domingo, 20 de diciembre de 2015

Los pobres le dan la espalda al chavismo

El ejemplo del chavismo (como tantos otros donde se aplica más socialismo y control estatal) es una evidencia más de la falacia (tantas veces esgrimida) de que el socialismo y las medidas radicales en dicha dirección (tantas veces empleadas y escuchadas como la panacea aquí también) mejora la situación de los desfavorecidos y es solución a sus problemas. Emplean la estrategia manipuladora y falsa de que si no las defiendes, estás en contra de los pobres y defiendes a "los ricos", empleando artimañas que intentan crear sentimiento de culpa (jugar con los sentimientos y no con razones y hechos es el arma del socialismo) del tipo que rechazar dichas medidas es de no tener corazón, de no querer resolver los problemas de los necesitados, de ser egoísta...


El problema de la ignorancia (y de la mala fe) es precisamente este. Y es que lejos de ser así, no importa dónde y cuándo se produzca, el resultado es siempre el mismo: Lejos de resolver la situación, se empeora, lejos de provocar prosperidad, la reduce, lejos de crear oportunidades, las reduce, lejos de satisfacer necesidades, las reduce. Los efectos paliativos solo se producen a corto plazo y sobre ciertos grupos, distorsionando todo el proceso que permite crear riqueza y prosperidad, y llevando en el medio y largo plazo a un aumento de la miseria en todos los grupos, a excepción de los mandatarios (cuya hipocresía entre lo que dicen y hacen es abismal) y los grupos de interés especialmente afines y cercanos al poder, que se benefician del robo institucionalizado (ese con el que iban a acabar, pero que SIEMPRE se va aumentado debido a la mayor corrupción e intereses creados al verse aumentado el poder del Estado, políticos y funcionarios, por los que tienen que pasar toda decisión y permiso para hacer cualquier cosa y que aumentan su capacidad de dar y quitar permisos para hacer cualquier tipo de actividad de forma absolutamente arbitraria).

Ante estas evidencias, que SIEMPRE se producen (no importa de quién hablemos), lejos de mostrarse a quienes defienden el socialismo con aquello con lo que acusan (egoístas, malas personas, en contra de los pobres -o igual es que los aman tanto que por eso los multiplican- a favor de las élites...), no ocurre nunca nada.

Pues al socialismo se le perdona todo, aunque nunca consiga nada bueno, porque se le valora por sus fines idealistas, nunca por sus fines reales, medios empleados (totalitarismo, eliminación de derechos y libertades, empleo de la violencia para imponer su visión, bien desde el momento inicial, bien en caso de rechazar lo que mandan, robo impuesto por ley...todo esto que a muchos puede sorprender, muy fácilmente demostrable y verificable.

Y desgraciadamente, siempre se compara (esa es la gran trampa) al idealismo socialista con cualquier hecho no idealista contrario al mismo (comparación absurda y falaz), y sin atender a la historia, a la razón, a un análisis mínimamente profundo de cualquier tipo de medida (lo que se ve y no se ve que dijera Bastiat), o a los resultados reales (no los que le gustarían).

La realidad en definitiva es bien otra. Aquellos que se preocupan por los pobres (y no pobres), aquellos que defienden la libertad, aquellos que se preocupan por la prosperidad de la sociedad, y por la dignidad del ser humano, es precisamente aquéllos que rechazan de plano el socialismo y toda medida socialista de mayor o menor grado.

En el siguiente artículo, Antonio María Delgado muestra como también los pobres, y gran parte de los sectores que tradicionalmente votaron a favor del chavismo en esta ocasión se pronunciaron a favor de un cambio.

Artículo del Instituto Independiente:


 
 
El 23 de Enero -sector popular de Caracas considerado por años como uno de los más fuertes bastiones del chavismo- fue el lugar donde el movimiento bolivariano llegó a su fin, reseña un análisis de la firma de inteligencia comercial Stratfor, que concluye que los pobres ya le dieron la espalda al régimen de Nicolás Maduro.

El informe, elaborado pocos días después de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, también pronosticó que el próximo año se verá marcado por el enfrentamiento y la fragmentación dentro de los distintas fuerzas que compiten por el poder, lo cual dejará poco espacio para adoptar las medidas urgentemente necesitadas para comenzar a palear la creciente crisis económica.
 
