lunes, 26 de diciembre de 2016

El odio a la caridad y solidaridad voluntaria de la extrema izquierda y su causa

Las recientes declaraciones de una diputada de Podemos contra la caridad, la beneficiencia y la solidaridad voluntaria no es algo aislado en la extrema izquierda (de hecho son declaraciones reiteradas en el tiempo), y tiene una finalidad bien clara (que ni siquiera esconden). Y no es otra que el monopolio de la misma. La extrema izquierda no soporta la caridad puesto que no participan ni pasa por ellos, porque les hace prescindibles y porque les hace competencia. 


La caridad y la solidaridad (la verdadera, la voluntaria) tiene que ser suprimida, porque si de algo viven los populistas y la ideología socialista es de crear ilusiones en los necesitados (utilizarlos para llegar y mantener el poder). Para ello, tienen que eliminar toda competencia y erigirse en la solución a sus problemas, en sus salvadores. Tienen que mostrar que solo ellos se preocupan por los necesitados (cuando lo que hacen sus políticas es crearlos a mansalva). Por ello, tienen que erradicar toda forma de solidaridad voluntaria e imponer solo la mal llamada solidaridad pública. La que pasa por sus manos, la que roba el dinero a terceros (empezando por los propios necesitados vía políticas inflacionistas, impuestos como el IVA, restricciones al comercio y a la producción, regulaciones encarecedoras, legislación laboral que impide trabajar, precisamente a los más necesitados y menos dotados, como el salario mínimo...) para darlos arbitrariamente a quienes ellos decidan (con la consecuente corrupción de por medio, desviación de fondos hacia sí mismos vía salarial o vía ilegal, colocación de afines, clientelismos varios...llegando migajas y propaganda intensa para aumentar los fondos (lo que nos roban a todos). 

La finalidad es la dependencia, crear un ejercito de dependientes del poder político, torpedeando, restringiendo y acorralando a la sociedad civil, en el que nadie puede salir adelante si no es a través de ellos y con su permiso, justificando su existencia y necesidad. Infantilizando a la sociedad (no permitiéndole ser autónoma y responsable de sus vidas), le creas la necesidad y dependencia paternal del Estado, lo que unido a la propaganda (empezando por el control de la educación y los medios, tanto públicos como privados vía subvenciones, que les hace dependientes también), le hacen creer a uno que sin ellos solo hay caos, y sufrimiento, especialmente para los más necesitados (lo cual no puede ser más falso), sirviendo como excusa para poder llevar a cabo todo tipo de expolio creciente sobre sus súbditos (los ciudadanos), a cambio de migajas en forma de servicios públicos que no representan más que una pequeña parte de lo que nos quitan. 

Y esa es la historia. Eliminar todo tipo de competencia en solidaridad para imponer toda (solidaridad falsa pues es impuesta a la fuerza y no voluntaria, en la cuantía y la finalidad que elije el burócrata, no el ciudadano, y desviada de su verdadera finalidad) a través de ellos, vía impuestos (que crean más necesitados al reducir el poder adquisitivo de la gente, impedir el pago de deudas, creando más pobres, reduciendo la actividad económica y la creación de empleo...)

En este sentido, Elentir muestra las miserables declaraciones de la diputada de Podemos, Ana Marcello, contra la caridad, la beneficiencia y solidaridad. 
Artículo de Contando Estrelas: 

 "A una diputada de Podemos le parece mal animar a compartir con los que no tienen"
Hay actitudes en política que tienen una muy difícil explicación, más aún en fechas navideñas. Un claro ejemplo de esas actitudes lo dio este domingo la diputada podemita Ana Marcello.
Vayamos al origen del asunto. El 23 de diciembre, la Ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, publicó este tuiteo con un vídeo animando a la gente a colaborar “a participar en las campañas de recogida de alimentos y juguetes para que podamos compartir con aquellos que no tienen”:

A una diputada de Podemos no le gustan la caridad ni la beneficencia
Es difícil creer que haya alguien a quien le moleste un mensaje como éste, pero está visto que hay gente para todoUltras de izquierda se han puesto a atacar a la ministra, incluido hablando de “maldita caridad cristiana”, como si la caridad -es decir, la actitud solidaria con el sufrimiento ajeno- fuese una maldición y algo detestable. La tendencia de ciertas ideologías a aborrecer la virtud y a ensalzar el vicio y la maldad ya roza la esquizofrenia. La diputada leonesa de Podemos Ana Marcello Santos ha participado en esta ola de críticas con el siguiente comentario:

Se lo dije y se lo repito Señora Ministra, no queremos su beneficencia ni caridad, queremos y defendemos nuestros Derechos!! https://twitter.com/dolorsmm/status/812372378449756160 

Ya he recordado lo que es la caridad. Añado que la beneficencia es la acción y efecto de hacer el bien a los demás. Entiendo que a la diputada de un partido comunista como es Podemos eso de hacer el bien le pueda resultar incómodo, pero que también le moleste el ser solidario con el sufrimiento ajeno ya me parece de lo más mezquino. ¿Qué prefiere, que nadie ayude a los más necesitados? El discurso tramposo de contraponer derechos a caridad no me vale. Hacer el bien a los demás y ayudar a los que menos tienen son virtudes que no puede sustituir ninguna ley. Pero además hay que decir que allí donde se han aplicado las recetas de Podemos, lo que se ha disparado es precisamente la miseria. Así que en lo que respecta a la pobreza y a la ayuda a los pobres, lo mejor que podrían hacer es callarse, aunque sólo sea por vergüenza.

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