domingo, 3 de abril de 2016

¿Islam radicalizado o creencias comunes?

Esto es lo que expresaban los propios ponentes (y todo el público afirmaba pese a considerarse moderado) en la "Conferencia musulmana por la paz" en 2013, acerca de la cuestión del extremismo en el Islam y el falaz argumento de la "islamofobia" de los medios.

Un problema más grave del que se quiere reconocer en Occidente.



"En una conferencia en Noruega en 2013, con asistencia de más de 4000 personas, el presidente de Islam Net ensayó una memorable falacia defensiva: que todos los musulmanes creen en las mismas cosas, y por lo tanto no hay tal diferencia entre extremistas y moderados. De modo que o todos los musulmanes son radicales, o son los medios repletos de "islamofobia" los que repiten tan "desquiciada" afirmación. El orador responde que, al ser todos iguales, la respuesta es que los medios de comunicación son los culpables.
Esta falacia se derrumba cuando la retórica es confrontada con la realidad. Dado que la moral occidental actual condena el racismo, los apologistas islámicos se victimizan acusando de "racistas" a quienes rechazan su religión. Es asombroso con cuánta facilidad es esta falacia pasada por alto. Porque el islam no es una raza ni una etnia, el islam es una religión. Entonces, es imposible hablar de racismo, lo que hay allí es la simple incapacidad musulmana de defender sus ideas sin contar con superioridad de condiciones. Y en cuanto a la "islamofobia", término favorito de sus apologistas, el sufijo "fobia" significa "temor". Y lo que inspira el islam no es temor, sino desprecio. Desprecio por sus enfermas enseñanzas, repletas de odio, violencia y denigración de las minorías o de todo aquel que piense diferente.
Pero volvamos al meollo de la argumentación, y dejemos las cosas en claro. La falacia de Fahad Qureshi es simple: no existen ni "extremistas" ni "moderados", todos son simplemente musulmanes. Entonces, el solo hecho de crear esas etiquetas es la prueba de la "islamofobia". Obviamente, no es así. El que se apliquen tales etiquetas no tiene que ver con investigar por el apoyo a tales o cuales doctrinas específicas dentro del islam, sino simplemente con evaluar las acciones. Quienes se revientan en atentados suicidas, lapidan mujeres, decapitan a miembros de otras religiones o entierran vivos a niños cometen actos indudablemente extremos, y son atinadamente llamados "extremistas". El que los demás musulmanes, que reclaman no pertenecer a estos grupos, afirmen creer en las mismas cosas, es efectivamente una prueba de unidad ideológica en el islam, 
aunque con una clara diferencia de praxis entre uno y otro grupo. Pero cabe resaltar que esta "unidad" se da específicamente en el ámbito de lo "extremista" o "radical". Porque, seamos claros: si alguien defiende enseñanzas como la inferioridad de la mujer, lo correcto de matarlas a pedradas por haber sido violadas y afirma que eso debería promoverse en todo el mundo, entonces tiene ideas extremas. Que no haya dado el paso de ponerlas en práctica todavía no lo salva del extremismo ideológico. Si algo demostró Fahad Qureshi, es lo que muchos librepensadores saben desde hace un tiempo: que no existen "moderados" en el islam, que los llamados "moderados" no son más que los tontos útiles de los "extremistas", y que el problema siempre ha sido el islam mismo."

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