jueves, 29 de diciembre de 2016

La libertad

Artículo en defensa de la libertad y lo que defienden los liberales (muy alejado de la interesada y distorsionada versión que dicen los enemigos de la libertad que defienden los liberales). 


Artículo de El Replicador Liberal: 

“El amor a la libertad no debería entender de profesiones” Juan Ramón Rallo

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Normalmente, se suele definir a los liberales como aquellas personas que rechazan de plano el poder político y la acción de los Estados, y aprueban por el contrario cualquier medida privada y cualquier tipo de mercadería, sea del modo que sea, venga de donde venga. Pero, en contra de lo que pueda parecerles a algunos, los liberales tampoco defendemos el mercado. No protegemos a entidades colectivas. No defendemos una sangría sin reglas, o la ley de la selva. Defendemos al individuo en contra de los Estados hegemónicos y los mercados intervenidos. Defendemos la libertad de las personas, los contratos voluntarios, la soberanía del consumidor, la ampliación de las relaciones humanas, el comercio pacífico, y la competencia empresarial que propicia y mejora el consumo voluntario y la vida de todos. Promovemos la disputa empresarial y la incomodidad de los empresarios, a los que obligamos a luchar única y exclusivamente para satisfacer las necesidades de todos los ciudadanos, so pena de morir y desaparecer si no cumplen con ese cometido. Asimismo, nos oponemos a las políticas socialistas del Estado con la misma saña y la misma fuerza que empleamos para denunciar a las empresas y empresarios que aprovechan estas políticas para hacer negocios en nombre del mercado.  No defendemos una profesión. No defendemos a un gremio en particular. No promovemos la lucha de clases. Defendemos un valor universal y una ley irrevocable, defendemos el derecho de todos a ser libres. Defendemos la libertad de intercambio, de movimiento, de creencias… Defendemos al individuo sin distingos de ningún tipo, y por encima de todo y de todos, por encima de políticos y empresarios, y por encima de aquellos que desearían medrar sin ofrecer a cambio ningún beneficio a la sociedad (nosotros somos los verdaderos socialistas). En definitiva, combatimos la subvención, el nepotismo, el clasismo y los privilegios. Y defendemos aquella libertad que nos hace mejores personas (más independientes y responsables), y que nos devuelve la soberanía perdida, tantas veces mancillada y ultrajada por las élites del mundo, públicas o privadas.

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