Pero lo que sí quedó claro durante la elección, fue que gran parte de los sectores que tradicionalmente votaron a favor del chavismo en esta ocasión se pronunciaron a favor de un cambio.
 
Eso pudo verse en zonas como el 23 de Enero, desarrollo urbanista emprendido en los años cincuenta para albergar a miles de familias pobres que venían del campo a la capital, y que en las siguientes décadas sirvió de cuna para muchos de los movimientos de izquierda que terminaron desembocando en el chavismo.
 
“El 23 de Enero era la base del chavismo […] [Pero] irónicamente también fue donde el chavismo murió”, resaltó el informe sobre Venezuela preparado por Reva Bhalla, vicepresidenta de Análisis Global de Stratfor.
 
“El 6 de diciembre, electores de los distritos más pobres de Venezuela votaron mayoritariamente contra el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y le dieron a la oposición una victoria aplastante, dando inicio a lo que seguramente será una transición muy volátil”, concluyó el informe.
 
Eso no quiere decir que los sectores populares votaron a favor de la oposición, coalición que se mantiene unida a duras penas y solo por el deseo de reemplazar al chavismo.
Se debió, según el informe, al deseo de castigar a los herederos del experimento social emprendido por el fallecido Hugo Chávez.
 
“No hay gran misterio detrás del resultado. Funcionarios gubernamentales y empresarios [cercanos al chavismo], quienes explotaron [para beneficio propio] el sistema cambiario y el de subsidios, crearon gigantescas distorsiones en la economía”, explicó el reporte.
 
La caída de los precios del petróleo terminó por socavar las finanzas públicas del país, limitando significativamente la cantidad de dólares disponibles para importar alimentos y otros productos de primera necesidad.
 
Es una situación que ha condenado a millones de venezolanos a pasar horas todos los días haciendo cola para ingresar a supermercados, donde cada vez encuentran menos productos, y eso aunado a una abrumadora tasa de inflación, y a la alta criminalidad en las calles que continua sin solución, terminó por poner fin a la conexión sentimental entre los sectores populares y el chavismo.
 
“Adicionalmente, no hay un líder carismático que pueda mantener la mística y el prestigio de la Revolución Bolivariana. El chavismo sin Chávez es una cosa, pero el chavismo sin una abundante oferta de petrodólares es otra cosa”, señaló el documento.
 
“Esos venezolanos que pasaron horas y horas de pie haciendo cola en las afueras de los supermercados bajo la mirada de guardias armados terminaron contando con mucho tiempo en sus manos para imaginarse cómo sería otra vida bajo el gobierno de otra gente distinta al PSUV”, agregó.
Y sus votos terminaron fluyendo hacia la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), organización que aglutina a los principales partidos de la oposición y que ahora controla una supermayoría de 112 votos en la Asamblea Nacional.
 
Pese a la aplastante victoria de la oposición, el futuro aún luce turbulento para la nación sudamericana.
 
“Días muchos más oscuros están en el panorama de Venezuela, en la medida que emprende el camino de la transición”, advierte Stratfor “La fragmentación y el estancamiento político definirán los próximos meses de Venezuela, dejando muy poco espacio para la adopción de las difíciles pero inevitables reformas económicas”.
 
Las divisiones son previsibles dentro del propia propio PSUV y dentro de la MUD, en la medida que integrantes de ambas organizaciones comiencen a inclinarse a favor de negociar con sus adversarios mientras que los elementos más radicales de ambos bandos se atrincheran dentro de sus posiciones.
El informe enfatizó que para algunos integrantes del régimen es indispensable mantenerse en el poder, ya que están siendo investigados en Estados Unidos por narcotráfico, incluyendo al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, el gobernador del estado Aragua, Tarek El Aissami, y ahora el jefe de la Guardia Nacional de Venezuela, Néstor Reverol.
 
“Para aquellos líderes del PSUV que pudieran estar intentando alcanzar un acuerdo con la oposición y con Washington, estos buscados funcionarios podrían servir de fichas de negociación. Eso dicho, no hay garantías de que ellos permanezcan cruzados de brazos”, señaló el informe.

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