jueves, 26 de junio de 2014

Las cuentas de Podemos no encajan: la infinanciable jubilación a los 60

Juan R. Rallo desmonta la mentira fiscal de Podemos, la imposible financiación solamente ya de alguna de sus medidas (ya no digo del total de sus vacías promesas), algunos de los mitos que maneja (eso sí, muy extendidos) para solucionar los problemas y la ausencia de preparación y formación para llevar a cabo cálculos y propuestas precisas y reales, dejando todo su respuesta y discurso en las "tres" frases bien sonantes para solucionar las cosas milagrosamente.

Y es que no hace falta profundizar o "rascar" mucho en sus propuestas para desmontar o ver la poca y mala preparación de sus medidas y promesas, que no son otra cosa que un canto al cielo, un cúmulo de deseos sin fundamento ni base que lo sostenga.

Pero como suele ocurrir cuando las cosas van mal o son netamente mejorables, la gente necesita mesías y cosas en las que creer, milagros en los que depositar su fe de un cambio a mejor, y ese siempre es terreno abonado para el surgimiento de falsos profetas, lobos con piel de oveja y vendedores de recetas mágicas...

Artículo de su blog personal:

Dice Luis Alegre, coordinador de Podemos, que las 3.000 mayores empresas de España tributan al 3,5% como tipo efectivo y que si consiguiéramos hacer que pagaran el 20%, lograríamos una recaudación adicional de 20.000 millones que nos permitiría costear un adelanto de la jubilación a los 60 años.

Sólo hay un problema con las cuentas: tanto los gastos como los ingresos están mal.

Gastos
  1. Actualmente, en España hay 783.000 personas ocupadas entre 60 y 64 años (datos EPA del INE). Esta cifra se eleva hasta 958.000 personas si contamos toda la gente en esa franja de edad que busca empleo (población activa).
  2. En abril de 2014, la pensión media de jubilación era de 998 euros mensuales en 14 pagas (13.972 euros anuales), si bien la pensión media de las nuevas altas era de 1.285 euros mensuales (17.990 euros).
  3. Tomemos generosamente la cifra de 900.000 jubilados a una pensión media de 16.000 euros anuales y obtenemos un coste cercano a los 14.500 millones de euros. Si excluimos las pérdidas de cotización a la Seguridad Social derivadas de la jubilación anticipada (dado que desde Podemos asumirán, imagino, que las plazas vacantes serán ocupadas por parados, obviando todos los problemas de reemplazo y de pérdida de la productividad que pueden surgir), tendríamos una cifra incluso algo menor a la ofrecida por Luis Alegre.
  4. Ahora bien, esas son las cifras del primer trimestre de 2014. ¿Qué sucederá dentro de cinco años? Actualmente, la población ocupada entre 55 y 59 años (los que dentro de cinco años tendrán entre 60 y 64 años y deberían estar jubilados) asciende a 1,5 millones de personas; la activa (la de personas que buscan trabajo y que probablemente trabajaron en el pasado devengando derecho a pensión) sube hasta 1,9 millones.
  5. Tomemos un dato intermedio de 1,75 millones de personas: a 16.000 euros anuales de pensión (¿las congelará Podemos sine die?), el coste ya asciende a 28.000 millones de euros: un 40% más de lo estimado por Luis Alegre.
  6. Pero, ¿por qué pararnos en 2019? Echemos la vista a la siguiente década: en 2030. Según las series demográficas que maneja el INE, en 2029 habrá 23,6 millones de españoles entre 16 y 59 años, frente a 14,3 millones por encima de 60 años. Dado que no trabajarán el 100% de los 23,6 millones de españoles en edad de trabajar sino como muchísimo el 70% (récord de los años de burbuja), nos vamos a una proporción de 16,5 millones de trabajadores para 14,3 millones de pensionistas (asumiendo que sólo cobran pensión los mayores de 60 años, afirmación inexacta por cuanto habría que incluir las pensiones de incapacidad, viudedad y orfandad de menores de 60).
  7. Las personas entre 60 y 64 en el año 2029 ascenderán a 3,3 millones: aun redondeando a la baja hasta los 2,5 millones, nos vamos a un coste de 40.000 millones de euros (siempre que la pensión siga congelada en los 16.000 euros). Es decir, el doble de lo estimado por Luis Alegre.
Ingresos
  1. En contra del mito oficial, las grandes empresas españolas no pagan un impuesto equivalente al 3,5% de sus beneficios contables. Sólo es necesario acudir a sus cuentas anuales para verificarlo. El tipo real que abonan las grandes empresas se ubica cerca del 20%.
  2. El 3,5% es un resultado muy engañoso que se obtiene de olvidar que las empresas también pagan impuestos fuera de España y que no parece muy razonable obligar a los grupos de empresas a pagar impuestos por aquellas divisiones que sufran pérdidas (que es exactamente lo que sucedería si no pudieran compensarse las bases negativas en el resultado consolidado).
  3. De hecho, si medimos la recaudación sobre la base imponible del Impuesto de Sociedades, las empresas ya están pagando el 17,7% incluso dentro de España (según datos de la Agencia Tributaria). Para recaudar los 20.000 millones que desea obtener Luis Alegre, habría que elevar la tributación sobre los grupos consolidados hasta el 117% de la base imponible. No parece demasiado razonable.
  4. Tampoco es cierto que el conjunto de empresas españoles estén pagando unos impuestos alejados de la media europea, incluso de los que se pagan en países tan socialdemócratas como Suecia o Finlandia. La recaudación por el Impuesto de Sociedades español es mayor, en términos relativos, que la que se obtiene en Finlandia. Por consiguiente, sería interesante que Podemos explicara qué modelo europeo de tributación proponen para las empresas españolas. ¿O se trata de aprobar una fiscalidad sobre el tejido empresarial mucho más sangrante que la del resto de Europa? Luego nos quejaremos del poco empleo, los bajos salarios, la escasa inversión, la poca financiación, los trabajos precarios, etc. etc. etc.
  5. En otras palabras, si duplicáramos la tributación en Sociedades dentro del PIB para recaudar unos 20.000 millones de euros adicionales, estaríamos colocando nuestra fiscalidad sobre Sociedades un 76% por encima de la media comunitaria (asumiendo que los aumentos de gravámenes no hicieran caer la recaudación) y ni siquiera estaríamos ingresos suficientes para financiar la jubilación a los 60 años a partir de 2019.
Adenda: A día de hoy, España sigue teniendo un déficit entre 65.000 y 70.000 millones de euros. Todas las brutales subidas de impuestos aprobadas por el PP desde 2012 apenas han servido para lograr una recaudación de 40.000 millones. No estamos, pues, en equilibrio presupuestario para plantearnos qué hacer con la recaudación fiscal adicional: toda la recaudación fiscal adicional debería ir a cubrir el exceso de gasto YA existente (sobre todo si ese exceso de gasto no quiere recortarse, como sería menester) y no a incrementar todavía más el gasto hasta unos niveles directamente insostenibles en el presente y, sobre todo, en el futuro.

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