martes, 3 de marzo de 2015

¿Es malo que bajen los precios? Que viene el 'coco' de la deflación

Martin Feldstein (Harvard) explica la situación actual de los precios en EEUU, la razón fundamental de su caída, y la actuación de los bancos centrales cuando esto ocurre, mostrando las tres razones del porqué de la preocupación de los bancos centrales cuando caen los precios, y como bien dice, sea cual sea la razón, las políticas monetarias que se están implementando "están creando unos riesgos crecientes y posibles efectos secundarios adversos. Los precios actuales de los activos no son racionales y cuando estos precios se corrijan la economía real se resentirá".


Artículo de El Economista:

Hoy mismo ha publicado Eurostat que los precios cayeron un 0,3% en términos interanuales en febrero, después de haber retrocedido un 0,6% en enero. Los precios están cayendo y los bancos centrales hacen lo posible por que vuelvan a la senda del crecimiento, ven en la deflación un obstáculo para el crecimiento. ¿Es la caída de precios un problema real?

El profesor de Economía de la Universidad de Harvard y célebre economista, Martin Feldstein, explica en Project Syndicate, que "la fuerte caída de los precios energéticos es la primera razón que explica la desinflación actual. En EEUU, la inflación subyacente (descuenta la energía y los alimentos sin procesar) fue del 1,6% anual", una cifra que se acerca mucho al 2% de objetivo que se han marcado los bancos centrales.

Además, en EEUU los precios se están moderando por la fortaleza del dólar respecto a otras divisas, que están 'abaratando' las importaciones de la primera potencia del mundo: "La inflación subirá con fuerza una vez que el dólar deje de apreciarse", explica Feldstein.

A pesar de que parece estar claro que la caída de precios proviene en gran parte gracias a una mejora significante en la oferta energética, "los grandes bancos centrales del mundo continúan manteniendo unos tipos de interés extremadamente bajos con la intención de estimular la demanda y con ella la inflación".

El objetivo de los bancos centrales

Todas las políticas ultra-expansivas que están llevando a cabo las máximas instituciones monetarias están argumentadas por los bajos niveles de inflación, y es que parece haberse convertido en una obligación que los precios tengan que subir un 2% al año. En uno de sus últimos documentos, el banco alemán Deutsche Bank explicaba que muchos países han experimentado sus mayores crecimientos económicos durante procesos deflacionarios, algo que podría desmontar la teoría que usan los bancos centrales: una inflación del 2% anual es el entorno perfecto para el crecimiento del empleo y la economía.

Martin Feldstein pone como ejemplo la economía de Japón: "El ejemplo más citado como una economía deflacionaria es Japón. Desde 1980 el país ha vivido diferentes procesos inflacionarios de mayor o menor intensidad... A pesar de ello los ingresos reales no han parado de crecer. Entre 1999 y 2013 el PIB real per cápita ha crecido un 1% anual de media (lo cual es un crecimiento sustancial si se tiene en cuenta el envejecimiento de la población)".

Entonces por qué están tan preocupados los banqueros centrales con el descenso actual de los precios, se pregunta el profesor de Harvard:

-"Una posible explicación reside en la posible erosión de la credibilidad de estas instituciones, que establecieron objetivos de inflación en el 2% y a día de hoy están fallando en su cometido".

-"Otra posibilidad es que los grandes bancos centrales del mundo están más preocupados por el crecimiento real y el empleo, y están usando la caída de los precios como excusa para mantener sus monumentales políticas no convencionales".

-"Y la tercera explicación podría estar en el intento de los bancos centrales de mantener los tipos a niveles históricamente bajos para facilitar la financiación de los Gobiernos vía emisión de deuda pública".

Sea cuál sea la razón, lo cierto es que las políticas monetarias que se están implementando "están creando unos riesgos crecientes y posibles efectos secundarios adversos. Los precios actuales de los activos no son racionales y cuando estos precios se corrijan la economía real se resentirá", culmina Martin Feldstein.

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