miércoles, 2 de diciembre de 2015

El despropósito energético de Greenpeace

Gonzalo Melián muestra el nuevo despropósito de Greenpeace en materia, en este caso, energética, al respecto de su informe sobre el autoabastecimiento energético de Canarias mediante el uso exclusivo de energías renovables.

La manipulación de datos y las mentiras de sus informes, tantas veces demostradas, es secundario. Su único fin es que calen mediáticamente sus ideas políticas como buen lobby que es.


Artículo de ABC:

Hace unas semanas, la asociación radical ecologista Greenpeace publicó un estudio bajo el título «Revolución energética para las islas Canarias». En su portada podemos leer la siguiente frase: «Un exhaustivo modelo energético para Canarias que demuestra cómo las islas pueden abastecerse exclusivamente de energías renovables».

Uno empieza a leerlo sabiendo de antemano que esta organización no tiene muchos problemas en mentir. Si no recordemos la importante cantidad de calumnias que se vertieron sobre el estudio «Efectos del apoyo público a las energías renovables sobre el empleo», del Instituto Juan de Mariana, para tratar de desprestigiarlo sin éxito alguno.

Por esta razón, se entiende que afirmen sin ningún pudor que las Canarias pueden abastecerse exclusivamente de energías renovables a la vez que dicen que por la noche la demanda eléctrica de Canarias dependerá del viento, al no estar operativa la energía fotovoltaica. Aunque el viento suele tener patrones recurrentes, estos no son seguros. Prueba de ello son la multitud de parques eólicos que predecían 3.000 horas de funcionamiento al año y se han quedado en 1.200. Es decir, si una noche no hay viento, ya nos podemos ir olvidando de encender la luz o enchufar cualquier electrodoméstico. Por ejemplo, el día 30, a las 00:20, había una demanda en Tenerife de 303 MW, no funcionaba ningún parque eólico de los actuales y toda la demanda se cubría con generación térmica de gas y/o derivados del petróleo. Sin embargo, con el modelo de Greenpeace ese día habría habido cortes drásticos de energía al haber únicamente programados 50 MW geotérmicos.

Afirman que podemos abastecernos solo de renovables pero no explican que si deja de soplar el viento, y, por lo tanto, se desacoplan los parques eólicos, toda la red se caería. La realidad es que una red sin cobertura de generación térmica no podría soportar la caída de tensión y nos quedaríamos todos sin energía hasta que el Dios viento volviera a soplar.

Hay que añadir que el informe comete errores técnicos al confundir el coste reconocido por el sistema con el de generación térmica. Para que lo entiendan, el coste reconocido a Endesa puede ser 237 €/MWh, sin embargo, el coste real es mucho menor. De esta forma, si utilizan el precio intervenido como referencia en vez del real, efectivamente sale más barato producir energía eólica, lo cual es totalmente falso. Además, no publican el modelo económico y utilizan como precio del barril de petróleo y de la tonelada de CO2 de aquí a 2050 unos valores que podrían ser considerados de ciencia ficción. Así hasta mi sobrino de ocho años podría justificar lo que quisiera.

En conclusión, un sistema así sería una revolución, como dice el estudio, pero a la cubana. Es decir, el informe solo demuestra que las islas no pueden abastecerse exclusivamente de renovables, y si lo hicieran, seríamos más pobres.

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