martes, 22 de diciembre de 2015

El Nobel Angus Deaton sobre el "Gran salto adelante" de China y el impacto de las políticas

Recojo un extracto sobre el último libro ("El gran Escape"),  del último premio Nobel de Economía, Angus Deaton sobre el "Gran salto adelante" de China para mostrar  cómo "los efectos catastróficos de las malas políticas pueden ser demasiado obvios"

"A pesar del Progreso general, ha habido catástrofes. Una de las peores de la historia de la humanidad fue el "Gran salto hacia adelante" de China en 1958 a 1961 cuando las políticas de industrialización y producción de alimentos profundamente desorientadas condujeron a la muerte por hambre de 35 millones de personas e impidieron el nacimiento a 40 millones más. Las condiciones climáticas en esos años no fueron inusuales y la hambruna fue completamente obra el ser humano.
Mao Tse-Tung y sus colegas líderes estaban decididos a demostrar la superioridad del comunismo, superar rápidamente los niveles de producción de Rusia y Reino Unido, y establecer el liderazgo de Mao en el mundo Comunista. Se establecieron metas de producción fantásticas para satisfacer la necesidad de alimentos de ciudades en un raudo proceso de industrialización y obtener divisas a través de la exportación de víveres. Bajo el sistema totalitario que mantenía el partido comunista de China las comunas rurales competían para exagerar su producción final, inflando así las ya inalcanzables cuotas de logro alcanzado y no dejando nada para la alimentación de la gente. Al mismo tiempo el partido provocó el caos en el campo al ordenar que toda la tierra privada se convirtiera en comunas, al confiscar la propiedad privada y aún los utensillios de cocina, y al hacer que la gente se alimentara en cocinas comunitarias. Dados los enormes incrementos en producción qué confiadamente se esperaban, la fuerza de trabajo campesina se desvió hacia proyectos de obras públicas y plantas metalúrgicas rurales, la mayoría de las cuales no produjo nada. Las restricciones draconianas de transporte y comunicación impidieron que se difundiera esta información y los castigos por disentir eran claros en 1950-1951, 750.000 personas habían sido ejecutadas. (En todo caso, en estos primeros años de la revolución el partido tenía una amplia reputación y gozaba de gran confianza).
Cuando Mao se enteró de los desastres (aunque probablemente no en toda su dimensión) duplicó las políticas, al tiempo que purgó los indiscretos llamándolos "disidentes de derecha" y culpó a los campesinos por ocultar alimentos. Admitir el gran error del Gran Salto hacia adelante habría puesto en peligro la posición de liderazgo del propio Mao, y él estaba preparado para sacrificar a decenas de millones de sus coterráneos para impedir que esto sucediera. Si Mao hubiera dado marcha atrás cuando la dimensión del hambre masiva si hizo evidente para los líderes, la hambruna habría durado un año, no tres y en todo caso había grano más que suficiente en los almacenes del gobierno para impedir el hambre todos.
De acuerdo con varias narrativas, la esperanza de vida en China era de 50 años en 1958 y disminuyo a menos de 30 en 1960; cinco años más tarde cuando Mao dejó de matar gente, aumentó a casi 55 años. Casi un tercio de quienes nacieron durante el gran salto hacia adelante no sobrevivieron a este evento. A veces es difícil identificar los beneficios de las políticas o aún convencernos de que hagan alguna diferencia. No obstante los efectos catastróficos de las malas políticas pueden ser demasiado obvios, como lo demuestra el Gran Salto hacia Adelante Aún en ausencia de guerras epidemias, una mala política dentro de un sistema totalitario causó la muerte de decenas de millones de personas. Por supuesto, malas políticas suceden todo el tiempo sin que le causen la muerte a millones. El problema en China es que tardo mucho tiempo para revertir esta política debido el sistema totalitario y a la falta de cualquier mecanismo para hacer que Mao cambiara el curso de acción el sistema político.
El sistema político en la china actual no es muy diferente al sistema que creó Mao; lo que es diferente es el flujo de información. A pesar del continuo control del estado es difícil creer que semejante hambruna pudiera ocurrir hoy sin que el liderazgo chino y el resto del mundo se enteraran muy rápidamente. Que el resto del mundo pudiera ayudar hoy más que antes, no es ni remotamente claro."

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