el marco social, que asciende al puesto 19.
Por último, la eficiencia empresarial, que es la que peor nota obtiene de las cuatro áreas, queda lastrada por la falta de atracción y retención de talentos, formación laboral, transformación digital y emprendimiento. En el lado positivo aparece la cualificación de los trabajadores, la productividad y la salud de las grandes empresas españolas. Según deja entrever el WCR, la eficiencia empresarial española está en mal momento por la necesidad de reformas económicas y sociales, la falta de integración de las tecnologías en las empresas y el poco uso que las compañías nacionales hacen del Big Data.

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