viernes, 25 de diciembre de 2015

Ada Colau se gasta 300.000 euros de dinero público en fomentar el activismo vecinal

Más clientelismo político. Riego del dinero público para pagar y devolver apoyos y favores políticos, ganar votos y crear dependientes.

Es la miseria de la política. El empleo del dinero de terceros (ciudadanos y empresas cada vez más ahogadas, y que tienen que despedir trabajadores, cerrar o impagar facturas o hipotecas ante la creciente robo de su dinero por parte del político para emplearlo en beneficio propio y de sus afines).

Más hipocresía, más despilfarro, más asignación ineficiente de recursos escasos, menor generación de riqueza, más pobreza y miseria, más dependencia del papa estado.

Artículo de El Confidencial:
Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)EFE
“Sí se puede” es el lema de Barcelona En Comú pero también es el 'modus operandi' de la alcaldesa Ada Colau para cualquier cosa. ¿Se puede fomentar el movimiento vecinal desde arriba? Colau piensa que sí. Y por eso ha adjudicado en concurso público de 294.044 euros a la cooperativa Encís para movilizar a los vecinos.
En el Boletín Oficial de la Provincia de Barcelona se señala que este contrato público que abonará el Ayuntamiento de Barcelona es para “servicio de apoyo a la organización de comunidades de vecinos/as, de acuerdo con las especificaciones recogidas en el Pliego de prescripciones técnicas”.
Puede parecer caro, teniendo en cuenta que se está fomentado el activismo vecinal desde el propio Ayuntamiento de Barcelona. El presupuesto inicial era superior: casi llegaba a los 400.000 euros, pero como se le ha otorgado a una cooperativa se ha podido ahorrar los más de 69.000 euros de IVA, ya que este tipo de sociedades con objeto social cívico se encuentran exentas de abonar este impuesto. Fuentes del Ayuntamiento consultadas sobre el contrato no han podido explicar ni el alcance de la actuación encargada a la cooperativa ni han logrado justificar la cuantía del mismo.
Este tipo de políticas reflejan sobre todo el que Ada Colau, pese a ser alcaldesa, sigue actuando como activista. Incluso movilizando a la sociedad desde la propia alcaldía y con dinero público. Normalmente es al revés: las asociaciones de vecinos nacen por iniciativa propia y reciben subvenciones 'a posteriori' como parte del apoyo institucional al tejido asociativo.
Esta adjudicación, publicada el pasado 18 de diciembre, se llevó a cabo el pasado mes de octubre, cuando un mes después se habían desatado protestas del PP en el Ayuntamiento de Barcelona justo por este tipo de contratos. Cinco de ellos sumaban 25.000 euros para tareas como la dinamización en los consejos de barrio de Ciutat Vella, Sants-Montjuïc y Horta-Guinardó. Ahora la cifra casi se multiplica por doce y para favorecer a Encís, la ganadora de este concurso, una cooperativa especializada en generar espacios de diálogo para luchar contra la exclusión social en los barrios de entornos urbanos, con 35 trabajadores y que factura 8 millones anuales.

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