martes, 19 de abril de 2016

Desmontando a Compromís (II)

Fernando Giner analiza analiza la estrategia de ingeniería social llevada a cabo por Compromís y la retórico del discurso empleada (como ya se hizo en Cataluña) por los nacionalistas, que por propio interés en cuestión de gestión puede encontrar un aliado en el PP. 
Artículo de ABC: 
Joan Ribó, en un pleno del Ayuntamiento de ValenciaJoan Ribó, en un pleno del Ayuntamiento de Valencia - ROBER SOLSONA
Apuntábamos en la primera entrega que Compromís está desarrollando un proceso de ingeniería social similar al que se inició en Cataluña en los años ochenta. La idea es acusar de todos los males que ocurren en nuestra región al Estado, al tiempo que desde la educación y la cultura se adoctrina, principalmente a los más jóvenes, para introducir la idea base: ‘España nos trata mal, España nos roba’.
Nadie duda que reivindicar una financiación justa y equitativa frente al resto de España es una necesidad real y prioritaria, y pensamos que ésta se puede concretar en una reforma de la Ley de Financiación. Ahora bien, hacer de esta reivindicación una política de toda una legislatura supone llevar a la eternización la retórica del discurso, sin principio ni fin. Y Compromís está por esta labor.
La ingeniería es insaciable. El proceso se nutre de una continua presión y confrontación a través de las reivindicaciones, nunca se saciará el apetito y siempre habrá motivo para demostrar que ‘España nos roba’. Esto es lo que ha pasado en Cataluña porque es la estrategia última de los grupos nacionalistas.
El caso de Valencia es alarmante, ya que las cifras de deuda y déficit de la Comunitat son más que preocupantes. La deuda no parece tener techoasciende sin tregua a 42.000 millones de euros en estos momentos, más de 8.000 euros por valenciano (más que el sueldo de cualquiera de nuestros hijos que este año tengan la oportunidad de trabajar), la más alta de las CCAA de España y con un déficit del 2,51% que aflora las flaquezas de esta Comunitat.
Ante esta situación, el actual Gobierno de la Comunitat Valenciana ha reconocido que con su gestión no conseguirá pagar la deuda, máxime cuando después de un año aún no han comenzado a gestionar y cuando todavía no se conoce la estrategia que desarrolle el futuro de la actividad económica. Incompetentes para levantar la economía, les viene que ni pintado el argumento: "Exijo que me perdonen la deuda, porque España nos roba".
Sólo así se entiende que todos los esfuerzos se centren en la condonación, culpabilizando a España, diciendo que no se ha portado bien con los valencianos y que nos lo deben.
Por supuesto, las dos columnas vertebrales de la ingeniería social, Educación y Cultura, trabajan a toda máquina, movilizando la inmersión lingüística, abogando por el distrito único o invirtiendo en campañas para concienciación social de su causa. Lo último, la ocurrencia de la Agencia Tributaria Valenciana, idea “copia y pega” de la pretendida Agencia Tributaria Catalana.
Con este planteamiento la pregunta es: ¿Cómo pensará dentro de ocho años un joven valenciano que hoy tiene dieciséis?, ¿Y qué pensarán de España nuestros hijos que hoy están en primaria dentro de veinte años? No lo dude, la ingeniería es a largo plazo.
Sigamos pensando, cuando se argumenta que la deuda es por culpa de España, implícitamente supone aceptar que la gestión no es la causante de la misma. Evidentemente, ante este discurso, el anterior gestor, el Partido Popular, se frota las manos ya que lo exime de cualquier responsabilidad. Dicho de otra manera, convierte al PPCV en un aliado contranatural en este proceso.
La ingeniería está encapsulando al PPCV convirtiéndolo en un insólito reivindicador, ya que permite ensombrecer su responsabilidad. Necesariamente, después de 24 años de mayorías absolutas, es el único que debería dar cuentas de esta situación y no se me olvida que Compromís estaba en la oposición.
Hoy, es muy fácil presentar propuestas revestidas de falso valencianismo sabiendo de antemano que no tendrán nada de efectividad y que este mensaje populista permea muy bien. Insisto, la misión de Ciudadanos es desmontar esta estratagema, mostrar que éste no es el camino, con nuestro posicionamiento sobre iniciativas que se están llevando tanto al consistorio, como a les Corts y al Congreso de los Diputados.
Me parece importante insistir en pedir a Compromís que deje de echarle la culpa a España, que se deje de poses, que por responsabilidad se una a nosotros por una mejor financiación y por inversiones de gran calado como el Corredor Mediterráneo. Sería su éxito. Al PP le pedimos que se regenere y que después de tantos años gobernando, ahora, por esconder sus errores, no permita que Valencia sufra el mismo proceso de ingeniería social que padeció la ciudadanía catalana en los años 80.

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