martes, 12 de abril de 2016

Como el gasto público innecesario lastra el crecimiento

Carlos Prado muestra de qué manera el gasto público lastra el crecimiento y priva de oportunidades a empresas y familias, creando un serio problema. 

Artículo de Gurusblog: 
Gasto Innecesario
El mundo tiene hoy más dinero en circulación que nunca. ¿Cómo es posible que habiendo más dinero no seamos capaces de salir de una de las peores crisis que hubo en la historia?
El dinero es el ser que más miedo tiene. ¿Nadie sabe donde está ese dinero creado, pero nos lo podemos imaginar? Pero no quiero entrar en ese debate.
La inversión privada a través del crédito es la que saca a un país de una crisis, eso lo tenemos todos claro y no la inversión pública a través del gasto público con el dinero de nuestros impuestos.
Algunos siempre han pensado que aumentar el gasto público era la manera de estimular la economía y año tras año vemos que eso no es así.
Vamos a partir de la premisa de que el dinero es fungible. Un Gobierno nos vende la idea que necesita subir los impuestos, por ejemplo, para poder pagar los subsidios por desempleo. Pero da la casualidad que sin ese dinero podría pagar los subsidios perfectamente. La idea de partida es clara, vivimos en un mundo donde la capacidad productiva está limitada por la cantidad de recursos. La producción no es ilimitada, ya que los recursos (inputs) tampoco lo sonEntonces nos encontramos ante la problemática de ver cómo los Estados cuando tienen que ser financiados lo serán en detrimento de las alternativas privadas.
Cuando aumentan los impuestos, ese dinero que podría ser utilizado por los ciudadanos para consumir o las empresas para realizar inversiones no lo es, y va para financiar a un Estado.
Mientras pequeñas compañías y familias gestionan de manera eficiente el dinero con pequeños presupuestos, los Estados no son capaces de gestionar grandes presupuestos eficientemente.
Cuando un Estado emite deuda pública o se crea dinero mediante inflación artificial (como es el caso del QE de Draghi) se está detrayendo esa cantidad equivalente de las manos privadas hacia el Sector Público.
Todo incremento del Gasto Público provoca un coste de oportunidad en la inversión privada.
Es tan claro como que cualquier aumento de gasto innecesario por parte del Estado provoca que se estén reduciendo oportunidades de inversión privada en la economía.
He escuchado en innumerables ocasiones a mucha gente decir que si con sus impuestos se hicieran más cosas, no les importaría pagar más impuestos, pero resulta que no es el caso.
¿Dónde radica la diferencia entre los Estados y las empresas?
Pues principalmente en que los Estados lo primero que hacen es fijar sus políticas de gasto y decidir así en dónde gastar el dinero y luego deciden cómo financiar ese gasto en base a sus expectativas de ingresos. Mientras que las empresas lo que hacen es justo al revés. Planifican de dónde pueden obtener los ingresos necesarios para acometer sus gastos e inversiones para crecer y expandirse.
Las familias al igual que las empresas hacen lo mismo. Dependiendo del dinero que entra cada mes, gastan más o menos.
Cada euro recaudado ya no está vinculado a una partida de gasto. Ni las cotizaciones sociales sirven totalmente para pagar a los desempleados, ya que no hay dinero y se tiene que tirar de la hucha general.
Llegamos a la situación en la que cuánto más gasto público innecesario exista, menos margen para que la economía se pueda recuperar.
Si no empezamos a pensar que el problema que tenemos es de gasto, llegará el día en el que verdaderamente será insostenible y, en consecuencia, también lo será la deuda que lo financia.

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